MIS ARTÍCULOS PUBLICADOS

Todos mis trabajos para las colecciones de Superman (y relacionadas) de Planeta DeAgostini y ECC Ediciones, que cada mes actualizaré con los nuevos artículos que aparezcan publicados. Puedes usar el buscador del blog para localizar las entradas por el título del cómic en el que se publicó.También encontrarás aquí mis artículos realizados para otras publicaciones impresas como Dolmen, Cinemacomics, Bats... Y, por supuesto, para estar al día de todo sobre Superman, no te olvides de visitar mi página principal: www.supermanjaviolivares.net.

5 de diciembre de 2008

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 19

Publicado en Superman Vol. 2 núm. 19 (Diciembre 2008)

ANTERIORMENTE EN SUPERMAN

Superman acaba de regresar del siglo XXXI tras una de las mayores aventuras de su vida. En ese desolador futuro, Tierra-Man y su Liga de la Justicia de la Tierra habían creado un mundo xenófobo y totalitario basado en mentiras sobre un supuesto origen humano de Superman y sobre su persecución a los alienígenas. El hombre de acero y sus amigos de la adolescencia, la Legión de Superhéroes, fueron perseguidos por Tierra-Man y su Liga de la Justicia de la Tierra, pero lograron derrotarlos y restablecer el orden y la verdad en el futuro.

MUCHO MÁS QUE AMIGA

La primera aparición de Lana Lang se remonta al número 10 de Superboy, en septiembre-octubre de 1950, en una historia con un título más que obvio: The girl in Superboy’s life. Obviamente aquel personaje femenino, que continuaba con la célebre tradición de los nombres con doble “L”, fue creado como una contrapartida de Lois Lane adaptada a las aventuras juveniles de Superboy. De hecho, del mismo modo que Lois se esforzaba por confirmar sus sospechas sobre la doble identidad de Clark y Superman, Lana hacía lo mismo con Clark y Superboy. Incluso conseguiría un puesto como reportera en el Daily Planet, que más tarde cambiaría por uno como reportera de la WGBS, todo ello compaginado con sus esfuerzos por enamorar a Superboy y, más tarde compitiendo con Lois, a Superman.
Tras la revisión del personaje en 1986, John Byrne convirtió a Lana en un personaje más relevante y también un poco más amargo. Clark y Lana eran la pareja de moda de Smallville, el mejor jugador de fútbol y la animadora, hasta que el joven decidió que sus poderes obedecían a un fin más importante que ganar partidos. Clark le enseñó de lo que era capaz y ella aceptó estoicamente no poder retenerlo, aunque nunca dejaría de quererlo en secreto. Pero saber que Clark era el misterioso Superman que apareció en Metropolis traería a la joven no pocos problemas, hasta el punto de que Lex Luthor la mandó secuestrar y torturar para intentar descubrir la conexión entre ella y el hombre de acero. Lana demostraría a su amigo que su secreto estaba a salvo con ella.
Más tarde acabaría casándose con Pete Ross, otro de sus mejores amigos de la infancia, y teniendo un hijo al que llamarían Clark. Pero su difícil relación se complicaría aún más cuando Pete decidió comenzar una carrera política que le llevaría a convertirse en el vicepresidente de los EEUU bajo el mandato de Lex Luthor, asumiendo la presidencia cuando Lex fue destituido tras los hechos ocurridos en los primeros números de Superman/Batman Volumen 1. El matrimonio Ross no soportó tanta tensión y acabó rompiéndose definitivamente. Del mismo modo que también hubo tensión cuando, durante su separación, Lana pareció querer reconquistar a un Clark ya casado (tras los hechos del especial La Boda de Superman, de Planeta DeAgostini), situación que él tuvo que cortar de raíz.
Decidida a empezar una nueva vida, Lana asumió la presidencia de LuthorCorp, dispuesta a demostrar que no era solo una mujer a la sombra de un hombre. Esta historia es un gran ejemplo de que la mejor amiga de Superman también tiene algo de “súper”.

Javier Olivares Tolosa

29 de noviembre de 2008

BATS #5

Publicado en el fanzine Bats #5 (Noviembre 2008), del Club Batman, para conmemorar el 70 aniversario de Superman.

SUPERMAN: DE SU ORIGEN A LA EDAD DE PLATA

Cuando un personaje tan mítico como el de Superman logra mantenerse arriba, arriba, en el cielo durante 70 años, es evidente que no puede ser idéntico a cuando comenzó. Desde finales de los años 30 hasta hoy, decir que el mundo ha cambiado considerablemente sería un mero eufemismo. El noveno arte se ha convertido en una industria poderosísima, y actualmente incluso en la principal fuente de inspiración de otras dos industrias que se retroalimentan: la cinematográfica y la del videojuego. Quién les iba a decir a Siegel y Shuster en 1938 que lo que estaban creando era el padre de todo un género al que ellos enseñaron a andar… y a volar: el cómic de superhéroes.
A grandes rasgos, los primeros 15 años de historia de Superman, entre 1938 y principios de los 50, sirvieron para que el personaje adquiriera el estatus de icono que aún ostenta hoy en día. Su popularidad creció hasta el punto de saltar de las páginas de Action Comics, la colección que lo vio nacer, a otra colección propia, Superman, y otra más, World’s Finest, en la que sus aventuras se desarrollaban junto a las del otro gran icono del género: Batman (y su inseparable Robin, por supuesto). No contento con eso, el hombre de acero también se adueñó de los otros medios de comunicación, como los periódicos, en los que sus aventuras protagonizaron tiras diarias y dominicales durante nada menos que 27 años, entre 1939 y 1966; la radio, con el serial Las Aventuras de Superman, que se emitió desde 1942 a 1951; el cine, con los 17 cortometrajes animados de los hermanos Fleischer, entre 1941 y 1943 y los seriales matinales Superman (1948) y Atom Man VS. Superman (1950), que presentaron al primer Superman cinematográfico de carne y hueso, Kirk Alyn; e incluso la literatura “seria”, con la publicación de la primera y más mítica novela del personaje, que influyó decisivamente en su historia: Las Aventuras de Superman, de George F. Lowther, en 1942. Un palmarés impresionante para un personaje que prácticamente acababa de despegar. Y literalmente, porque aunque hoy en día pueda resultar curioso, Superman tardó años en ser representado en vuelo, ya que solo se decía que podía “saltar por encima de los más altos edificios”.
Era indiscutible que la DC Comics, por aquel entonces llamada National Periodical Publications, encontró a su rey Midas en aquel pintoresco personaje vestido con colores primarios. El éxito de Superman propició una explosión de personajes que, en mayor o menor medida, se inspiraban en su fórmula: las dobles identidades, los coloridos uniformes ajustados, las capas y los poderes más allá de lo imaginable, fueron la tónica general de los años 40. Fue la Edad de Oro del cómic.
Pero de entre los cientos de superhéroes que eclosionarían en la Edad de Oro, pocos serían los que iban a sobrevivir. El género estaba sobresaturado, y la mayoría de personajes eran muy similares, todos cortados por el mismo patrón que había establecido Superman. Él, en cambio, logró soportar la decadencia de los años 40 y 50 y continuó protagonizando historias, bajo la supervisión, eso sí, de la Comics Code Authority, el organismo de censura oficial de los comics norteamericanos. Y es que en 1954, el eminente psiquiatra Frederic Wertham publicaba su libro Seduction of the Innocent, en el que describía al cómic como una lectura perniciosa, violenta y propagadora de violencia y en ningún caso recomendable a niños y jóvenes. Incluso catalogaba a Batman y Robin y a Wonder Woman como homosexuales, a los primeros por su convivencia en pareja y a la segunda por su extremada fuerza, independencia y carácter. Aterrado por aquellas palabras, en las que a los cómics se los consideraba poco menos que manuales de delincuencia juvenil, el Senado de los Estados Unidos decidió tomar cartas en el asunto y “suavizar” los guiones, lo cual tuvo un impacto terrible en la calidad de las historias, que se volvieron más infantiles, más ridículas, y perdieron mucho interés en un momento en el que, tras la Segunda Guerra Mundial, el interés por el cómic de superhéroes ya había decaído en beneficio del género en alza: el cómic de terror.
Pero tras esa época difícil, volvería un renacer. A finales de los años 50, y normalmente asociada con la publicación de Showcase #4 (octubre de 1956), en el que aparecía el Flash Barry Allen por primera vez, comenzaba una nueva época de esplendor que duraría hasta principios de los 70. Sería la llamada Edad de Plata del cómic. En este período se darían las primeras apariciones de la Liga de la Justicia (The Brave and the Bold #28 (febrero/marzo de 1960) y la Legión de Superhéroes (en un inolvidable encuentro con Superboy en el número #247 de su colección). También comenzaría a desarrollarse el concepto de la “saga”, puesto que hasta el momento las historias eran, por lo general, autoconclusivas, pero en esta etapa comenzaron a desarrollarse historias que continuaban varios números. Y pudieron verse los primeros esbozos de lo que sería el multiverso DC, con sus tierras paralelas en las cuales había sitio para infinidad de versiones de los mismos héroes, incluyendo sus versiones originales, las de la Edad de Oro, que vivían en el mundo conocido como Tierra-2. En esta Tierra-2, Superman no era exactamente como lo conocemos; nos encontramos con un Superman más mayor, canoso y con su traje más clásico (que podemos distinguir por el escudo y la capa más corta). Además, en Tierra-2 Superman está felizmente casado con Lois Lane, y es también el redactor jefe del diario en el que trabajan ambos, que se llama Daily Star en recuerdo del primer nombre que se le dio en el cómic, y que sería cambiado a Daily Planet en el Action Comics #23 sin ninguna razón. En este mundo idílico, Supergirl también es distinta, llega a la Tierra años después que su primo ya como una mujer, y se hará llamar Power Girl. Posteriormente formaría parte de la Sociedad de la Justicia de América, el primer grupo de superhéroes de la historia y predecesores directos de la JLA. A quienes estéis familiarizados con la actual marcha del Universo DC, estos personajes os sonarán e incluso reconoceréis a este Superman de Tierra-2 como uno de los responsables de la llamada Crisis Infinita. Pero eso sería otra historia…
En lo que atañe a nuestro querido hombre de acero, este período le trajo importantes cambios. Por supuesto, no podemos hablar de la Edad de Plata sin destacar al artista que definiría el aspecto del Superman de toda aquella época: Curt Swan, el dibujante que más años ha dado forma al personaje, desde su entrada en 1953 hasta su última aparición regular en 1985. A la Edad de Plata, y a los lápices de Swan (amén de guionistas como Otto Binder, Jim Shooter, Edmond Hamilton, Robert Bernstein o el propio Jerry Siegel), le debemos también el inicio de colecciones como Superman’s Pal Jimmy Olsen (septiembre/octubre de 1954), o del mismo período también es Superman’s Girlfriend Lois Lane (marzo de 1958), siendo responsable de esta última Kurt Schaffenberger. Recordemos también que esta época es cuando se escribieron más cantidad de historias con situaciones disparatadas y rocambolescas, bien fuera por asuntos mágicos, o las más de las veces motivadas por la exposición a las diversas kryptonitas de la época. La hubo verde, roja, dorada, azul y blanca, e incluso se inventó la plateada para una historia en la que se hacía creer a Superman que había aparecido un nuevo tipo de kryptonita que, finalmente, resultaba ser una estatua de plata que le regalaban sus amigos (Superman’s Pal Jimmy Olsen #70, de 1963).
Este nuevo período también exigió una primera remodelación del hombre de acero. Paulatinamente se le había ido otorgando tantos superpoderes que ya nada representaba para él un desafío, y parecía más un dios que un héroe (otra de las razones de que su publicación fuera prohibida en la España franquista). En enero de 1971 se publicaba el número 233 de Superman, con el que el guionista Denny O’Neil comenzaba una historia en 9 entregas en la que al personaje se le restarían muchos de sus poderes más pintorescos, a fin de humanizarlo y hacerlo más accesible. Desapareció la kryptonita, Clark Kent cambió de medio de comunicación, pasando de reportero del Daily Planet a presentador de noticias de la WGBS, y en definitiva, Superman quedó con sus poderes más clásicos y algo más vulnerable sin dejar, por supuesto, de ser súper. De todas maneras los 70 no serían la mejor de las épocas para Superman. La Edad de Plata llegó a su fin, y volvimos a encontrarnos con unos años en los que las historias fueron bastante planas, hasta que llegó 1985 y todo cambió.
Pero eso sería otra historia.

Javier Olivares Tolosa

12 de noviembre de 2008

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 18

Publicado en Superman Vol. 2 núm. 18 (Noviembre 2008), momento en el que me incorporé de forma regular a la colección mensual en grapa de Superman.

ANTERIORMENTE EN SUPERMAN

En el siglo XXXI, la Tierra es un estado policial dominado por la Liga de la Justicia de la Tierra, liderada por el perturbado Tierra-Man y amparado en la creencia de que Superman fue un terrícola. Los alienígenas son perseguidos, y la Legión de Superhéroes, fugitivos. Mientras el planeta entero se prepara para una inminente guerra, Superman, sin sus poderes bajo el nuevo sol rojo de la Tierra, pero junto a sus fieles amigos legionarios, se dirige a la batalla definitiva contra Tierra-Man que decidirá el destino del mundo.

Y ESTO SOLO HA SIDO EL PRINCIPIO

Llega a su fin el que ya es considerado por muchos como el mejor arco argumental de Superman de los últimos años. Geoff Johns ha devuelto a la Legión de Superhéroes a todo su esplendor, concediendo a este legendario grupo un más que merecido homenaje en una historia en la que, de paso, hemos conocido un poco mejor otra parte del pasado del hombre de acero: su difícil juventud tratando de adaptarse a sus poderes, a su entorno, y al mundo. Como hemos visto, el papel que jugaron sus amigos legionarios fue importantísimo para forjar la personalidad de Superman.
Por otro lado, si hay algo que ha destacado a simple vista en esta historia es el trabajo de Gary Frank a los lápices, para quien todo elogio sería un mero eufemismo. En muchas de sus viñetas hemos podido ver a Superman con un aspecto claramente inspirado en el Superman de carne y hueso más conocido y querido: Christopher Reeve. Y su dibujo realista, detallado y perfeccionista, ha dotado a la historia de una personalidad propia. Sin Gary Frank al dibujo, la sensacional aventura de Superman y la Legión de Superhéroes no hubiera alcanzado unas cotas tan altas.
Y con nuevo equipo creativo encabezado por Kurt Busiek y Peter Vale, el mes que viene arrancará una historia en tres partes en la que Superman se enfrentará a una amenaza alienígena que pondrá en peligro a uno de sus seres más queridos: su eterna amiga (y enamorada) de la infancia, Lana Lang, ahora la presidenta de una LuthorCorp en decadencia tras los crímenes de su fundador, Lex Luthor. Lana no solo tendrá que tratar de levantar la empresa y limpiar su imagen, sino que se convertirá en el principal objetivo del villano de la historia.
Pero si eres uno de los que va echar de menos al tándem Johns-Busiek, no te preocupes. Ante la evidencia que ha supuesto la asombrosa calidad de la historia que concluye en este número, su regreso solo será cuestión de tiempo. En unos meses comenzará un nuevo arco argumental del que no vamos a desvelar nada de momento, pero podemos asegurar que es, cuanto menos, tan bueno como la historia de Superman y la Legión, y que servirá además de nexo con lo que está llamado a ser el evento más importante para Superman en 2009. Una saga que se desarrollará durante 9 meses y que afectará a todas sus colecciones, en la que Superman hará frente a una situación asombrosa que afectará a toda la Tierra. Algo que siempre ha estado presente en la mitología del hombre de acero dará un giro inesperado. ¿Que de qué se trata? Tendrás que seguir atento a estas páginas.

Javier Olivares Tolosa

8 de noviembre de 2008

SUPERMAN: PRESIDENTE LUTHOR

Publicado en el tomo recopilatorio Superman: Presidente Luthor (Noviembre 2008)

LEX LUTHOR: DE CIENTÍFICO LOCO A PRESIDENTE DE LOS EEUU

Desde que el Hombre de Acero apareciera en Metropolis y se convirtiera por pleno derecho en el héroe del pueblo, Lex Luthor pasó a ocupar un segundo puesto con el que jamás estaría conforme. Aquella era su ciudad. ¿Qué hacía aquel alienígena robándole el protagonismo? ¿Cómo se atrevía a despojarlo, aún sin pretenderlo, del orgullo de ser el hombre más poderoso de Metropolis?
Desde que apareciera en 1940 en el número 23 de Action Comics –recogido dentro de Los archivos de Superman Volumen 2- como un criminal de privilegiado intelecto científico y roja cabellera, la némesis del Hombre del Mañana ha evolucionado a la par que su adversario. Su estatus de científico loco y genio malhechor se mantuvo durante toda la época clásica. Luthor no cejaba en su empeño por matar a Superman –lo cual solo lograría en una historia imaginaria de 1961, publicada en Superman #149-, para lo cual construía toda clase de ingenios, entre los cuales destacó la pistola de rayos de kryptonita o su característica armadura de combate verde y morada. La misma armadura que volvería a vestir en la saga Enemigos públicos, dentro de la colección Superman/Batman Volumen 1 y que, pese a haber sido publicada con anterioridad, continuaba tras lo que vemos ahora en Presidente Lex. Aquel sería el fin de la etapa de Lex Luthor en la Casa Blanca y su transformación definitiva de villano en las sombras a supervillano en toda regla, devolviendo al personaje parte de su maldad –y de su aspecto- más clásica.
Pero el Luthor que llegaría a ocupar el despacho oval no podía ser un inventor megalómano con ansias de dominar el mundo. El clásico científico loco, enemigo recurrente de innumerables héroes de la Edad de Oro y que popularizó tanto el cómic como el serial cinematográfico, debía ser sustituido para el público de los noventa por un nuevo villano más complejo y desarrollado. Tras la Crisis en las tierras infinitas el guionista y dibujante John Byrne partió de cero con Superman, y uno de los principales y más acertados cambios repercutiría sobre su antagonista. Así, en su miniserie Man of Steel, que pudimos ver en el Coleccionable Las Aventuras de Superman, Byrne reinventaba a Luthor como un empresario multimillonario y filántropo que jamás mostraba al mundo su cara oculta: la del joven humilde cuya fortuna se sostenía sobre los cadáveres de sus enemigos, y que incluso se cimentaba sobre el de sus propios padres, como se explicó en la brillante Lex Luthor: biografía no autorizada, de James D. Hundnall y Eduardo Barreto. Alguien que no dudaría en utilizar todos los medios a su alcance para acabar con quien le hiciera sombra. Alguien que hasta vendió a su propia hija a Brainiac 13 para obtener de nuevo el control de Metropolis. Alguien que, en este volumen, se convierte en el hombre más poderoso del planeta.

Javier Olivares Tolosa

12 de octubre de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 14

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 14 (Octubre 2008)

A LAS PUERTAS DE LA MUERTE

Espectacular final, con Superman aparentemente ante el fin de sus días. Pero tranquilos, porque esta no es la primera vez que el Hombre de Acero ve de cerca la muerte. De hecho, incluso regresó de ella.
En 1993, DC emprendió la más ambiciosa apuesta editorial en la historia del personaje, en una estrategia cuyo objetivo era conseguir más ventas y que contó con los mejores guionistas y dibujantes: Dan Jurgens, Louise Simonson, Roger Stern, Tom Grummett, Jon Bogdanove... Ellos fueron algunos de los artífices de un acontecimiento que siempre será recordado: La muerte de Superman.
En el nº 18 de Superman: The Man of Steel (diciembre 1992) se introducía un nuevo personaje que estaba destinado a ser el asesino de Superman: una bestia de origen desconocido e incontrolable furia asesina aunque sin superpoderes, aparte de su fuerza bruta y una resistencia sin comparación. La historia de la criatura no sería revelada hasta el año siguiente en la saga Hunter-Prey, donde descubriríamos que era el producto de un experimento genético llevado a cabo por un científico sin escrúpulos, y nada menos que en el primitivo planeta Krypton.
En su avance devastador, la criatura pronto fue llamada Doomsday, un nombre perfecto para “algo” que destruía todo aquello que captaba su atención. Varios miembros de la JLA se enfrentaron al monstruo y fueron cayendo, así como el ejército y otras fuerzas de élite, de modo que la batalla definitiva la libró Superman en Metropolis. En el número #75 de Superman, el hombre de acero derrotaba a la criatura a costa de su propia vida.
La muerte de Superman se convirtió en un éxito de ventas sin precedentes y, posiblemente, en uno de los mejores cómics de todos los tiempos. Superman regresaría más tarde en una elaborada saga en la que también vieron su origen personajes tan importantes hoy en día para el universo DC como John Henry Irons (Acero), o Superboy, Conner Kent, la gran baja de la Crisis Infinita. Recientemente, incluso hemos podido ver por primera vez una interpretación audiovisual de La muerte de Superman en la película de animación Superman: Doomsday. Aunque, eso sí, bastante diferente a la que se vio en el cómic.

Javier Olivares Tolosa

12 de septiembre de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 13

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 13 (Septiembre 2008)

LA ESTIRPE DE DARKSEID

Ningún dios, por más poderoso que sea, puede escapar a su propio destino, y Darkseid no es una excepción. Su final ha sido predicho, y está destinado a ser nada menos que a manos de su propio hijo, Orión, en una batalla sin precedentes en las llamas del Armaghetto de Apokolips.
Kalibak (aparecido en New Gods #1, febrero de 1971) es el primogénito de Darkseid y Suli, quien sería posteriormente asesinada por Deesad cumpliendo órdenes de Heggra, la madre de Darkseid. Kalibak es un guerrero temible de enorme fuerza y furia en combate (aunque escasa inteligencia), que ha luchado junto a su padre en las batallas contra Nueva Génesis combatiendo, sin saberlo, contra su propio hermano Orión. La envidia hacia su hermano le llevó a luchar contra él sin el consentimiento de Darkseid, lo que le costó un “pequeño” correctivo: su padre lo desintegró con sus rayos Omega para resucitarlo después.
Orión, el segundo hijo de Darkseid (y su esposa Tigra), fue intercambiado de pequeño con Scott Free, hijo del Alto Padre de Nueva Génesis, en un acuerdo que garantizaba una tregua entre los dos planetas. De este modo, Orión fue criado en los ideales de paz de Nueva Génesis, de los que llegó a ser máximo defensor. No obstante, la lucha interior entre su verdadera naturaleza maligna y los preceptos de paz bajo los que ha vivido y luchado, es terrible. Orión también apareció en New Gods #1 pero disfrutó incluso de serie propia que duraría 25 números entre 2000 y 2002, de la mano de Walt Simonson. Por cierto que en esta saga estamos viendo jugar un papel importante a la esposa de Orión, Bekka, que posee un poder tan curioso como irrefrenable. Y si no, que le pregunten a Batman.
El tercer hijo de Darkseid (y de madre desconocida) es Grayven. Su aparición fue en el nº 74 de Green Lantern (vol.3) en 1996, enfrentándose a Kyle Rayner, que trataba de impedir que conquistara el planeta Rann. Posteriormente Grayven también estaría involucrado en la batalla contra Imperiex (Mundos en Guerra). Sin adelantar acontecimientos, diremos que la serie Countdown no le trajo buenos momentos al benjamín de Darkseid.

Javier Olivares Tolosa

30 de agosto de 2008

SUPERMAN: EL TERCER KRYPTONIANO

Artículos publicados en el tomo Superman: el tercer kryptoniano (Agosto 2008). Uno introductorio a la aventura central, y uno centrado en el número 666 de Superman.

LA PROLÍFICA FAMILIA DE SUPERMAN

Todos sabemos que Superman sobreviviría a la destrucción de su planeta natal, Krypton, cuando sus padres lo enviaron a la Tierra en una nave espacial. Este aspecto de su mitología ha permanecido casi inmutable durante toda su historia. Pero ¿quién más sobrevivió al planeta? ¿Es realmente Superman el último hijo de Krypton?
En la época clásica, antes de enviar a la Tierra a su único hijo, el precavido Jor-El realizaría pruebas de la nave experimental con animales como tripulantes, los cuales adquirían también poderes en nuestro mundo. Así llegaría a la Tierra el chimpancé Beppo, que fue posteriormente encontrado por Superman durante su infancia (Superboy 76, octubre de 1959). Más famoso todavía es otro animal kryptoniano cuya primera aparición en los comics se dio en Adventure Comics 210 (julio 1955): Krypto, el perro que tenía Kal-El en Krypton y que también fue usado por Jor-El como sujeto de pruebas. Krypto quedaría atrapado en el espacio y llegaría a la Tierra años más tarde para reunirse con su amo cuando éste ya era un adolescente y actuaba como Superboy. Otro animal superpoderoso fue el gato de Supergirl, Streaky, que pese a no proceder de Krypton adquirió poderes tras exponerse por accidente a una kryptonita experimental (Action Comics 261, febrero 1960). Y completando el elenco estaba Comet el supercaballo, con un origen mucho más místico: fue un centauro de la antigua Grecia que trató de convertirse en humano con una poción mágica, que tuvo el efecto contrario de convertirlo en un caballo por completo. Este personaje aportaría a las historias incluso tintes románticos, ya que ocasionalmente se podía transformar en un apuesto joven que conquistaría en sus comics a Supergirl y a Lois Lane. Juntos, todos estos animales formaron incluso un grupo: la Legión de Supermascotas.
Tampoco hay que olvidar a la Zona Fantasma. A esta prisión interdimensional descubierta por Jor-El, es adonde se enviaba a los criminales kryptonianos para cumplir sus condenas, y donde éstos “viven” en un plano de existencia diferente al que conocemos. Por lo tanto todos sus habitantes (entre los que se encuentra el General Zod) sobrevivieron al armagedón del planeta.
Y por si fuera poco toda una ciudad kryptoniana quedaría a salvo por un azar del destino. El villano Brainiac le haría un favor a la ciudad de Kandor cuando la miniaturizó para su colección, evitando que posteriormente desapareciera junto al resto del planeta. Superman siempre ha continuado con sus esfuerzos por devolver la ciudad embotellada y a sus habitantes a su tamaño normal.
Pero la primera visita que recibiría Superman de otro superviviente de su planeta, llegaría en el número 252 de Action Comics (mayo 1959). Y fue su propia prima, Kara Zor-El, Supergirl, que venía de Argo City, una ciudad kryptoniana que fue proyectada al espacio cuando el planeta explotó, y logró sobrevivir durante años, como si de un pequeño planeta independiente se tratase, gracias a los ingenios científicos de Zor-El. Cuando la kryptonita del suelo de Argo fue expuesta tras una lluvia de meteoritos, condenando a sus habitantes, Zor-El y Allura enviaron a su joven hija Kara a la Tierra para que su primo cuidara de ella.
Muchos de estos conceptos fueron eliminados tras la revisión post Crisis en las tierras infinitas, aunque paulatinamente han ido siendo reintroducidos en la mitología del hombre de acero. Actualmente, además de Kandor, que está a buen recaudo en la Fortaleza de la Soledad, tenemos de vuelta al superperro Krypto, aunque con un origen distinto, ya que procede de un falso Krypton creado por Brainiac 13. Todos sabemos también del regreso de Supergirl a la continuidad del universo DC, ocurrida en las páginas de Superman/Batman Volumen 1, también con su origen renovado. Power Girl es también una superviviente de Krypton, aunque su propia existencia es una de las paradojas de la Crisis Infinita, ya que “su” Krypton supuestamente jamás ha existido, con lo que no se la puede considerar kryptoniana en el contexto actual. Y no nos olvidemos de Christopher Kent, el hijo del General Zod y Ursa, nacido en la Zona Fantasma y ahora adoptado por Lois y Clark. Todo un kryptoniano cuya existencia dará mucho juego en las páginas de Superman.
Y ahora, en este volumen, estás a punto de conocer al último superviviente conocido del planeta Krypton. El misterio de su origen e identidad, está a la vuelta de la página.

Javier Olivares Tolosa
SUPERMAN Y EL DEMONIO

Tradicionalmente y según la creencia cristiana, la cifra 666 se atribuye al demonio. Dentro de este tomo se recoge el número 666 de la colección Superman, y aprovechando el número de la bestia, el cómic presenta una historia que se desarrolla en el infierno y con demonios como enemigos. Nada más apropiado.
Pero esta no es la primera vez que Superman se enfrenta a criaturas demoníacas. De hecho, y dada la vulnerabilidad a la magia que posee el personaje, los diablos y criaturas de la oscuridad son difíciles (y frecuentes) enemigos a los que el hombre de acero debe enfrentarse. Ya a finales de los años 80 y principios de los 90, tras la revisión del personaje que realizó John Byrne y que se pudo ver recopilada en el Coleccionable Las Aventuras de Superman, Superman y Batman se enfrentarían juntos a un pueblo asediado por una colonia de vampiros, y el hombre de acero mostraba su clara vulnerabilidad a estos seres, hasta el punto que es el caballero oscuro quien lo tiene que salvar de garras de uno, para evitar que “un súper-vampiro vaya volando por ahí”.
Un poco más tarde se introducirían dos personajes destinados a formar parte de la continuidad de la editorial: los demonios hermanos Blaze y Lord Satanus. Blaze (que es la creadora de otro conocido villano diabólico de Superman, Silver Banshee) se camuflaba bajo la identidad de Angelica Blaze, la propietaria de un club de moda en Metropolis, en una historia que involucró a Jimmy Olsen y Jerry White poniendo en peligro sus vidas... y sus almas. Superman derrotó a la criatura, pero no para siempre. Por su parte, Lord Satanus se escondía tras la apariencia del empresario Collin Thornton, propietario de la revista Newstime, en la que Clark Kent trabajaría como editor durante un tiempo. No hay que olvidar la aparición que realizó Blaze en la saga La muerte de Superman, intentando apoderarse del alma del hombre de acero cuando se encontraba confundida en el más allá.
Y en esta ocasión, como habréis visto, el enemigo es un demonio superviviente del mismísimo infierno de Krypton. Porque todos tenemos nuestros propios demonios… Incluso Superman.

Javier Olivares Tolosa

29 de agosto de 2008

BATS #5

Publicado en el fanzine Bats #5 (Noviembre 2008), del Club Batman, para conmemorar el 70 aniversario de Superman.

SUPERMAN: DE SU ORIGEN A LA EDAD DE PLATA

Cuando un personaje tan mítico como el de Superman logra mantenerse arriba, arriba, en el cielo durante 70 años, es evidente que no puede ser idéntico a cuando comenzó. Desde finales de los años 30 hasta hoy, decir que el mundo ha cambiado considerablemente sería un mero eufemismo. El noveno arte se ha convertido en una industria poderosísima, y actualmente incluso en la principal fuente de inspiración de otras dos industrias que se retroalimentan: la cinematográfica y la del videojuego. Quién les iba a decir a Siegel y Shuster en 1938 que lo que estaban creando era el padre de todo un género al que ellos enseñaron a andar… y a volar: el cómic de superhéroes.
A grandes rasgos, los primeros 15 años de historia de Superman, entre 1938 y principios de los 50, sirvieron para que el personaje adquiriera el estatus de icono que aún ostenta hoy en día. Su popularidad creció hasta el punto de saltar de las páginas de Action Comics, la colección que lo vio nacer, a otra colección propia, Superman, y otra más, World’s Finest, en la que sus aventuras se desarrollaban junto a las del otro gran icono del género: Batman (y su inseparable Robin, por supuesto). No contento con eso, el hombre de acero también se adueñó de los otros medios de comunicación, como los periódicos, en los que sus aventuras protagonizaron tiras diarias y dominicales durante nada menos que 27 años, entre 1939 y 1966; la radio, con el serial Las Aventuras de Superman, que se emitió desde 1942 a 1951; el cine, con los 17 cortometrajes animados de los hermanos Fleischer, entre 1941 y 1943 y los seriales matinales Superman (1948) y Atom Man VS. Superman (1950), que presentaron al primer Superman cinematográfico de carne y hueso, Kirk Alyn; e incluso la literatura “seria”, con la publicación de la primera y más mítica novela del personaje, que influyó decisivamente en su historia: Las Aventuras de Superman, de George F. Lowther, en 1942. Un palmarés impresionante para un personaje que prácticamente acababa de despegar. Y literalmente, porque aunque hoy en día pueda resultar curioso, Superman tardó años en ser representado en vuelo, ya que solo se decía que podía “saltar por encima de los más altos edificios”.
Era indiscutible que la DC Comics, por aquel entonces llamada National Periodical Publications, encontró a su rey Midas en aquel pintoresco personaje vestido con colores primarios. El éxito de Superman propició una explosión de personajes que, en mayor o menor medida, se inspiraban en su fórmula: las dobles identidades, los coloridos uniformes ajustados, las capas y los poderes más allá de lo imaginable, fueron la tónica general de los años 40. Fue la Edad de Oro del cómic.
Pero de entre los cientos de superhéroes que eclosionarían en la Edad de Oro, pocos serían los que iban a sobrevivir. El género estaba sobresaturado, y la mayoría de personajes eran muy similares, todos cortados por el mismo patrón que había establecido Superman. Él, en cambio, logró soportar la decadencia de los años 40 y 50 y continuó protagonizando historias, bajo la supervisión, eso sí, de la Comics Code Authority, el organismo de censura oficial de los comics norteamericanos. Y es que en 1954, el eminente psiquiatra Frederic Wertham publicaba su libro Seduction of the Innocent, en el que describía al cómic como una lectura perniciosa, violenta y propagadora de violencia y en ningún caso recomendable a niños y jóvenes. Incluso catalogaba a Batman y Robin y a Wonder Woman como homosexuales, a los primeros por su convivencia en pareja y a la segunda por su extremada fuerza, independencia y carácter. Aterrado por aquellas palabras, en las que a los cómics se los consideraba poco menos que manuales de delincuencia juvenil, el Senado de los Estados Unidos decidió tomar cartas en el asunto y “suavizar” los guiones, lo cual tuvo un impacto terrible en la calidad de las historias, que se volvieron más infantiles, más ridículas, y perdieron mucho interés en un momento en el que, tras la Segunda Guerra Mundial, el interés por el cómic de superhéroes ya había decaído en beneficio del género en alza: el cómic de terror.
Pero tras esa época difícil, volvería un renacer. A finales de los años 50, y normalmente asociada con la publicación de Showcase #4 (octubre de 1956), en el que aparecía el Flash Barry Allen por primera vez, comenzaba una nueva época de esplendor que duraría hasta principios de los 70. Sería la llamada Edad de Plata del cómic. En este período se darían las primeras apariciones de la Liga de la Justicia (The Brave and the Bold #28 (febrero/marzo de 1960) y la Legión de Superhéroes (en un inolvidable encuentro con Superboy en el número #247 de su colección). También comenzaría a desarrollarse el concepto de la “saga”, puesto que hasta el momento las historias eran, por lo general, autoconclusivas, pero en esta etapa comenzaron a desarrollarse historias que continuaban varios números. Y pudieron verse los primeros esbozos de lo que sería el multiverso DC, con sus tierras paralelas en las cuales había sitio para infinidad de versiones de los mismos héroes, incluyendo sus versiones originales, las de la Edad de Oro, que vivían en el mundo conocido como Tierra-2. En esta Tierra-2, Superman no era exactamente como lo conocemos; nos encontramos con un Superman más mayor, canoso y con su traje más clásico (que podemos distinguir por el escudo y la capa más corta). Además, en Tierra-2 Superman está felizmente casado con Lois Lane, y es también el redactor jefe del diario en el que trabajan ambos, que se llama Daily Star en recuerdo del primer nombre que se le dio en el cómic, y que sería cambiado a Daily Planet en el Action Comics #23 sin ninguna razón. En este mundo idílico, Supergirl también es distinta, llega a la Tierra años después que su primo ya como una mujer, y se hará llamar Power Girl. Posteriormente formaría parte de la Sociedad de la Justicia de América, el primer grupo de superhéroes de la historia y predecesores directos de la JLA. A quienes estéis familiarizados con la actual marcha del Universo DC, estos personajes os sonarán e incluso reconoceréis a este Superman de Tierra-2 como uno de los responsables de la llamada Crisis Infinita. Pero eso sería otra historia…
En lo que atañe a nuestro querido hombre de acero, este período le trajo importantes cambios. Por supuesto, no podemos hablar de la Edad de Plata sin destacar al artista que definiría el aspecto del Superman de toda aquella época: Curt Swan, el dibujante que más años ha dado forma al personaje, desde su entrada en 1953 hasta su última aparición regular en 1985. A la Edad de Plata, y a los lápices de Swan (amén de guionistas como Otto Binder, Jim Shooter, Edmond Hamilton, Robert Bernstein o el propio Jerry Siegel), le debemos también el inicio de colecciones como Superman’s Pal Jimmy Olsen (septiembre/octubre de 1954), o del mismo período también es Superman’s Girlfriend Lois Lane (marzo de 1958), siendo responsable de esta última Kurt Schaffenberger. Recordemos también que esta época es cuando se escribieron más cantidad de historias con situaciones disparatadas y rocambolescas, bien fuera por asuntos mágicos, o las más de las veces motivadas por la exposición a las diversas kryptonitas de la época. La hubo verde, roja, dorada, azul y blanca, e incluso se inventó la plateada para una historia en la que se hacía creer a Superman que había aparecido un nuevo tipo de kryptonita que, finalmente, resultaba ser una estatua de plata que le regalaban sus amigos (Superman’s Pal Jimmy Olsen #70, de 1963).
Este nuevo período también exigió una primera remodelación del hombre de acero. Paulatinamente se le había ido otorgando tantos superpoderes que ya nada representaba para él un desafío, y parecía más un dios que un héroe (otra de las razones de que su publicación fuera prohibida en la España franquista). En enero de 1971 se publicaba el número 233 de Superman, con el que el guionista Denny O’Neil comenzaba una historia en 9 entregas en la que al personaje se le restarían muchos de sus poderes más pintorescos, a fin de humanizarlo y hacerlo más accesible. Desapareció la kryptonita, Clark Kent cambió de medio de comunicación, pasando de reportero del Daily Planet a presentador de noticias de la WGBS, y en definitiva, Superman quedó con sus poderes más clásicos y algo más vulnerable sin dejar, por supuesto, de ser súper. De todas maneras los 70 no serían la mejor de las épocas para Superman. La Edad de Plata llegó a su fin, y volvimos a encontrarnos con unos años en los que las historias fueron bastante planas, hasta que llegó 1985 y todo cambió.
Pero eso sería otra historia.

Javier Olivares Tolosa

5 de agosto de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 12

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 12 (Agosto 2008)

EL LADO OSCURO

Darkseid aparece por primera vez en Superman's Pal Jimmy Olsen #134 (1970), salido de la imaginación de Jack Kirby como el tirano gobernante del planeta Apokolips. Cuando los viejos dioses murieron, surgió Nueva Génesis, el hogar de los Nuevos Dioses, nacidos de las cenizas de sus predecesores y gobernados por el Alto Padre. Su contrapartida es el planeta Apokolips, un mundo de caos y horror eternos. Pero mucho antes de ser como lo conocemos ahora, el nombre de Darkseid era Uxas, el segundo sucesor del trono de Apokolips, detrás de su hermano Drax. Uxas, sediento de poder, asesinó a su propio hermano, obtuvo los rayos Omega (capaces de destruir a cualquier enemigo, transportarlo en el espacio y en el tiempo, e incluso con el poder de resucitar a los muertos) y adoptó el nombre de Darkseid, alzándose soberano de su mundo por encima de su propia madre, la reina Heggra. En guerra constante con Nueva Génesis, su principal objetivo es la consecución de la Ecuación Anti-Vida, el método que le permitirá dominar toda existencia. Y aunque parezca mentira, Darkseid es padre de tres hijos, pero su particular descendencia será el tema del próximo artículo.
En Superman/Batman Volumen 1, vimos a Darkseid tratar de aprovechar a la recién llegada Supergirl para sus propios fines. En la lucha contra Superman, el Hombre de Acero, lleno de furia, dejó a Darkseid atrapado en el Muro de la Fuente, de donde lo liberaría tras la saga de los Máximos. El tiempo que pasó Darkseid atrapado en el Muro ha mermado su poder hasta el punto de hacerlo vulnerable, como veremos.
Y ahí es donde entra Deesad, el obediente esclavo de Darkseid, también creado por Jack Kirby en Forever People #2, de mayo de 1971. Su mismo nombre define su crueldad, ya que está tomado del Marqués de Sade, con quien comparte ser un experto en torturas. Deesad es inmortal, y sirve a Darkseid más por cobardía que por lealtad. Hasta ahora, Deesad nunca había podido ver a su amo como un igual. Pero los acontecimientos de esta saga nos presentarán a este sirviente como el auténtico artífice del plan que está poniendo en jaque a Superman y Batman.

Javier Olivares Tolosa

30 de julio de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 11

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 11 (Junio 2008)

SE AVECINAN TIEMPOS DE TORMENTA

Tras la conclusión de la aventura con los Metal Men, en este número ha dado comienzo una nueva saga que durará seis partes y va a reunir a algunos de los enemigos más peligrosos de nuestros dos protagonistas.
Con la nueva etapa estrenamos también nuevo equipo creativo. A los lápices está Dustin Nguyen con Derek Fridolfs como entintador. Y como guionista de esta historia tenemos a Alan Burnett, prestigioso escritor con cuatro premios Emmy a sus espaldas y que ha trabajado en las series animadas del Hombre Murciélago Batman: The Animated Series, Batman Beyond y The Batman. Ahora Burnett desarrollará en estas páginas un argumento trepidante que pondrá a prueba al máximo las habilidades de Superman y Batman.
Entre el elenco de villanos que está por venir, de momento ya hemos podido ver a Killer Croc. Este personaje creado por Gerry Conway y Gene Colon apareció por primera vez en Batman #357, de enero de 1984. Su verdadero nombre es Waylon Jones y sufre de una extraña enfermedad que devuelve su cuerpo a un estado primitivo similar al de un enorme reptil, otorgándole una piel casi impenetrable, enorme fuerza y reflejos, capacidad de regenerar sus heridas y una gran agresividad. Tras una infancia difícil marcada por las burlas de sus compañeros y por una larga peregrinación por varios reformatorios, Croc se dedicó al circo ambulante peleando con cocodrilos, hasta que vio la rentabilidad de dedicarse a la delincuencia. Uno de sus principales objetivos siempre ha sido asesinar a Batman para labrarse una reputación en el mundillo, pero poco a poco se ha convertido en algo personal tras todas las veces que el Hombre Murciélago lo ha encerrado en Arkham, frustrando sus planes.
Y si Killer Croc es un hueso duro de roer, solo es la punta del iceberg. No adelantaremos acontecimientos, pero el mes que viene otro de los enemigos más letales del Caballero Oscuro entrará en escena. Y por si fuera poco, lo hará formando equipo con un viejo y terrible enemigo de Superman, provocando una de las más peligrosas situaciones que hemos visto en esta colección.

Javier Olivares Tolosa

15 de junio de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 10

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 10 (Junio 2008)

UNA CUESTIÓN DE CEREBRO

Brainiac es uno de los enemigos más antiguos, poderosos y difíciles del Hombre de Acero, y su especialidad es, precisamente, el control mental y los sistemas informáticos, así que no es de extrañar que los Metal Men cayeran bajo su dominio en esta saga que acaba de concluir.
La historia de este supervillano es extremadamente cambiante desde su primera aparición, acontecida en el #242 de Action Comics, en 1958. Originalmente, Vril Dox era un destacado científico del planeta Colu. Su ambición le llevó a intentar derrocar al gobierno del planeta, y detenido, su castigo fue la desintegración. Pero la mente superior de Vril Dox sobrevivió, vagando sin cuerpo por el universo hasta que llegó a la Tierra, donde ocupó el cuerpo de un mentalista de circo llamado Milton Fine, adoptando como suyo el nombre artístico del desdichado: Brainiac.
En la Tierra y con este nuevo cuerpo, Brainiac usó sus poderes telequinéticos y de control mental para tratar de dominar el planeta, encontrándose siempre con la resistencia de Superman. Pero la mente de este científico era demasiado poderosa y su nuevo cuerpo humano demasiado frágil, así que a lo largo de su carrera ha adoptado innumerables formas. Desde Milton Fine, Brainiac ha habitado incluso dentro de Doomsday, se introdujo en el cuerpo de un robot transformándose en Brainiac 2.5, e incluso remodeló Metropolis en una ciudad del futuro lejano como Braniac 13, su versión más avanzada, que acabó destruida en la batalla contra Imperiex. Incluso más allá del cómic, recientemente hemos conocido una nueva versión en la serie televisiva Smallville, en la que Brainiac es presentado como una inteligencia artificial kryptoniana al servicio del general Zod, y que habita en el cuerpo de un profesor de historia de Clark que también se hace llamar Milton Fine.
No es de extrañar que la tecnología prototipo del OMAC haya sido un perfecto receptáculo para el intelecto de este villano que, una vez más, ha vuelto a ser detenido. Pero ¿hasta cuándo?

Javier Olivares Tolosa

30 de mayo de 2008

SUPERMAN/SHAZAM: PRIMER TRUENO

Escrito como introducción para el tomo Superman/Shazam: Primer Trueno (Mayo 2008). Una vez más, los errores de coordinación y maquetación dejaron fuera este artículo mío.

HÉROES, AMIGOS... Y RIVALES

Superman aparecía en 1938, nacido de la imaginación de Jerry Siegel y del lápiz de Joe Shuster. El personaje, un alienígena de increíble fuerza, capaz de volar (o de saltar muy alto, en aquellos primeros años) y de realizar casi cualquier proeza, tuvo una aceptación y éxito inmediatos entre el público.
En 1939, Fawcett Comics presentaba al personaje del Capitán Marvel, creado por C.C. Beck y Bill Parker. Sus poderes eran muy similares a los de Superman, pero de origen místico; el mago Shazam dotó a un niño de los poderes de varios dioses, convirtiéndole en un luchador contra cualquier forma de mal.
Inmediatamente ambos personajes compitieron en ventas. Y a decir verdad, guardaban mucho en común, aparte de sus poderes y aspecto: Superman es huérfano, igual que Billy Batson; ambos trabajan en medios de comunicación, el Daily Planet y WHIZ radio; el enemigo de Superman, Lex Luthor, y el de Marvel, el Dr. Sivana, son megalómanos e inventores brillantes de aspecto idéntico.
La National Periodical Publications (actualmente DC) demandó a la Fawcett, alegando que el Capitán Marvel era una copia de Superman, y siendo éste el único juicio por plagio que se conoce en la industria del cómic. El éxito del Capitán crecía, y en mayo de 1943 le arrebató a Action Comics el privilegio de ser “la revista juvenil más vendida del mundo”. También en los años 40, la primera aparición en cines de los dos personajes, en los clásicos seriales matinales, fue casi simultánea: Superman (Columbia) se estrenaba en 1940, y Las aventuras del Capitán Marvel (Republic) en 1941. Ambos héroes iban a la par, y la rivalidad era absoluta.
La resolución inicial de aquel juicio falló a favor de la Fawcett, pero a mediados de los 50, la editorial estaba en decadencia y se comprometió con la National a no publicar más historias del Capitán. En 1972, la propia DC adquirió los derechos del personaje, al que incorporó a sus filas, pero usando el nombre de Shazam en las cabeceras, para evitar conflictos con la competencia, Marvel Comics. DC publicaba el número 1 de Shazam! en febrero de 1973.
Superman y el Capitán Marvel, rivales y compañeros. Ahora sabrás cómo se conocieron.

Javier Olivares Tolosa

15 de mayo de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 9

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 9 (Mayo 2008)

LA AMENAZA OMAC

Uno de los más ingeniosos y sorprendentes inventos de Batman se convirtió también en una de las amenazas más aterradoras que han acechado la Tierra y puesto en jaque a sus héroes. Y parece que no ha terminado, ya que en este número vemos de nuevo como los OMACs son un peligro potencial.
En Crisis de Identidad, el villano Dr. Luz violó en la mismísima Atalaya a Sue Dibney, la esposa del Hombre Elástico, y fue sorprendido y apresado inmediatamente por varios miembros de la Liga de la Justicia. Fuera de sí, Dr. Luz juró que iría a por todas las familias de los héroes, y se produjo un acontecimiento que sirve de punto de inflexión en la historia de la Liga: parte del equipo, los presentes durante su captura (Hawkman, Zattana, Canario Negro, El Hombre Elástico, Barry Allen (el primer Flash) y Hal Jordan) decidieron que Zattana alterara la mente del criminal para que no cumpliera sus amenazas. Como resultado, el villano quedó convertido en poco más que un vegetal. Pero Batman irrumpió en la estancia en ese preciso momento y la Liga tomó la decisión de silenciarlo a él también del mismo modo, borrando de su cerebro aquella escena.
Tras recordar lo ocurrido, Batman comenzó a desconfiar de sus propios compañeros, y diseñó un satélite de control, el Hermano Ojo, con la misión de observar las actividades de los seres superpoderosos y avisarle si había alguna anomalía. Como ejército de contención creó el virus nanobótico OMAC, que transformaba a simples humanos en criaturas cibernéticas de gran poder controladas por el Hermano Ojo.
Pero este plan de contingencia fue aprovechado por la organización Jaque Mate para intentar destruir a todos los metahumanos. Bajo las órdenes de Max Lord, antiguo dirigente de la JLA, el Hermano Ojo lanzó el virus OMAC infectando a millones de personas y desencadenando los acontecimientos que pudimos leer en El Proyecto Omac y Superman: Sacrificio, que conducirían a Crisis Infinita.
Y ahora que aquellos acontecimientos parecen parte del pasado, la tecnología OMAC no podía haber caído en peores manos que las de Brainiac.

Javier Olivares Tolosa

1 de mayo de 2008

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 12

Textos escritos para el Superman Vol. 2 núm. 12 (Mayo 2008), con motivo de conmemorar el primer aniversario de la colección y comentar lo que estaba por llegar. De nuevo los packagers volvieron a liarla, y mis textos se quedaron sin salir.

ANTERIORMENTE EN SUPERMAN

El hechicero Arión de Atlantis ha viajado al presente para mostrar a Superman una visión de lo que, según él, será el apocalíptico futuro de la humanidad si el hombre de acero no abandona la protección de La Tierra: un futuro desolador donde el villano Khyber y el propio Superman serían responsables de la extinción de toda la raza humana. Después, el hechicero lanza un ultimátum: o Superman abandona, o la humanidad desaparecerá para siempre. El hombre de acero debe tomar una decisión.

UN AÑO DE SUPERMAN... Y MUCHO MÁS.

Con este número alcanzamos el primer año de publicación de esta segunda etapa de Superman en Planeta DeAgostini. Y no puede llegar en un momento más adecuado, precisamente coincidiendo con el 70 aniversario de la primera aparición del hombre de acero. Durante los últimos 12 meses, esta colección ha acortado enormemente las distancias entre la edición original americana y el material que se publica en nuestro país, devolviendo al personaje de Superman al lugar que le corresponde y otorgándole la continuidad que se merece en España y que, sin embargo, no había tenido desde hacía tiempo. Nos encontramos en un momento idóneo para ser aficionado al hombre de acero, con una de las sagas más interesantes a punto de llegar a su fin, y muchas otras sorpresas que solo son la punta del monstruoso iceberg que está por llegar. Así que, tras este año de Superman, vamos a hacer una pequeña recapitulación de lo que ha venido… y de lo mucho que está por venir los próximos meses en estas páginas.
Como habéis podido ver en este número, al recopilar de tirón cuatro ejemplares de Superman, la historia de La caída de Camelot ha avanzado hasta alcanzar su momento más interesante. La batalla final entre Superman y Arión de Atlantis está a punto de tener lugar en las profundidades del océano, y al hechicero aún le quedan ases en la manga. Pero aunque este número se haya quedado justo en lo mejor, la espera hasta el clímax no va a ser larga: el mes que viene tendréis la conclusión, algo de lo que podéis sentiros afortunados, ya que en la edición original se publicaron tres ejemplares entre el último número recopilado en este cuaderno, el Superman 667 (noviembre de 2007) y la conclusión, que se publicó en el Superman Annual 13 (enero de 2008). Durante esos meses intermedios se publicaron los números 668, 669 y 670, en los que se desarrolló un arco argumental llamado El tercer kryptoniano. Sin destriparos lo que leeréis próximamente, Superman conocerá aquí a un nuevo superviviente de su planeta natal, que lleva años viviendo en secreto en La Tierra, en una historia que permitirá mostrar nuevos aspectos de la sociedad kryptoniana y presentar a un personaje que tal vez volvamos a ver en un futuro. Concluyó en el número 670 (enero de 2008), tras el cual se publicaría el anual que concluía la saga de Arión de Atlantis, y que, como hemos dicho, vosotros podréis leer sin más demora en el próximo número de Superman.
Para no romper el ritmo del arco La caída de Camelot, en este número que tenéis entre manos hay un “salto” entre el Superman 664 y el Superman 667, y no se incluyen los números 665 y 666. El primero de ellos presentará a Jimmy Olsen como protagonista, en una historia directamente relacionada con los acontecimientos de la serie semanal Countdown (que este mismo mes comienza a ser publicada por Planeta DeAgostini), que afectaban decisivamente al personaje, como veremos más adelante. Aquí se reinventará el origen de Jimmy, explicando cómo conoció a sus amigos del Daily Planet, a Superman, y cómo consiguió el trabajo de chico de los recados que le daría la oportunidad de convertirse en uno más del prestigioso diario. Se trata de una nueva adaptación del origen de uno de los clásicos en la mitología del hombre de acero, que convierte a Jimmy en un personaje aún más entrañable y más fuerte al mismo tiempo.
En Superman 666 se presentó una historia autoconclusiva que escribió Kurt Busiek y dibujó el genial Walter Simonson. Tradicionalmente conocido como el número del demonio, éste número 666 de Superman se aprovecha como pretexto para crear un argumento con tintes terroríficos. La expresión “enfrentarse a sus propios demonios” alcanzará un significado literal en esta historia, en la que el hombre de acero tendrá que luchar contra otra consecuencia inesperada de una acción que realizó en el pasado: ejecutar a tres criminales kryptonianos que habían dominado y asesinado a todos los habitantes de La Tierra en un universo de bolsillo. Superman decidió que la amenaza que representaban para su propia realidad era demasiada como para permitirla, así que actuó de juez y verdugo. Todo esto pudimos verlo en la saga Superman en el exilio, publicada en la colección Las aventuras de Superman, de Planeta DeAgostini.
Con La caída de Camelot a punto de concluir, podemos hacer balance de lo que esta historia ha representado. Superman se ha enfrentado a la incertidumbre de no saber si su ayuda puede hacer más daño que bien a la humanidad, y ha tenido que tomar la decisión de abandonar o continuar su lucha interminable. Por otra parte se han introducido a los personajes de Khyber y Sujeto 17, dos enemigos muy prometedores que todavía pueden dar problemas al hombre de acero. Y como guinda del pastel, hemos podido disfrutar al dibujo del dúo español formado por Carlos Pacheco y Jesús Merino, que nos han demostrado una vez más que sus lápices y su tinta parecen haber nacido para estar juntas y que encuentran la perfecta armonía con Superman. Pacheco y Merino ya trabajaron juntos dibujando al hombre de acero para el arco argumental Poder absoluto, que fue también publicado por Planeta DeAgostini desde el número 13 de la colección Superman/Batman, en su primer volumen. Si aquélla vez su labor fue sobresaliente, en Superman han dado todavía un paso más, y puede que ésta haya sido una de las etapas del personaje más brillantemente dibujadas de los últimos años.
Tras el desenlace de La caída de Camelot, el equipo artístico que se haría cargo de Superman sería Rick Leonardi y Dan Green, mientras que el guión seguiría en manos de Kurt Busiek. Ellos serán los responsables del arco argumental El tercer kryptoniano, que como anticipábamos antes se desarrollará en tres partes, dando paso a una nueva saga a partir del número 671, en la que regresará Jesús Merino como entintador, en este caso del dibujante Peter Vale. Sin adelantar demasiado, en esta historia recupera un papel importante Lana Lang, cuya vida estará en un serio peligro del que Superman tendrá que intentar rescatarla enfrentándose a… No decimos más, ya lo veréis.
En lo que respecta al segundo título principal del personaje, Action Comics, la cosa no se queda atrás. Mientras esperamos pacientemente la conclusión de la saga Último hijo, que se ha retrasado muchísimo debido a la tardanza en el dibujo que ha tenido Adam Kubert, la colección ha explorado otras perspectivas, pudiendo contar historias muy variadas. Geoff Johns continúa como guionista principal de la cabecera que, por cierto, en 2007 alcanzó su asombroso número 850, una cifra que se cuenta desde aquel mítico cómic que vio la luz el 8 de junio de 1938.
Geoff Johns se tomó unos meses de descanso en los que otros guionistas llevaron las riendas. Dwayne McDuffie se ocuparía del número 847, y tras él Fabian Nicieza, junto a Allan Goldman y Ron Randall como dibujantes, que se hicieron cargo de la colección durante dos números, en los que se mostró una trama titulada Redención. Los acontecimientos de esta historia se ubican antes de lo ocurrido en Último hijo, ya que se publicaron originalmente mientras que Superman está encerrado en la zona fantasma.
El número 850 de Action Comics fue un especial de 36 páginas en el que se profundizó un poco más en la relación entre Superman y su rebelde prima Kara Zor-El, Supergirl. Renato Guedes dejó una vez más patente su estilo de dibujo realista que tanta controversia despertaría posteriormente en la colección propia de la chica de acero.
Después veríamos una historia en tres partes que se publicó desde el número 852 al 854. El guión fue de Kurt Busiek, el dibujo de Brad Walker y John Livesay, y los acontecimientos vuelven a estar vinculados con lo ocurrido en Countdown y con Jimmy Olsen como estrella. El joven fotógrafo ha adquirido poderes extraños y cambiantes, y se ha convertido por voluntad propia en el superhéroe Mr. Acción, lo cual no le resulta nada fácil de llevar. Durante tres números, Jimmy y Superman se enfrentarán al dr. Russel Abernathy, el hombre de kryptonita, y tendrá un pequeño homenaje un viejo enemigo de Superman que hace su aparición en estas páginas de un modo diferente, pero que arrancará una sonrisa a los que recuerden al personaje.
En el regreso de Geoff Johns a la colección lo veremos acompañado por Richard Donner en la saga en tres partes Fuga de mundo bizarro. El dibujante Eric Powell desarrolla un ambiente oscuro y tétrico y unos personajes visualmente impactantes (atención a su frankensteniano Bizarro). La historia arrancará con el secuestro de Jonathan Kent a manos de Bizarro, y la búsqueda llevará a Superman al extraño planeta donde vive su clon imperfecto, rodeado de las réplicas de todos los habitantes de Metropolis. Una vez más, Bizarro es un personaje que, convenientemente llevado, ofrece unas posibilidades increíbles, en una historia de atmósfera tenebrosa, pero con notas de humor y una estética muy particular que no dejará a nadie indiferente.
Tras Powell y la historia del mundo bizarro, Action Comics comenzará una de las mejores etapas que se han visto en años. Gary Frank pasará a ser el dibujante regular de la colección, y el argumento no puede ser más prometedor: Superman y la Legión de Superhéroes juntos de nuevo, en el siglo 31 y luchando por sus vidas contra una autoproclamada Liga de la Justicia de la Tierra, en una sociedad sojuzgada y controlada bajo la falsa creencia de que Superman, nativo de Krypton y convertido en el mayor héroe de La Tierra, no es lo que ellos creían. El dibujo de Frank es simplemente sensacional, buscando que su Superman guarde parecido con el más recordado Superman cinematográfico: Christopher Reeve. También se recuperarán algunos aspectos de antes de las Crisis en las tierras infinitas, como la personalidad torpe y tímida de Clark Kent para camuflar su identidad secreta. Esto, unido a la brillante trama creada por Johns y a la acción en ese futuro apocalíptico junto a sus viejos amigos de la Legión, convierten esta etapa en una auténtica joya que no debéis perderos.
Y lo mejor es que todo esto culminará en un proyecto que va mucho más lejos. Próximamente, las colecciones de Superman y en general de DC, van a confluir de nuevo en una saga que será la conclusión final de todos los acontecimientos que habéis leído desde Crisis Infinita, la recién terminada 52, y de lo que ahora empieza en Countdown.
¿Creías que el universo DC se había remodelado? ¿Pensabas que había acabado la crisis?
Pues esto… es solo el principio.

Javier Olivares Tolosa

26 de abril de 2008

SUPERMAN: UN REPASO A SETENTA AÑOS DE HISTORIA

Publicado en la web de Planeta DeAgostini como conmemoración del 70 aniversario de Superman (Abril 2008)

En setenta años el mundo ha cambiado mucho. Desde 1938 se han librado guerras, han caído muros, han sido derrocados regímenes y la ciencia y la tecnología están a un nivel que, para los que vivieron a finales de los 30, parecería de ciencia ficción. Y entre todo ese avance y progreso, 1938 fue el año en que vería la luz el más importante de todos los personajes que se han paseado jamás por las páginas de los comic book: Superman.
Si nos remontamos a los años 30, el cómic de superhéroes no existía como tal; se publicaban tiras cómicas y revistas juveniles en las que los personajes eran, generalmente, detectives o de ciencia ficción. El concepto del superhéroe no estaba definido. Jerry Siegel y Joe Shuster, dos jóvenes de Cleveland amigos desde el instituto, tuvieron una idea diferente para un personaje que era muy distinto a lo que se podía leer en aquellos momentos: un ser de otro planeta, refugiado en el nuestro tras la destrucción del suyo, y que en La Tierra adquiría increíbles poderes que usaría para combatir la injusticia. Jerry y Joe pasearon su creación por varias editoriales sin lograr que ninguna lo publicara por encontrarlo demasiado extravagante, hasta que la National Periodical Publications, entonces dirigida por Harry Donnenfeld, les compró los derechos del personaje por poco más de 100 dólares. Así, sin demasiadas expectativas, se publicaba a Superman por primera vez en el Action Comics 1, el 8 de junio de 1938. La National no apostaba demasiado por el éxito de aquel extraño visitante de otro planeta, tan raro en el ámbito editorial de la época.
La revista vendió 130.000 ejemplares de una tirada de 200.000. Un 65 por 100 de su edición, en una época en la que vender el 50 por 100 se consideraba un éxito de ventas. Superman había despegado.
A partir de entonces ya no se detuvo. En poco tiempo, y pese a que en las páginas de Action Comics compartían publicación varios personajes, Superman se alzó con el papel protagonista en todas las portadas. Apenas un año después de su aparición, el hombre del mañana había multiplicado casi por cuatro la tirada de la revista. La editorial comprendió que el público demandaba más y se dio el siguiente paso: una colección propia. El número 1 de Superman se publicó el verano de 1939, con éxito rotundo. El número 2 se convertiría en el primer cómic de la historia en vender más de 1.000.000 de ejemplares.
En este contexto, Superman continuaba aumentando su éxito. Action Comics incluyó en su número 22 la frase: “World's largest selling comic magazine”, algo así como “la revista de cómic más vendida del mundo”. Este título lo ostentaría orgullosamente hasta mayo de 1943, cuando un personaje publicado por la Fawcett, el Capitán Marvel, lo superó en ventas. Fueron tiempos extraños, ya que las dos editoriales mantenían una dura lucha por el evidente parecido entre los dos héroes, que acabaría desencadenando en el único juicio por plagio que se conoce en la historia del cómic. En el tomo Superman-Shazam: primer rayo, publicado por Planeta DeAgostini, se puede encontrar toda la historia de aquel peculiar juicio explicada con detalle en el artículo titulado “Héroes, amigos… y rivales”.
En plena Segunda Guerra Mundial, Superman fue uno de los activos en la lucha contra el Eje de Hitler. El hombre de acero no combatió en el frente, pero las portadas de Action Comics de la época, algunas de las más bellas que se han hecho jamás, mostraban casi siempre al hombre de acero combatiendo a las tropas nazis, destruyendo tanques enemigos, o ayudando a los soldados norteamericanos. Los interiores de los cuadernos presentaban aventuras que no tenían nada que ver con la guerra, pero las batallas de Superman se libraban en aquellas maravillosas portadas, que también han sido publicadas por Planeta DeAgostini dentro de los volúmenes de Los Archivos de Superman.
En 1939 también veía la luz el personaje de Bob Kane del hombre murciélago. Batman fue competencia directa de Superman pese a ser propiedad de la misma editorial, que pronto se dio cuenta que unir a los dos personajes podría representar todo un filón. Así, en 1939 se publicaba en la Feria Mundial un cómic que reproducía en su interior aventuras de Batman y Superman por separado, y que mostraba en su portada a los dos héroes juntos por primera vez. Aquel fue el precedente para la que se convertiría en la emblemática colección conjunta de Superman, Batman y Robin a partir de 1941 y hasta 1986: World’s Finest.
Paralelamente al cómic, Superman también aparecía publicado en tiras diarias de los periódicos, y en 1942 se publicó la primera novela de Superman, titulada The adventures of Superman, escrita por George F. Lowther con 10 ilustraciones de Joe Shuster, 6 en blanco y negro y 4 en color. Pese a su tremenda relevancia en la historia del personaje, esta novela jamás se ha publicado en España siendo poco conocida. En ella Superman se enfrenta a una trama de espionaje y sabotaje, dentro del contexto bélico que vivía la sociedad; además, nos cuenta por vez primera muchos detalles que nunca se habían tratado: los últimos instantes del planeta Krypton y los padres de Superman, a los que se les da nombre, Jor-El y Lara, así como al pequeño Superman, Kal-El; los padres adoptivos de Superman (Eben y Sarah, por aquel entonces); su adolescencia en Smallville y cómo llegó a convertirse en periodista. Y por encima de todo, la novela sienta el precedente de la nobleza del personaje. Hasta aquel momento, Superman no dejaba de ser un justiciero que combatía el crimen con fuerza y violencia, causando a menudo bajas en los maleantes y sin preocuparse por ello. En The adventures of Superman, Eben Kent en su lecho de muerte le pedirá a su hijo que use sus poderes por el bien de la gente, y es él mismo quien le llama Superman y le recomienda que lleve una doble vida. Fue una novela pionera, y los nuevos conceptos presentados en ella se incorporarían posteriormente en los guiones de los cómics. Una curiosidad más: en la novela, Superman poseía un extraño poder que le alertaba ante una situación de peligro inminente. Todo un precursor de uno de los poderes más característicos de otro personaje actualmente muy conocido, pero al que en 1942 aún le faltaban más de 20 años para ser creado.
Con el éxito en los medios impresos, el salto a los otros medios de comunicación no se haría esperar. En 1940 comenzaría el serial radiofónico de la Mutual, con Clayton “Bud” Collyer como Superman. “Bud” se convirtió en “la voz” del personaje, prestándosela durante 11 años. Al serial radiofónico le debemos la introducción de frases célebres como “Es un pájaro… es un avión… es Superman”, elementos como la kryptonita, los primeros efectos de vuelo de Superman, o el genial cambio de registro vocal que hacía “Bud” durante la frase “Esto parece un trabajo para… ¡Superman!”. “Bud” volvería a ser la voz del hombre de acero durante los 17 episodios animados que los hermanos Max y Dave Fleischer producirían entre 1941 y 1943, con un presupuesto de 50.000 dólares, algo desorbitado para la época. Los 17 cortos tuvieron una excelente acogida por calidad de animación y dibujo y fueron la primera incursión de Superman en el cine.
1948 sería el año en el que Superman dejaría de ser un personaje animado o una voz para convertirse en un rostro humano. El serial Superman (Columbia), presentaría por primera vez a un actor de carne y hueso encarnando al hombre de acero. El elegido fue Kirk Alyn, que interpretó a Superman durante los 15 episodios en los que se fragmentaban las más de seis horas que duraba el serial completo. En 1950, tras el gran éxito cosechado por Superman, Columbia presentó su segunda parte de las aventuras del hombre de acero: Atom Man Vs. Superman. 15 nuevos episodios en los que el enemigo era un villano muy similar a Lex Luthor en intenciones y aspecto: magnate, respetado ciudadano, científico con ansias de dominación mundial… y calvo, por supuesto.
El acontecimiento audiovisual de Superman más grande hasta el momento llegaría con el estreno de la serie televisiva Las aventuras de Superman, protagonizada por el desconocido George Reeves. A principios de los 50, la televisión aún no era un electrodoméstico habitual en todos los hogares norteamericanos, pero su difusión era cada vez mayor y el serial de cine estaba tocando a su fin. Motivados por el éxito de una película rodada en 1951, Superman and the mole men, la productora decidió darle luz verde a toda una temporada televisiva. La película se dividiría en dos partes que se incluirían posteriormente como los episodios 25 y 26 de la primera temporada, y en 1953 la serie comenzó a emitirse en blanco y negro, manteniéndose así durante sus dos primeras temporadas. A partir de la tercera y ya con un éxito impresionante (e imprevisto) entre el público, sobre todo infantil, la serie ya se grabó en color durante sus cuatro últimas temporadas. George Reeves se convirtió en un ídolo de los niños pese a que el papel de Superman no le trajo precisamente la felicidad. Las aspiraciones de Reeves eran las de convertirse en un galán de cine, y la mala suerte unida al encasillamiento en el papel del hombre de acero le apartaron de su sueño. La película Hollywoodland (2006) narra la biografía de este actor, que acabaría muerto en extrañas circunstancias en 1959, presuntamente por suicidio. Con él comenzó la tristemente conocida “maldición de Superman”, que ha afectado a muchos de los actores relacionados con el personaje de manera trágica. ¿Casualidad?
En los 60, Superman aterrizó incluso en los escenarios de Broadway, con la obra musical It’s a bird, it’s a plane, it’s Superman! En clave de humor y canciones, la obra giraba en torno a un Superman (interpretado por Bob Holiday) que acudía al psiquiatra para tratarse su complejo de inferioridad, y por supuesto no podía faltar Lois Lane (Patricia Marand). La obra duró 129 representaciones e incluso ha tenido otras versiones posteriores.
En el cómic, Superman continuaba siendo uno de los principales personajes, y así fue durante las llamadas Edad de Oro y Edad de Plata, momentos de gran nacimiento y expansión de personajes superheroicos más o menos inspirados en el hombre de acero. Grandes guionistas como el propio Jerry Siegel, Bill Finger, Otto Binder y dibujantes como Wayne Boring, Al Plastino, Kurt Schaffenberger o Curt Swan, por nombrar solo a unos pocos, llenaron miles de páginas de Superman. En lo concerniente a la popularidad del personaje en nuestro país, en esta época habría que destacar un dato importante, y es que entre 1964 y 1971 se prohibió completamente la publicación en España de los cómics de Superman. Los poderes que ostentaba eran considerados como una afrenta a la espartana educación religiosa que se impartía en los colegios durante el régimen franquista, así que durante esos años ni un solo cómic del hombre de acero fue publicado en español. Además, en los 70, la editorial Marvel se alzaba como una dura competidora en el mercado del comic book, presentando unos héroes más humanos con los que el lector tendía a identificarse, mientras que Superman estaba saturado en sí mismo; tenía tantos poderes, creados a lo largo de los años por los distintos guionistas, que sus historias no ofrecían demasiado interés. Había que hacer algo, así que en 1971 el guionista Denny O’Neil se hizo cargo de Superman con el propósito de restarle poder y humanizarlo para que resultara más accesible y competitivo en el panorama actual. Durante 9 números de Superman se desarrolló una saga tras la cual el hombre de acero vería sus poderes reducidos y se realizarían ciertos cambios al personaje. La misión estaba cumplida a medias, ya que el éxito no fue todo el que se pretendía. Superman estaba de capa caída.
Entonces, a finales de la década de los 70, Superman revolucionó el mundo.
Superman The Movie se estrenó en 1978. El director Richard Donner realizó una obra personal y estéticamente perfecta, en la que su mantra fue “verisimilitud”. Aparte de contar con que ha sido considerado el mejor actor de todos los tiempos, Marlon Brando, para el papel del padre del héroe, Jor-El, y con Gene Hackman como Lex Luthor, Donner quería recrear a la perfección todos los poderes del hombre de acero. Para conseguirlo tuvieron que emplearse todos los medios técnicos disponibles en la época, e incluso se inventaron incluso otros nuevos efectos especiales sobre la marcha. La película fue un auténtico fenómeno que logró recaudar más de 300 millones de dólares con un presupuesto de 55, y teniendo en cuenta que la secuela, Superman II, se rodó casi en su totalidad simultáneamente. Hay que destacar, cómo no, la elección del actor que interpretaría a Superman: Christopher Reeve. Tras su papel en Superman The Movie, el actor neoyorkino nunca se desprendería de la alargada sombra del hombre de acero, e interpretó al personaje en otras tres secuelas hasta 1987. Tras el trágico accidente que lo dejara tetrapléjico en 1995, Christopher Reeve emprendió una lucha por los derechos y recuperación de las personas en su situación, que continuó hasta su fallecimiento en 2004. Una razón más para que siempre se le recuerde con cariño como el mejor Superman.
El personaje se vio inmediatamente revitalizado por el éxito de la película, comenzando una auténtica “supermanía” que alcanzó todos los medios: juguetes, cómics, libros, revistas, posters, merchandising… Tras 40 años desde su nacimiento, Superman estaba de nuevo en todas partes.
Pero el mundo editorial era otra cosa, y los lectores cada vez eran más exigentes. No solo Superman debía adecuarse a los tiempos modernos, sino que todo el complejo universo DC que había ido desarrollándose con los años tenía que simplificarse. A mediados de los 80, los cientos de personajes que poblaban las páginas de los cómics DC vivían repartidos entre incontables tierras paralelas en universos diferentes. Resultaba muy complicado entenderlo todo a menos que fueras un lector regular desde hacía años, así que la solución fue… empezar de cero.
En 1985 Superman decía adiós a casi 50 años de aventuras en una historia titulada ¿Qué le pasó al hombre del mañana? (incluida en el recopilatorio Superman: Las historias de Alan Moore, publicado por Planeta DeAgostini). Originalmente aparecida en dos partes, en Superman 423 y Action Comics 583, se trató de una historia alternativa en la que Superman se atrincheraba con sus amigos en la Fortaleza de la Soledad, mientras recibía los ataques de todos sus enemigos, y que terminaba con el aparente final del hombre de acero (y decimos aparente, porque los que la hayan leído sabrán a qué nos referimos). Una historia considerada por muchos como la mejor aventura de Superman de la época clásica y que sirvió además para despedir al dibujante Curt Swan, que realizaba su último trabajo para Superman en esta aventura, tras años de ser uno de sus más destacados artistas.
¿Pero por qué decir adiós a Superman? La respuesta es muy sencilla: no se le decía adiós, solo se le ponía punto final a una etapa mientras se preparaba el terreno para otra. También en 1985, tras varios años de preparación, comenzaba a publicarse Crisis en las tierras infinitas, una maxisaga cuyo objetivo era “resetear” el universo DC, desenmarañando la compleja red de mundos paralelos y reduciéndolos a una sola Tierra unificada. Marv Wolfman se ocupó del guión y George Pérez del dibujo, construyendo entre los dos una de las obras maestras del cómic contemporáneo, que también ha sido publicada por Planeta DeAgostini en una edición absolute. Tras doce números, todo un año de publicación, Crisis en las tierras infinitas concluía cumpliendo su propósito; las miles de Tierras habían desaparecido, los universos paralelos ya no existían, y solo había una Tierra, hogar de todos los héroes DC. Se había dado un nuevo punto de partida a todas las colecciones, que ahora podían ser perfectamente seguidas por cualquier nuevo lector. Y por supuesto, los personajes tenían que remodelarse para estar en consonancia con los cambios establecidos por las Crisis.
En este sentido Superman fue una de las máximas prioridades de la editorial. Tras los años anteriores en los que había pasado sin pena ni gloria, la intención era devolver al personaje todo su esplendor. El guionista y dibujante John Byrne se pondría al frente del hombre de acero, y comenzó con la miniserie Man of Steel en la que se contaba de nuevo su origen adecuándolo a la nueva situación. Los cambios eran sutiles, pero importantes: el planeta Krypton, su historia y personajes, incluidos Jor-El y Lara, cambiaban por completo; la personalidad de Clark se modificaba convirtiéndose en un personaje más importante en sí mismo y no como simple tapadera de Superman; sus padres adoptivos, Jonathan y Martha, continuaban vivos; se eliminaba su época como Superboy, de modo que la decisión de convertirse en Superman la tomaba un Clark Kent adulto; y por supuesto sus amigos, enemigos y situaciones más características eran de nuevo redefinidas. La etapa de John Byrne es, sin duda, una de las más importantes en los cómics del hombre de acero, y Planeta DeAgostini la ha ofrecido íntegra dentro del Coleccionable Las Aventuras de Superman.
La televisión volvería a darle protagonismo a Superman en 1988. Primero con una serie de dibujos animados producida por Ruby-Spears que duró 13 episodios; y además comenzaba Superboy, una serie producida por el mismo responsable de Superman The Movie y protagonizada en un principio por John Haymes Newton, aunque en su segunda temporada y hasta el final en la cuarta el protagonista sería Gerard Christopher. Esta serie resulta toda una curiosidad en sí misma, teniendo en cuenta que en el momento de estrenarla, el personaje de Superboy ya había sido eliminado del cómic dos años antes, en la nueva versión byrneana del personaje.
Los noventa fueron una buena década para los aficionados a Superman. El acontecimiento más importante en su historia y probablemente el más importante en la historia de todo el cómic de superhéroes se produciría en 1993. Lo que nadie imaginaba que pudiera ocurrir iba a ser llevado a cabo por uno de los mejores equipos de guionistas y dibujantes jamás reunidos en un evento de este tipo: Superman iba a morir.
En una controlada estrategia editorial, DC ideó toda una saga en la que el hombre de acero moría en una brutal pelea contra una criatura llamada Doomsday. Tras dejar fuera de combate a media Liga de la Justicia, la bestia y Superman, concretamente en el número 75 de su colección homónima, morían al mismo tiempo en el centro de Metropolis, después de una lucha que había dejado su estela de destrucción por todo el país. Con la muerte del héroe y tras su multitudinario funeral, cuatro personajes reclamarían ser el auténtico hombre de acero. La genial conclusión de la saga no podía ser otra que el regreso del verdadero Superman tras una serie de acontecimientos que afectarían decisivamente y aún afectan en la actualidad a muchos de los personajes DC. La Muerte de Superman y el reinado de los superhombres sirvió además para introducir importantes personajes como John Henry Irons, Acero, o Superboy (Conner Kent). Aún es aclamada como una de las mejores novelas gráficas, y para disfrute de todos los lectores actuales, Planeta DeAgostini ha publicado la historia completa de la muerte y el regreso en una edición absolute de 792 páginas con material nunca visto antes en España. Y recientemente hemos podido ver incluso una película de animación inspirada en este arco argumental, Superman: Doomsday, de los mismos responsables de la serie animada de la que hablaremos más tarde.
Pero no todos los acontecimientos de los noventa serían tan funestos para Superman como el evento del que acabamos de hablar. En 1996 el hombre de acero pasaba por el altar para contraer por fin matrimonio con Lois Lane, una relación que era tan antigua como el personaje y que llegaba entonces a su momento más dulce. El especial Superman: The Wedding Album nos ofrecía la celebración de la boda de Lois y Clark. Boda que también se pudo ver incluso por televisión, en un episodio de la serie Lois y Clark, las nuevas aventuras de Superman. Esta serie había comenzado en 1993, con Dean Cain y Teri Hatcher como protagonistas, y duraría cuatro temporadas. Su éxito fue principalmente el tratamiento distinto que recibió, centrado en la relación entre ellos dos más que en la temática superheroica, creando una especie de comedia romántica con las aventuras de Superman como trasfondo.
Con el fin de la serie en 1996, la televisión no se quedaba sin su dosis de Superman, ya que comenzaba a emitirse la serie de animación creada por Bruce Timm, creador también de la aclamada serie animada de Batman. Posteriormente Superman aparecería en otras series de dibujos como Justice League, que sería conocida después como Justice League Unlimited, o Legion of Super Heroes. Pero el año 2000 dio comienzo la que ya es la serie más larga de todas las que nunca se han hecho sobre Superman, y eso que no se trata de una serie sobre Superman propiamente dicho, sino que gira en torno a su adolescencia como Clark Kent (Tom Welling). Por supuesto estamos hablando de Smallville, que actualmente ya va por su séptima temporada y con perspectivas de una octava y última. Por la serie ya han desfilado personajes tan relevantes y conocidos como Green Arrow, Canario Negro, Brainiac, Impulso, Aquaman e incluso la acertada incorporación al elenco habitual del personaje de Kara Zor-El, Supergirl (Laura Vandervoort), directamente inspirada en la nueva versión del mismo que fue introducida en el cómic en Superman/Batman, y publicada por Planeta DeAgostini en el Volumen 1 de la colección.
Durante años, los medios de comunicación hicieron correr ríos de tinta acerca del regreso del hombre de acero a la gran pantalla. Desde Superman IV: en busca de la paz, la última y prescindible película que protagonizara Christopher Reeve en 1987, el personaje estaba ausente del mundo del cine. Los rumores acerca del posible regreso de Reeve al papel se esfumaron tras la tragedia personal que sufrió el actor, así que la campaña en búsqueda de un nuevo director y sobre todo de un nuevo Superman había comenzado. A finales de los noventa se especulaba con directores como Tim Burton, McG o Brett Rattner, actores como Nicolas Cage, Josh Harnet o Brendan Frasier, e incluso el guionista y director Kevin Smith realizó un guión completo sobre una película titulada Superman Lives!, en la que el villano era Brainiac y se aprovechaban partes de la saga de la muerte. Nada de esto llegó a buen puerto, y mientras Warner malgastaba millones de dólares en contratos y guiones, la franquicia de Superman seguía en un callejón sin salida. Hasta que Bryan Singer, reconocido fan del personaje, aceptó la dirección bajo sus condiciones, y así se ponía en marcha el proyecto de Superman Returns, que en verano de 2006 se estrenaba en todo el mundo. Criticada por muchos, venerada por otros tantos, lo que es indiscutible es que Singer realizó un homenaje al clásico de Richard Donner y rodó una película estéticamente perfecta. El defecto más evidente pudo ser su falta de acción, aunque suplido con creces por los incontables detalles que solo un aficionado al personaje puede encontrar. En definitiva Superman Returns sirvió para abrir de nuevo la puerta a la franquicia cinematográfica del hombre de acero, con una secuela prácticamente confirmada. Y también nos dejó el descubrimiento del más digno sucesor de Christopher Reeve que pudiera imaginarse: Brandon Routh.
En cuanto al cómic más actual, Superman atraviesa uno de los momentos más interesantes. Nuevos estilos de dibujo han dejado huella, como el amerimanga de Ed McGuinness, el impactante trazo de Michael Turner o el genial arte de Jim Lee, que alcanzó en Superman su máximo nivel en la saga Por el mañana, que fue publicada dentro del Volumen 1 de Superman de Planeta DeAgostini. Mientras, el español Carlos Pacheco se ha alzado como uno de los grandes del dibujo, y su labor en la colección Superman ha sido sencillamente asombrosa. En Action Comics el director Richard Donner ha realizado colaboraciones en los guiones junto a Geoff Johns, desarrollando historias que han llevado a Superman a situaciones límite. Y todo esto después del evento Crisis Infinita, directa continuación de los acontecimientos vistos 20 años atrás en Crisis en las tierras infinitas. Esta segunda crisis ha sacudido de nuevo los cimientos del universo DC, jugando Superman, como siempre, un papel decisivo. Tras la conclusión, durante todo un año el mundo tuvo que vivir sin Superman, Batman ni Wonder Woman, lo que daría pie al evento llamado Un Año Después y a la colección semanal 52, que narraba precisamente ese año perdido. Y 52 solo sería el primer paso hacia la Cuenta Atrás, la última gran novedad de Planeta DeAgostini tras la publicación de las demás obras que mencionábamos. Por supuesto toda Cuenta Atrás lleva hacia el comienzo o final de algo, y en este caso se trata del que va a ser el último gran evento DC cuyo objetivo es volver a reestructurar todo su mundo. Se avecina una Crisis Final, y pronto tendremos noticias de ella…
Así que, tras una mirada a su ayer, podemos afirmar más que nunca que Superman sigue siendo el hombre del mañana, y que estos 70 años han pasado para él más rápidos que una bala. Nosotros no dejaremos nunca de mirar al cielo.

Javier Olivares Tolosa

16 de abril de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL.2 NÚM. 8

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 8 (Abril 2008)

LOS NUEVOS METAL MEN

En este número comienza una historia en tres partes en la que estará como invitado uno de los grupos de héroes más sorprendentes del cómic: los Metal Men.
Tras su aparición en Showcase en 1962, estos personajes creados por Robert Kanigher y Ross Andru se hicieron muy populares, para sorpresa de sus propios creadores, y obtuvieron colección propia durante 56 números entre 1963 y 1970, aunque su historia ha sido mucho más prolífica como invitados en otras colecciones.
El cerebro del grupo y padre de los Metal Men es el genial doctor William Magnus. Inspirado en el trabajo de Thomas Oscar Morrow, creador de Tornado Rojo y posterior supervillano, Magnus logró diseñar un dispositivo al que llamó responsómetro, que dotaba de vida e inteligencia a metales puros. Así nacieron los Metal Men, formados por Hierro, Plomo, Platino, Mercurio, Estaño, Oro y en esta nueva andadura, Cobre. Estos robots, aparte de poseer cualidades del principal metal del que están compuestos, presentan incluso semejanzas en sus personalidades con las propiedades de sus metales origen. Oro, el líder del equipo, es noble y leal, y puede alargar su cuerpo hasta casi el infinito; Platino puede estirarse y ensancharse, y es coqueta y sensual; Plomo es resistente a la radiación, fuerte y protector; Mercurio puede licuarse y reformarse a voluntad, y es de personalidad volátil; Estaño, inseguro y tartamudo, posee también un cuerpo maleable; Cobre es superconductora de la electricidad; y Hierro es duro y enormemente fuerte, tanto físicamente como de carácter. Aunque a todos ellos, por supuesto, les acompaña la nobleza de su “padre”, el Dr. Magnus (a quien ellos llaman “Doc”), y bajo su tutela se han dedicado en todas sus encarnaciones a colaborar activamente en la lucha contra el mal.
Tras los acontecimientos de 52, Doc ha vuelto a construir a su equipo añadiéndoles a Cobre como nuevo miembro. Estos nuevos Metal Men aún no han tenido la ocasión de ser probados en acción y las preguntas sobre su correcta conducta están en el aire. Las respuestas las encontraréis en estas páginas.

Javier Olivares Tolosa