MIS ARTÍCULOS PUBLICADOS

Todos mis trabajos para las colecciones de Superman (y relacionadas) de Planeta DeAgostini y ECC Ediciones, que cada mes actualizaré con los nuevos artículos que aparezcan publicados. Puedes usar el buscador del blog para localizar las entradas por el título del cómic en el que se publicó.También encontrarás aquí mis artículos realizados para otras publicaciones impresas como Dolmen, Cinemacomics, Bats... Y, por supuesto, para estar al día de todo sobre Superman, no te olvides de visitar mi página principal: www.supermanjaviolivares.net.

3 de agosto de 2011

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 51

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 51 (Agosto 2011).

ANTERIORMENTE

Después de un largo y convulso período de tensiones, la convivencia entre los humanos y los kryptonianos a los que Superman salvó de las garras de Brainiac, culminó en una guerra tan breve como terrible. 100 minutos de batalla que se saldó con miles de bajas humanas, incalculables destrozos materiales y la desaparición de Nuevo Krypton y sus 100.000 habitantes. Mientras el mundo aún se recomponía de la tragedia, Superman, de nuevo uno de los pocos kryptonianos con vida, comprendió que su mayor reto iba a ser que su mundo adoptivo volviera a confiar en él. A tal fin, decidió emprender un viaje a pie por los EEUU para reconectar con el pueblo americano. Un viaje que da comienzo aquí…

ARTÍCULO

SE HACE CAMINO AL ANDAR

Habiendo dado apenas los primeros pasos de su largo sendero, Superman ya ha dejado de manifiesto cuál es la intención de su viaje: mostrarse como alguien cercano, humano, alguien capaz de pasar ante tu misma puerta y ayudarte a resolver cualquier dificultad. En este número, arrancando desde la ciudad de Philadelphia y llegando hasta Detroit, ya hemos visto a Superman hacer frente a problemas cotidianos –pero no por ello menos graves– como el narcotráfico. También ha tenido tiempo para ayudar a un muchacho a mejorar la opinión que sus amigos tenían de él como jugador de baloncesto, de recomendar a un hombre una pronta visita al médico para controlar su corazón, de evitar el suicido de una chica desesperada, e incluso de ordenar el almacén de un restaurante para costearse la comida. Un puñado de buenas acciones que contrastan con las habituales hazañas a las que el Hombre de Acero nos tiene acostumbrados, y que sin duda van enfocadas a cumplir su cometido de que su tierra adoptiva vuelva a verlo como uno de los suyos y deje atrás la desazón de los todavía recientes eventos de La guerra de los superhombres.
No obstante, en la segunda parte de este número, la correspondiente a Superman #702, nuestro supercaminante ha vuelto a toparse de casualidad con lo extraordinario, al encontrar a esa familia extraterrestre afincada ilegalmente en Detroit. Esta historia no solo proporciona el elemento fantástico y la acción de esta parada, sino que sirve además para que Straczynski realice un alegato sobre la inmigración ilegal enmarcándolo dentro de las andanzas del que, sin lugar a dudas, es el inmigrante ilegal por excelencia. Un controvertido tema sobre el que el guionista no pretende convencer a nadie de lo que está bien o lo que está mal, sino que, fiel a su estilo, plantea la situación y permite que sea el lector quien extraiga sus propias conclusiones. Del mismo modo, y en otro alarde de esa conciencia social que J. Michael Straczynski imprime a sus guiones, esta historia también versa sobre los demoledores efectos de la crisis económica mundial en la industria automovilística americana, de la cual la ciudad de Detroit ha sido siempre estandarte y que vive ahora sus horas más bajas.
El mes que viene, la travesía llevará al héroe hasta Cincinnati, Ohio, muy cerca de donde el personaje fue creado por sus padres Jerry Siegel y Joe Shuster hace más de siete décadas. Además, conoceremos algo más del pasado de Lois Lane en un excelente interludio a la trama central de Grounded. Y si os estáis preguntando dónde anda Lex Luthor –sin duda el más beneficiado de la reciente guerra, tras la que ha recuperado a la par Lexcorp y su libertad– mientras Superman recorre América, en el artículo del próximo número hablaremos también de sus… nuevos proyectos.

Javier Olivares Tolosa

7 de julio de 2011

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 50

Textos escritos para ser publicados en Superman Vol. 2 núm. 50 (Julio 2011). Después el editor de Planeta, David Hernando, ejerció su derecho de desechar mi artículo (sin previo aviso) para incluir uno de su propia cosecha mucho más promocional con la editorial, y ser él mismo quien firmara los textos de este histórico número 50. Es bueno ser rey, ¿eh?

ANTERIORMENTE

Tras la explosión de Nuevo Krypton, Superman logró calmar a Kara e impedir que se cobrara venganza, dirigiéndose luego los dos a la Tierra para intentar detener el conflicto. El equipo de Superboy consiguió entrar en la base secreta del Proyecto 7734 en Monte Rushmore, mientras el General Lane ejecutaba la última fase de su plan: lanzó una bomba fabricada por Lex Luthor a partir de los restos del falso Rao creado por Jax-Ur, haciendo que nuestro Sol se tornase rojo y produciendo así la muerte de miles de kryptonianos. Solo el sacrificio de Thara, convertida en Flamebird, permitió reactivar el Sol a costa de su propia vida, mientras que, en la Tierra, los 7000 kryptonianos supervivientes arrasaban todo el planeta.
Y ahora… ¡el final de La guerra de los superhombres!

ARTÍCULO

EL LARGO CAMINO DE SUPERMAN

Cuentan que Leonardo Da Vinci, al contemplar la más reciente creación de su coetáneo Miguel Ángel, pronunció una frase que pasó a la historia. Pero para entender qué relación hay entre dos de los máximos exponentes del Renacimiento y esta nuestra querida cabecera, Superman, vamos a tratar de recrear aquella escena irrepetible. Cerrad los ojos y retrocedamos en el tiempo…

Estamos en Florencia, 1504. Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel, dos de los mejores artistas que el mundo conocería, se encuentran en el taller del segundo. Grandes trabajos anteriores avalan ya a ambos como dos de los más grandes, otorgándoles la conciencia (y la responsabilidad) de que cada pincelada o golpe de cincel que dan sus manos va a permanecer indeleble para la posteridad como parte de su imperecedero legado. En el centro de la estancia una sábana cubre una figura alta, envolviéndola de misterio aun sin poder ocultar, por el modo en que la tela reposa sobre sus formas, que se trata de una escultura humana. Leonardo percibe que el aire del taller aún está cargado de polvo de mármol, señal de que el trabajo no lleva mucho tiempo concluido. Con un rápido y diestro movimiento Miguel Ángel retira el lienzo, descubriendo la pieza: una imponente escultura del rey David de Israel, de proporciones perfectas, tensa postura, mirada penetrante (la terribilitá) y descomunal tamaño. Se produce un largo y respetuoso mutismo mientras Leonardo asimila la maravilla que tiene ante sí. En silencio, le invade una palidez que deja su rostro como ese mismo mármol de Carrara que su rival ha transformado en algo insoportablemente bello, mientras disimula un estremecimiento al tomar conciencia, como artista también, de que esa obra –y, por ende, su creador– está destinada a la inmortalidad. Los segundos sin palabras comienzan a ser demasiados. Un impaciente y complacido Miguel Ángel mira apremiante a su huésped, esperando su opinión, motivo por el cual le ha invitado a tan selecta primicia. Es necesario decir algo. Y lo que Leonardo acierta a pronunciar, es:

- Después de esto, ya solo te espera el declive.

No cabe duda que esta anécdota histórica, aparte de plasmar a la perfección la rivalidad existente entre aquellos dos grandes maestros, no está tampoco exenta de cierta mala fe. Por un lado, seguro que Leonardo quiso referirse a la grandeza de la escultura y a que con ella, con toda certeza, Miguel Ángel había logrado el sueño de todo artista: alumbrar una obra maestra. Pero también se dejan entrever los comprensibles celos de Da Vinci, dándole a entender a Miguel Ángel que, tras su David, ya no le podía quedar nada mejor por hacer. Claro que entonces no podía saber que, tan solo cuatro años después, Miguel Ángel comenzaría a pintar la bóveda de la Capilla Sixtina…

Pero seguro que aún os estaréis preguntando a cuento de qué viene esta lección de historia y qué tiene que ver con Superman, aunque lo cierto es que refleja muy bien en qué punto estamos ahora mismo. Regresemos de la Florencia del siglo XVI de nuevo a nuestro siglo XXI, a estas páginas.

Ha terminado La guerra de los superhombres, que a su vez ha rematado un arco argumental en el que hemos vivido inmersos durante dos años. Dos años de emociones trepidantes en los que hemos visto aparecer y desaparecer personajes e incluso planetas, y cuyo apoteósico final puede habernos dejado con esa agridulce e inquietante sensación de ¿y ahora qué?¿Qué puede suceder a continuación que supere esto? Pues recordad que Leonardo también pensó que, para Miguel Ángel, el David iba a ser su culmen, ignorante de que aún iba a pintar la Capilla Sixtina. En pocas palabras: pese a la magnificencia de aquella escultura, el David no marcó el principio del fin de Miguel Ángel. Lejos de haber tocado techo, el artista florentino todavía realizaría una de las composiciones pictóricas más brillantes que se conocen. Así que vosotros, lectores, quizá os encontráis ahora como Leonardo cuando contempló el David. Tal vez penséis que, después de dos años inmersos en una historia global en la se han involucrado todas las colecciones de Superman y en la que han tenido lugar hechos tan importantes como los que hemos visto en Mundo de Nuevo Krypton y La guerra de los superhombres, el universo de Superman ha tocado techo y poco más puede ofrecer que os vaya a impresionar. Que, después de esto, ya solo le espera el declive. Pero todavía hay un Miguel Ángel dispuesto a hacer grandes cosas con el Hombre de Acero y a demostrar que, en lugar de haber llegado a su pináculo, Superman apenas ha despegado. Además, en el colmo de la ironía, este moderno maestro del Noveno Arte nos va a demostrar que, con él a las riendas, Superman puede llegar aún muy alto… sin ni siquiera alzar el vuelo. Toda una osadía cimentada en devolver al Hombre del Mañana a sus raíces y reconectarlo con su mundo, una titánica tarea que ha dado sus primeros pasos este mes y que asume un creador cuyo nombre suena como un trueno en la industria del cómic: Joseph Michael Straczynski.

Nacido en New Jersey en 1954, la carrera de J. Michael Straczynski comenzó en los años 80 como guionista de la serie de dibujos animados He-Man y los Masters del Universo. Su gran éxito televisivo llegaría con Babylon 5, auténtica serie de culto de ciencia ficción que duró cinco temporadas, derivó en varias películas y cosechó una importante legión de seguidores. Pero aparte de su sólida carrera como guionista televisivo y cinematográfico (Straczynski es también autor del guión de uno de los más recientes éxitos de Clint Eastwood, El intercambio), las incursiones de este escritor en el mundo del cómic se cuentan también por éxitos. Célebres son sus etapas al frente de Spider-Man, Los 4 Fantásticos o Thor, personajes todos de la editorial Marvel. Pero para DC también revitalizó a algunos de los personajes icónicos de la casa durante su formidable paso por las páginas de The Brave and the Bold, etapa que Planeta DeAgostini publicó íntegra en el recopilatorio The Brave and the Bold de J. Michael Straczynski y en la que el guionista demostró, una vez más, su capacidad para contemporaneizar lo clásico dotándolo de su toque personal y de cierta conciencia sociopolítica.

Pero tras una vida de éxitos televisivos y de guionizar a algunos de los héroes de cómic más importantes, Straczynski se enfrenta ahora a su mayor desafío y, al mismo tiempo, a la realización de un sueño: escribir a Superman durante todo un año. Y se embarca en esta tarea en un momento en el que el Hombre de Acero se encuentra totalmente desconectado del mundo adoptivo que lo acogió y que él juró proteger. Como fan del personaje desde siempre –confiesa poseer la mayor colección de artículos de Superman de la Costa Oeste–, Straczynski ha prometido devolver al Hombre del Mañana a sus orígenes: Para mí, Superman fue, es y será por siempre el héroe de América. Pero si retrocedemos a los primeros diez años de andadura de Superman en DC Comics –dice–, veremos que no se iba por ahí, alrededor de la galaxia en grandes misiones cósmicas. En aquellos primeros años era el defensor del hombre de a pie en un tiempo –justo tras la Depresión– en el que cada cual tenía que arreglárselas solo. […] Era el aliado de todo el mundo, el que luchaba por aquellos que no podían luchar solos. No era un tipo grande y poderoso plantado en lo alto de una montaña; era uno de ellos, criado en el corazón del país y luchando por el hombre corriente.

Para Straczynski, la desconexión de Superman con la gente fue progresiva y, en gran parte, por culpa de sus enormes poderes: Los villanos tenían que ser más grandes y más fuertes.[…] Conozco a muchos guionistas que dicen que no puedes escribir buenas historias de Superman porque puede vencer a cualquier cosa que no sea tan fuerte como él. Pero hay otros enemigos igual de poderosos y mucho más cerca de casa. No puedes golpear la desesperanza, o las drogas, o la pobreza, o la iniquidad… Superman representa la esperanza y la idea de que podemos conseguir cualquier cosa si la intentamos con ahínco. Y creo que ese es un mensaje que necesitamos mucho en estos tiempos.

Pero tras los eventos recientes en los que Superman ha quedado como si hubiera abandonado a su mundo adoptivo y es considerado más alienígena que nunca, ¿cómo pretende Straczynski cambiar la visión que se tiene de él y volver a conectarlo con su gente? Bueno –afirma–, creo que tengo una solución. Superman puede volar alrededor del planeta en cuestión de segundos, pero en realidad no puede ver mucho de él. Está por encima de él. Así que… vamos a clavarlo al suelo. Ahí es donde da comienzo Grounded, título que define de forma perfecta ese castigo que se autoimpone Superman de recorrer a pie todo Estados Unidos para reencontrarse con la gente que ha dejado de confiar en él. Un periplo durante el cual visitará algunas de las principales ciudades de América (recreadas con absoluta fidelidad, plasmando vecindarios y lugares reales) para poder observar con mucha más atención todas esas cosas que no se perciben cuando se va más rápido que una bala. Pero este reencuentro de Superman con el ciudadano de a pie no significa que vayan a dejarse de lado los momentos de acción trepidante: En el camino, Superman se encontrará con amenazas y peligros que están lejos de ser corrientes. Uno nunca sabe quién, o qué, se ha afincado en los rincones oscuros o en las fábricas abandonadas, en las casas o ciudades deshabitadas que parecen no estar en los mapas.

Además de esto, Straczynski también ha tenido tiempo de ocuparse de la que ya es, para muchos, la mejor historia alternativa del Hombre de Acero, Superman: Tierra Uno, tan exitosa que la realización de su demandadísima secuela le obligará dentro de unos meses a delegar parte de su función como guionista principal de la serie regular. Aunque no adelantemos acontecimientos. Este mes Superman se viste de gala para celebrar su número 50, algo que, si ya de por sí es motivo de regocijo, aún lo es más cuando viene acompañado del inicio de la que va a ser una de las etapas de Superman que más va a dar que hablar. Y qué mejor que concluir con la invitación de Straczynski a que volemos con él mientras caminamos junto a Superman: Durante doce números, Superman caminará entre nosotros, compartiendo nuestras alegrías, nuestros fracasos, nuestras protestas y nuestras esperanzas tal y como las vemos desde el suelo, no desde lo distante del cielo. Al final de Grounded esperamos haber ayudado a dibujar una renovada alianza entre Superman y aquellos a los que ha jurado proteger. Y si quieres recorrer el camino con nosotros, la compañía será más que bienvenida.

Javier Olivares Tolosa

5 de junio de 2011

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 49

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 49 (Junio 2011).

ANTERIORMENTE

El General Zod declaró la guerra a la Tierra y envió su ejército al ataque. En un intento de detener la invasión, Superman se enfrentó al general, descubriendo que su aparente cordialidad con él solo había sido una pantomima, y que el propósito de Zod desde el principio había sido el de entrar en guerra con la Tierra, utilizar a Superman para entrenar a las tropas y obtener su ansiada venganza contra la Casa de El. Mientras la armada kryptoniana se aproximaba inexorablemente a la Tierra, en Nuevo Krypton Supergirl descubrió que su madre tenía preso y bajo tortura a Reactrón –el asesino de Zor-El–, justo en el instante en el que éste se convirtió en una bomba humana que hizo estallar todo Nuevo Krypton como parte del plan maestro del General Lane.

ARTÍCULO

ÚLTIMO ASALTO

La Tierra y Nuevo Krypton, como dos púgiles jadeantes y extenuados, lanzan sus mejores golpes uno contra el otro. Las fuerzas flaquean. La estrategia prácticamente ha desaparecido. Solo queda resistir el envite y estar presto para ver el fallo del rival y asestar el puñetazo ganador. Porque al final, como en todo combate, solo puede quedar uno.
A estas alturas de la batalla, los protagonistas comienzan a mostrar sus verdaderas intenciones, y los propósitos que habían permanecido ocultos empiezan a revelarse. La mayor y más dramática sorpresa ha sido la de Reactrón convertido en el kamikaze del General Lane, respondiendo de tan contundente forma a la pregunta que flotaba en el aire sobre qué ocurriría con la ciudad de Kandor, con Nuevo Krypton y con sus 100.000 superseres. ¿Volvería Kandor a ser miniaturizada permanentemente? ¿Sería al fin posible la paz y la coexistencia entre la comunidad kryptoniana y la sociedad humana? Al final, la solución ha sido mucho más terrible, saldándose con la completa destrucción del recién renacido planeta, en una suerte de serendipia que parece querer recordarle a Krypton que, pese a la segunda oportunidad que ha vivido, su destino es verse inevitablemente abocado a la desaparición traumática.
Aunque quizá quede la duda de cómo es posible que una explosión, por potente que sea, haya podido destruir el planeta entero y acabar con la vida de miles de seres virtualmente indestructibles. La explicación más plausible y menos deus ex machina obliga a leer entre líneas y entender que, dentro de la milimétrica estrategia tejida por Lane, Lex Luthor, durante su libre recorrido por Nuevo Krypton, habría colocado más artefactos explosivos para crear una reacción en cadena. Y el propio Reactrón habría sido determinante en el efecto mortal de la detonación, gracias a la kryptonita dorada que lo abastece y cuya radiación, dispersada en el momento del estallido, habría convertido a los kryptonianos durante unos escasos –pero suficientes– segundos en simples mortales.
Pero el papel de Reactrón en la historia no ha sido lo único que ha quedado al descubierto. El General Zod ha vuelto a enseñar su faceta más vengativa, revelando que una eternidad en la Zona Fantasma no ha bastado para acabar con su odio contra la Casa de El. Por otro lado, Thara Ak-Var ha realizado un épico sacrificio que recuerda a la genial All Star Superman y que zanja la historia de Nightwing y Flamebird que pudimos seguir desde su inicio en los volúmenes Mundo sin Superman y Mundo contra Superman.
Ahora solo falta un mes para la conclusión de esta memorable etapa, tras la cual comenzará su trabajo un nuevo equipo creativo de auténtico lujo. ¿Su tarea? Volver a conectar a Superman con un mundo que, al final de esta saga y por razones obvias, habrá perdido la fe en su mayor campeón. Pero recordad el dicho: caminando se llega a todas partes…

Javier Olivares Tolosa

5 de abril de 2011

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 47

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 47 (Abril 2011).

ANTERIORMENTE

Pese a la resistencia de Nuevo Krypton, Brainiac logró su propósito de volver a miniaturizar y abducir Kandor. En el interior de la nave-calavera, Brainiac 5 y Supergirl continuaban buscando el núcleo para destruirlo y eliminar las impenetrables defensas de la nave, al tiempo que un pequeño grupo de legionarios, junto a Superboy, intentaban liberar las ciudades embotelladas para garantizar la existencia futura de la Legión. Pero sus planes se vieron frustrados por Lex Luthor, que envió a Superboy al interior de Kandor. Finalmente, Brainy y Kara lograron su cometido y Superman pudo subir a bordo, al tiempo que Zod y sus soldados, usando tecnología inversa de Brainiac, escaparon de Kandor dispuestos a contraatacar…

ARTÍCULO PÁG. 53

LARGA VIDA A MON-EL. LARGA VIDA A LA LEGIÓN.

¿Qué es lo que define a un héroe? ¿Los superpoderes? ¿Un trauma, quizás? ¿Nacen o se hacen?
Difícil pregunta a la que podríamos agregar otro misterio aún mayor. Porque da la impresión de que el universo, en un equilibrio que no alcanzamos a comprender, viene creando desde el alba de los tiempos, mediante aparentes casualidades, las fuerzas de luz que necesitan los tiempos de oscuridad. Seres cuya llegada a un lugar y un tiempo concretos parece azarosa, pero para quienes el destino acaba revelando propósitos mucho mayores.
En un tiempo en el que Superman aún no existía, en el que solo era Clark Kent –un muchacho que trataba de encajar su origen kryptoniano y decidir qué hacer con sus fantásticos poderes–, una de esas fuerzas de luz llegó a nuestro planeta huyendo del suyo, Daxam, un mundo convulso cuya historia –aunque él no lo sabía– estaba directamente relacionada con la de Krypton. El recién llegado tenía el nombre de Lar Gand, pero no podía recordarlo. La casualidad quiso que solo hablara el idioma que venía escuchando durante todo su viaje: el kryptoniano. Así, al encontrarse, los dos muchachos pensaron que eran hijos de un mismo mundo hasta que la enfermedad mortal que contrajo Lar Gand (para quien el plomo del aire de la Tierra era tan mortal como para Clark la kryptonita) reveló la dura verdad y les obligó a separarse. Clark se quedó en Smallville, y Mon-El – nombre que adoptó el daxamita en hermandad con el nombre natal de Clark– tuvo que refugiarse en la Zona Fantasma, una dimensión-presidio en la que la intoxicación no lo mataría, pero donde viviría aislado y rodeado de los peores criminales de Krypton.
Hace un año, otra aparente casualidad –una botella de antídoto oportunamente aparecida de la nada y con una etiqueta con el símbolo de la Legión de Superhéroes– permitió que, en el momento más apropiado, Mon-El sanara de su envenenamiento y pudiera instalarse en Metropolis, donde protagonizó las aventuras que pudimos seguir en Mundo sin Superman y Mundo contra Superman. No obstante, su curación fue revirtiéndose, y Mon-El ha luchado prácticamente contrarreloj para poder ayudar a sus amigos en esta dificilísima misión, antes de que los efectos del antídoto desaparezcan provocando su irremisible muerte.
Pero en la siguiente historia, que sirve de epílogo a La última batalla de Nuevo Krypton y, a la vez, de prólogo al primer tomo de la nueva etapa de la Legión de Superhéroes de Paul Levitz (que Planeta DeAgostini publicará en breve), comprobaremos que nada en la historia de Mon-El ha sido aleatorio ni casual, y que sin duda nació con un heroico destino que cumplir. Todavía le queda, eso sí, un último gran sacrificio que supondrá el final de su breve paso por el siglo XXI… y el inicio de su leyenda.

Javier Olivares Tolosa

ARTÍCULO

EL REGRESO DEL SEGUNDO JINETE

Este mes, el final de La última batalla de Nuevo Krypton da paso al apoteósico último acto de esta epopeya: La guerra de los superhombres, una lucha entre la Tierra y Nuevo Krypton de la que, como en toda guerra, solo podrá salir un vencedor. Durante tres números que os dejarán sin aliento, se desarrollará una contienda tan rápida como feroz, que implicará a todos los personajes que han estado envueltos en este apasionante arco argumental que llevamos dos años siguiendo, para así finiquitar –y de qué modo– esta historia que arrancó en el ya tan distante número 26 de Superman.
Sin que esto reste ni un ápice de importancia a los acontecimientos que ahora comienzan, es cierto que esta no es la primera vez que vemos el Universo DC sacudido por la guerra. Al margen de las numerosas crisis y de las destructivas batallas que los superhéroes libran constantemente contra poderosas amenazas, podríamos citar algunos ejemplos de la eterna influencia del belicoso dios griego Ares en la historia de este universo de ficción.
Si nos remontamos a la primera década del 2000, durante el breve mandato presidencial de Lex Luthor, la Tierra entró en batalla contra un alienígena conquistador llamado Imperiex, en la saga que se conoció como Nuestros mundos en guerra (recopilada en Universo DC: Superman 1-6). En aquella ocasión, el general Sam Lane ya defendió la Tierra contra la amenaza espacial, dando aparentemente la vida por su planeta. Aunque sobra decir que Lane está bien vivo y que, a la vista de los hechos, aquella experiencia solo acrecentó su odio por todo lo extraterrestre.
También los Green Lanterns libraron su propio conflicto, conocido como La guerra de los Sinestro Corps. Los Corps, con Hal Jordan a la cabeza, combatieron contra el poderoso ejército del villano Sinestro en una historia épica que el propio Geoff Johns, principal ideólogo de la saga, definió como “la Segunda Guerra Mundial a escala universal”. Poco más tarde, los planetas Rann y Thanagar también se enfrentaron entre sí durante el avance de la Crisis infinita, como se vio en el especial La guerra Rann-Thanagar. Y más recientemente, durante los acontecimientos que condujeron a la Crisis final, un furioso y vengativo Black Adam lanzó un ataque contra todo el mundo que duró una semana, y que ha quedado con el nombre de La tercera guerra mundial.
De todos modos, aunque el Segundo Jinete del Apocalipsis ya haya cabalgado más de una vez por el Universo DC en su caballo rojo, nunca se está preparado para recibirlo. Pero ya ha regresado, dispuesto a cumplir su espeluznante e ineludible cometido. Y cuando se marche galopando, portando en alto su espada teñida de sangre… ¿qué habrá dejado atrás?
La respuesta, como siempre, la encontrarás en estas páginas.

Javier Olivares Tolosa

10 de marzo de 2011

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 46

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 46 (Marzo 2011).

ANTERIORMENTE

En medio de la lucha entre Brainiac y un desorganizado Nuevo Krypton, Brainiac 5, procedente del siglo XXXI, reveló que en esa batalla había mucho más en juego aparte de la supervivencia del planeta. Junto a Superman, Mon-El, Superboy, Supergirl y el pequeño grupo de legionarios que están en escena, su misión es la de salvar las ciudades embotelladas que Brainiac tiene presas, pues entre ellas se encuentran algunos de los mundos natales de miembros clave de la Legión de Superhéroes, cuya existencia en el futuro –y, por tanto, la existencia misma de la Legión– no sería posible si sus mundos no son liberados. Pero la situación todavía empeoró más cuando Brainiac volvió a miniaturizar Kandor, algo que al General Zod no pareció contrariarle, sino satisfacerle como si lo tuviera previsto.

ARTÍCULO

MATE EN DOS

El número de este mes puede transmitir la equívoca sensación de continuar dando vueltas al mismo conflicto –la resistencia de Nuevo Krypton ante el inesperado ataque de Brainiac y Luthor– sin avanzar realmente en él o sin dirigirlo hacia ningún sitio. Nada más lejos de la realidad. Aunque, indudablemente, la trama se encuentra en un momento de transición hacia algo mucho más apocalíptico, no hay que perder detalle de nada de lo que haya sucedido hasta la fecha. Ni, por supuesto, de nada de lo que vaya a suceder, porque llegados a este punto todo se torna enormemente decisivo.
Los lectores habituales de Superman recordaréis que, en muchos de estos artículos con los que venimos complementando la serie mensual desde el inicio de la historia de Nuevo Krypton, hemos establecido paralelismos entre el desarrollo de los acontecimientos y el de una partida de ajedrez. Imaginemos ahora a esos dos jugadores sentados en silencio frente a frente, con sus rostros contraídos por la tensión, las mandíbulas apretadas y el sudor perlándoles la frente. No existe para ellos nada más que ese momento, esa partida. Ambos tienen sus ojos clavados en el tablero casi vacío –la mayoría de las piezas ya han caído en el combate o bien están seriamente comprometidas– que media entre ellos como un océano blanco y negro. Sus mentes trabajan a velocidades difíciles de comprender, absortos y concentrados los dos en su juego y en el de su adversario, tratando de discernir, casi de profetizar, cuál será el próximo movimiento de su rival y cuál podría ser el suyo para anticiparlo o contrarrestarlo. El tictac del reloj golpeándoles los oídos con su incesante martilleo de premura. El tiempo corre, y un paso en falso, un solo movimiento erróneo, comprometería toda la campaña y tendría como resultado el mismo que toda guerra: un vencedor… y un vencido. Y de su pericia, su sangre fría y su estrategia depende quién ocupará cada puesto.
Pues esta imagen que ahora hemos intentado describir, no dista mucho del momento en el que, este mes, se encuentra nuestra cabecera. Estamos a tan solo un número de que, igual que Máximo (el general interpretado por Russell Crowe en Gladiator, que también nos ha servido de referente en otras ocasiones), otro general dé la fatídica señal para desencadenar ira y fuego. Y ahora todo movimiento en esta metafórica partida de ajedrez, por pequeño que sea, puede desequilibrar no solo la balanza de la victoria hacia un lado u otro, sino cambiar el destino y reescribir la historia del universo.
Pero el inevitable enfrentamiento que estallará en el número 48 de Superman no es lo único que nos queda por descubrir. Este mes se han dejado bien atados algunos cabos sueltos, como la incursión de la infiltrada Car-Vex dentro de las filas del Proyecto 7734, en el que había logrado permanecer de incógnito bajo su identidad de la oficial Romundi… o eso había creído ella. La resolución de su trama deja bien claras dos cosas: una, que el General Lane no descuida ni el más mínimo detalle y que es un hombre muy difícil de burlar; y dos, que a su astucia como estratega solo le hace sombra su odio contra los kryptonianos. Y retomando el valioso ejemplo del ajedrez, Lane, taimado rey de uno de los bandos de esta disputa, ya tiene todas sus piezas exactamente en el lugar que deseaba. El mejor ejemplo de esto es Lex Luthor, quien en la imaginaria partida sería sin duda la reina del bando de Lane (única pieza capaz de moverse a su antojo por todo el tablero y de penetrar súbitamente en las filas enemigas), y que ha asestado en estas páginas un golpe que bien podríamos considerar como todo un jaque mate en dos jugadas, lo que en ajedrez significa que el rey enemigo está virtualmente derrotado en tan solo dos movimientos. Pero el por qué y el cómo de todo esto aún tardaremos un par de meses en descubrirlo, igual que las verdaderas intenciones de Luthor al aliarse con Brainiac, uno de los grandes interrogantes que está planteando esta saga. Aunque la respuesta no es difícil si aplicamos el razonamiento empírico de Batman a la hora de resolver un crimen, consistente en preguntarse siempre ¿quién se beneficia? Y en este caso, conociendo a Lex Luthor, la solución es bien sencilla: de las acciones de Lex Luthor, solo se beneficia… el propio Lex Luthor.
Pero, sobre todo, nos resta conocer la verdadera magnitud de la estrategia del General Lane para lograr el que ha sido su objetivo desde el principio: provocar la guerra entre la Tierra y Nuevo Krypton. El mes que viene, el final de La última batalla de Nuevo Krypton será uno de esos números en los que no podrás parpadear. El enfrentamiento entre los kryptonianos y Brainiac llegará a su conclusión, cargado de acción frenética, increíbles sorpresas y un nuevo cliffhanger que dará pie a lo inevitable. El imaginario tablero de ajedrez al que llevamos meses atentos, saltará por los aires de un manotazo para dar paso a una nueva y definitiva partida de la que saldrá el único ganador. Se disputará la última contienda entre los bandos de los generales Lane y Zod, cada uno con lo mejor de su artillería y sirviéndose de los ases que aún les quedaban ocultos en las mangas. Una contienda feroz que durará tan solo 100 minutos. Pero 100 minutos bastan para sellar el destino de dos mundos.

Javier Olivares Tolosa

1 de febrero de 2011

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 45

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 45 (Enero-Febrero 2011).

ANTERIORMENTE

Los habitantes de Nuevo Krypton comenzaron a plantar cara a la inesperada invasión de Brainiac, pero su desorganización y falta de cooperación entre gremios les fue costando muchas bajas. En medio del caos, Superman logró penetrar en la infranqueable nave de Braniac, mientras que Zod mandó detener a la Legión de Superhéroes como si fueran terroristas. Alura anuló la orden de Zod y permitió que la Legión los ayudara en su batalla, contrariando los deseos de Zod. Mon-El, guiado por Tellus, entró en la nave de Braniac para ayudar a Superman, y le arrebató a Luthor de las manos la ciudad embotellada que contenía a los lanothianos –una raza con poderes telepáticos que le suplicaban ayuda al daxamita–, algo que Mon-El parecía destinado a hacer…

ARTÍCULO

EN EL OJO DEL HURACÁN

Faltan dos meses. Tan solo dos números para que la serie mensual de Superman se sumerja en un evento al que catalogar como de proporciones épicas sería hacerle un flaco favor. Llevamos dos años inmersos en esta trama, desentrañando mes a mes las conspiraciones que envuelven a algunos de sus protagonistas –y urdidas por otros–, y presenciando sus aventuras y su batalla por aquello por lo que luchan. Para algunos se trata de su propia conveniencia y supervivencia. A otros los mueve la venganza. Otros, en cambio, luchan por sus ciegos ideales, por los que serían capaces de cualquier cosa. Y otros, aquellos a quienes llamamos héroes, siguen consagrados a su interminable pugna por lo que es bueno y justo. En un mundo utópico, estos últimos se alzarían como triunfadores. Su victoria sería laureada por todos y la historia tendría un final feliz. Pero, lejos de ser utópico o propio de los cuentos de hadas, el universo DC ha demostrado sobradamente que los finales no siempre son felices, y que no hay nadie que esté libre del frío abrazo de la muerte. Aunque el verdadero alcance de esta sentencia es algo que todavía habrás de descubrir.
Por el momento, y a la vista del cliffhanger con el que termina el número de este mes, el panorama parece poco alentador. Superman, fuera de combate, se precipita al vacío hacia una aparente muerte segura, y Kandor está de nuevo miniaturizada y en manos del mortífero tándem formado por Brainiac y Luthor. Pero si el propio Zod, general de los ejércitos kryptonianos, no parece muy preocupado de encontrarse en tan aparentemente desventajosa posición –sino que, por el contrario, se le ve complacido–, no cabe duda que oculta un as en la manga. Porque si algo viene demostrando Zod desde hace tiempo, es que es un hombre que se resiste a permanecer encerrado.
El origen actual del general Zod se remonta a la saga Último hijo, que ocupó los números 4, 5, 6, 9 y 22 de Superman, de Planeta DeAgostini. Geoff Johns, contando como co-guionista con Richard Donner (director de Superman: The Movie y responsable de la sutil introducción de ciertos elementos cinematográficos del Hombre de Acero en el cómic) y con el sobresaliente aunque algo impuntual dibujo de Adam Kubert, presentó al trío de villanos formado por Zod, Ursa y Non de una nueva forma que amalgamaba lo clásico con una moderna revisión. Encontramos en Zod a un personaje mucho más cruel, despiadado, carente de toda emoción que no fuera el odio y la sed de venganza, e incapaz de amar a nadie salvo a sí mismo. Un Zod que ya no solo ansiaba gobernar el planeta Houston (como hiciera su versión interpretada por Terence Stamp en Superman II), sino un monstruo capaz de servirse de su propio hijo, Lor-Zod, como señuelo para escapar de la Zona Fantasma, valiéndose de la naturaleza única del niño al haber sido concebido en esa dimensión con leyes físicas propias. Posteriormente, este mismo niño sería encontrado por Lois y Clark, quienes lo acogerían como suyo dándole el nombre de Christopher, en otro homenaje de Richard Donner hacia el Superman cinematográfico más querido, el desaparecido Christopher Reeve. Y hoy en día, gracias a haber conocido el amor de una familia como los Kent, Christopher ha asumido el rol del héroe kryptoniano Nightwing, cuya historia completa, íntimamente ligada a los eventos de Mundo de Nuevo Krypton, puedes encontrar en los volúmenes Mundo sin Superman y Mundo contra Superman.
Pero volviendo a Zod, ¿cómo el más aclamado general de Krypton terminó condenado a una eternidad en el lugar reservado para sus peores criminales? La respuesta se remonta a un tiempo en el que el ahora mudo y salvaje Non era el más eminente científico de Krypton y mentor del mismísimo Jor-El. De Non surgió una teoría acerca de la inminente destrucción de Krypton, teoría que el propio Zod llegó a secundar con fe absoluta. Pero los discursos públicos de Non acerca del imparable apocalipsis que se cernía sobre su mundo comenzaban a soliviantar a la población, y el Consejo tomó la radical decisión de acallarlo para siempre con una lobotomía que dejó al brillante Non transformado en un “inofensivo” cromañón incapaz de comunicarse, pero físicamente imparable. Un acto desmesurado que, por cierto, guarda similitud con la trama de Crisis de identidad, una de las obras clave para entender el actual universo DC.
Ante semejante ataque, Zod solicitó a su íntimo amigo Jor-El que se uniera a él para derrocar al Consejo y gobernar Krypton juntos. Pero Jor-El, acérrimo enemigo de cualquier forma de violencia, se negó, ganándose la enemistad de Zod. El desenlace no pudo ser más estremecedor. La rebelión de Zod, Ursa y Non contra el Consejo se saldó con los cadáveres de cinco consejeros y los disidentes fueron detenidos. La justicia de Krypton pidió para ellos la pena de muerte, y solo la intercesión de Jor-El pudo cambiar aquella sentencia por la de encarcelamiento en la Zona Fantasma. Aunque, como ya ha demostrado la historia, Zod no consideró aquella mediación de Jor-El precisamente como un favor, y juró venganza contra él y contra toda su descendencia.
Tras su derrota en Último hijo –y prisionero de nuevo en la Zona Fantasma gracias al sacrificio de Christopher, quien se encerró también para así sellar el portal tras él y dejar atrapado a su malvado padre y su ejército de criminales–, no volvimos a saber del general hasta Nuevo Krypton. Para sorpresa de Superman, Zod volvía a ser el flamante héroe del pueblo después de que Alura lo liberara tras dar por cumplida su condena. Nos encontramos ante un nuevo Zod, alguien que parecía haber aprendido la lección y haberse redimido. Pero si a la vista de los últimos acontecimientos creéis que el general ya ha comenzado a mostrar su verdadera cara, el final de La última batalla de Nuevo Krypton y sus posteriores consecuencias todavía han de dejaros con la boca abierta. Porque ¿qué mayor anhelo puede haber para un general como Zod… sino el de comandar sus tropas hacia la guerra?

Javier Olivares Tolosa

15 de diciembre de 2010

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 44

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 44 (Diciembre 2010).

ANTERIORMENTE

Con la llegada de Brainiac, ha comenzado la última batalla de Nuevo Krypton por su supervivencia. Una batalla en la que incluso algunos miembros de la Legión de Superhéroes han tomado parte activa para impedir que se destruya el futuro si Superman muere en combate. Por su parte, Kal-El ha “desertado” del ejército kryptoniano para volver a lucir su traje, enfrentándose a Zod por lanzar ataques contra la nave de Brainiac incluso aunque costaran vidas kryptonianas. Así, el Hombre del Mañana ha logrado penetrar por su cuenta en la infranqueable nave-calavera. Zod, sin Superman alrededor, ha mandado detener a Mon-El y a la Legión, mientras que el Hombre de Acero descubre con estupor que Brainiac se ha traído un amigo a la fiesta: ¡Lex Luthor!

ARTÍCULO

Y TODO POR UNA MALDITA MARIPOSA

El efecto mariposa, conocido exponente de la teoría matemática del caos, se resume en que “una mariposa batiendo sus alas en una parte del mundo puede provocar una tormenta en la otra parte”. Este aparentemente sencillo enunciado viene a tratar de explicar la imposibilidad de predecir todas las variables que pueden alterar el resultado de un hecho, incluso aunque conozcamos perfectamente sus condiciones iniciales. Así, por ejemplo, podríamos dejar rodar una esfera sobre una pendiente y predecir cómo caería, pero minúsculas imperfecciones en su superficie o en la del suelo podrían dar como resultado una trayectoria completamente diferente en cada experimento. En lenguaje para legos: resulta poco menos que imposible afirmar con exactitud cómo va a comportarse un sistema complejo formado por diferentes variables. La más mínima acción puede tener consecuencias totalmente inesperadas y caóticas, desatando esa proverbial tormenta al otro lado del mundo en el que la mariposa aleteó.
Hace alrededor de dos años, concretamente en el número 26 de Superman de Planeta DeAgostini, una mariposa batió sus alas de forma despreocupada. Comenzaba la saga de Brainiac y, aunque en aquel momento aún no lo sabíamos, aquella historia -en la que el enemigo clásico de Superman era reinventado y reintroducido en la continuidad actual por Geoff Johns y Gary Frank- ya había sido concebida como la simiente de una auténtica cadena de eventos que irían in crescendo hasta germinar en una de las tramas de Superman más complejas y ramificadas que se recuerdan. El regreso del coluano en aquel número 26 trajo de vuelta terrores olvidados y abrió viejas heridas. Ahora, 18 números después durante los cuales la historia ha adquirido proporciones épicas y un ritmo apasionante -y de nuevo con el retorno de Brainiac en una suerte de apocalíptica segunda venida-, el argumento se aproxima a un final que será largamente recordado. Suenan apropiadas para la ocasión las palabras del general Máximo (Russell Crowe en Gladiator, de Ridley Scott): “lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad”… y el eco de esta etapa en la que llevamos tantos meses inmersos resonará como un trueno en el universo DC.
En los próximos meses, terminará la epopeya que vienen protagonizando Superman, Zod, Mon-El, Nightwing y Flamebird, el General Lane y su oscuro Proyecto 7734, Supergirl, Alura y, en definitiva, todos los habitantes de la Tierra y Nuevo Krypton. Quedan por resolver muchas cuestiones que se irán descifrando en estas páginas, mientras que los héroes lucharán no solo por sus vidas y por la supervivencia de sus mundos, sino que en la batalla –no perdáis detalle sobre esto– estará en juego la existencia del futuro tal y como lo conocemos, en un claro ejemplo de lo que es un imparable efecto mariposa. ¿Lo sientes? El aire ya huele a tormenta…

Javier Olivares Tolosa

5 de diciembre de 2010

SUPERGIRL TPB VOL. 3: UNA MUERTE EN LA FAMILIA

Textos publicados en el volumen recopilatorio Supergirl: una muerte en la familia (Diciembre 2010).

ANTERIORMENTE

Supergirl, Nightwing y Thara se unieron para capturar a Reactrón y llevarlo ante la justicia de Nuevo Krypton por el asesinato de Zor-El. Para ello, vivieron una verdadera odisea huyendo del Escuadrón-K y luchando contra el Proyecto 7734, siendo acusados falsamente de destruir el suministro de agua de la ciudad. Al final, cuando Reactrón estaba a punto de acabar con ellos, Thara se transformó en la criatura mística Flamebird y lo derrotó. Fue entonces cuando Kara se reconcilió con Thara (a quien aún culpaba por haber dejado morir a Zor-El mientras era jefa de seguridad) y llevó a Reactrón a Nuevo Krypton, donde Alura simuló la muerte del criminal para mantenerlo encerrado y que fuera torturado en secreto por el comandante Gor.

ARTÍCULO PÁGS. 90-91

UNA INVITADA REALMENTE "SÚPER"

La próxima historia quizá os sorprenda. Primeramente, por su cortísima extensión: apenas seis páginas. También por el estilo limpio y desenfadado del dibujo de Cliff Chiang, rematado a la perfección por el coloreado de Dave McCaig. Pero tal vez también os coja desprevenidos por su tono emocional. Se trata de un relato muy breve, como el epílogo a un final que no es sino un punto y seguido. En él, aprovechando el contexto de un programa televisivo, dos conocidos periodistas del universo de Superman debatirán sobre la joven Supergirl. Defendiéndola, Ron Troupe. Criticándola, cómo no, Cat Grant. Y prestando su opinión experta, un profesor de Antropología que explicará lo que se conoce como el “viaje del héroe”. Tan solo seis páginas en las que habrá muy poca acción y muchos sentimientos, para plantearnos si Supergirl, realmente, tiene cabida en el mundo que ahora es su hogar. Cuánto y cómo influyen sus aciertos y errores de adolescente, para bien o para mal, en las personas que la tienen como un ejemplo a seguir. Sin duda un interesante paréntesis entre aventura y aventura.
Pero esta historia tiene un valor añadido. Está coescrita por Helen Slater, la actriz que, en los ochenta, protagonizó la única película realizada hasta la fecha sobre el personaje de Supergirl. Con motivo del número 50 de la colección Supergirl, DC Comics le pidió a Helen que escribiera una historia para incluirla en tan histórico número, que coincide también prácticamente con el 50 aniversario de la aparición del personaje (que data de Mayo de 1959, con guión de Otto Binder, dibujo de Al Plastino y legendaria portada de Curt Swan). La actriz solicitó la colaboración de su amigo y escritor Jake Black, y juntos dieron a luz a la criatura que estás a punto de leer. “Creo que solo había leído un cómic antes de rodar Supergirl –comenta Helen sobre su participación en el guión de este relato–, pero con los años la gente me ha ido regalando algunos y me he familiarizado más con la historia. Me gusta esta idea de que ella continúe cometiendo errores como una adolescente y que siga metiéndose en líos.” Todo un lujo para los fans de la Chica de Acero el poder contar como guionista invitada con la única actriz que la ha representado en carne y hueso en la gran pantalla.
A decir verdad, la historia de cómo Helen Slater llegó a ser Supergirl y su posterior vinculación al mundo de Superman está llena de curiosidades. Helen se presentó a la audición para el papel a los 18 años, mientras que se tomaba un período sabático después de graduarse en el instituto. Fue la primera de la larga cola de aspirantes en realizar las pruebas, ataviada con una capa y una falda rojas que le habían hecho en casa. Helen todavía sonríe al recordar aquel momento: “No creo que nadie más se hiciera un traje artesanal, así que puede que les impresionara…”
Y vaya si les impresionó. Desde el principio, no hubo otra opción que no fuera ella. Una vez conseguido el papel, Helen comenzó a prepararse físicamente para desempeñarlo: “Entrené durante unos tres meses, con una dieta alta en proteínas, levantando pesas, corriendo, nadando y aprendiendo a moverme en los cables que me sujetaban al volar.” Queda en el recuerdo de todos los aficionados la bellísima escena en la que Supergirl, recién llegada a la Tierra, descubre maravillada sus nuevos poderes y realiza una preciosa danza aérea. Con asombrosa gracilidad y soltura de movimientos, y con la adecuadísima partitura de Jerry Goldsmith como acompañamiento, la secuencia del etéreo ballet de Supergirl es lo mejor de la película. Una película que, pese al buen hacer de su joven protagonista, adoleció de un guión infantil, de un diseño de producción bastante cuestionable -incluso para la época- y de unos secundarios poco acertados. Sin olvidarnos de algunos absurdos errores de continuidad con respecto a las anteriores películas de Superman (por ejemplo, la compañera de habitación de Supergirl en la residencia estudiantil es Lucy Lane, hermana de Lois, aunque en Superman: The Movie, Lois aseguraba que su hermana tenía “tres niños, dos gatos y una hipoteca”). Así pues, Supergirl no fue un éxito arrollador como hubiera debido ser y la joven Helen vivió una época de cierto rechazo hacia su papel, aunque quedó para la posteridad como la primera incursión –y hasta el momento única– de Kara Zor-El en el celuloide.
Con el paso de los años, la actriz ha ido superando la desazón de su agridulce protagonismo en aquel fallido film. Pero como decíamos antes, Helen ha continuado indirectamente en contacto con el universo de Superman. Entre sus muchos papeles cinematográficos y televisivos, en 1992 participó en un episodio de la telecomedia americana Seinfeld, protagonizada por el cómico Jerry Seinfeld, quien es un reconocido fan de Superman. Y hace apenas un par de años, demostrando que ya no reniega de su pasado como superheroína de ficción, interpretó en Smallville nada menos que el papel de Lara, la madre biológica de Kal-El, en dos de los mejores episodios de la séptima temporada. Ahí tuvo oportunidad de compartir escenas con Laura Vandervoort, la nueva Chica de Acero presentada en la serie con un origen muy similar al que reintrodujeron en el cómic Jeph Loeb y el fallecido Michael Turner, a quien en este número 50 de Supergirl, DC Comics ha querido también rendir un sentido homenaje incluyendo uno de sus dibujos como portada.
En definitiva, a sus estupendos 46 años, Helen Slater cuenta con un vasto currículum cinematográfico y televisivo, e incluso tiene una faceta musical bastante desconocida, siendo una talentosa pianista con dos discos editados. Ahora vamos a ver qué tal se le da esto de escribir cómics. Aunque, hagas lo que hagas, Helen… para nosotros siempre serás la dulce prima de Superman que nos enamoró en 1984.

Javier Olivares Tolosa

ARTÍCULO PÁGS. 112-113

CUANDO LO PEOR ESTÁ POR LLEGAR

Los efectivos del Proyecto 7734 que comanda el General Lane se están reforzando. El regreso de la mayor Lucy Lane –Superwoman–, ahora con plenitud de poderes kryptonianos tras su resurrección, supone la recolocación sobre el tablero de una de las piezas más potencialmente decisivas con las que cuenta el general Lane en su guerra contra los alienígenas a los que tanto odia. Pero aunque resulte difícil de creer, ni Superwoman ni todos los soldados de Lane serán la mayor preocupación inmediata de Supergirl. Este mes, Brainiac, el monstruo que ha vivido en las pesadillas de los sobrevivientes de Krypton durante años, va a regresar. Y no precisamente para saludar a sus viejos amigos.
En el número 42 de la serie mensual Superman, con la conclusión del arco Mundo de Nuevo Krypton, asistíamos al momento en el que Kal-El y Zod contemplaban cómo la siniestra nave calavera de Brainiac irrumpía en el cielo del nuevo hogar de los kryptonianos. El impacto de este inesperado regreso tendrá consecuencias que todavía no vamos a desvelar, pero es evidente que el coluano vuelve para recuperar la ciudad que Superman le arrancó de las manos hace ya dos años, durante la saga Brainiac (números 26 a 28 de Superman, de Planeta DeAgostini). Aquello no fue sino el principio del gran conflicto entre kryptonianos y humanos que lleva desarrollándose ininterrumpidamente en la serie mensual del Hombre de Acero y complementándose en los tomos de Supergirl y los especiales recopilatorios Mundo sin Superman y Mundo Contra Superman. Todas las colecciones llevan involucradas en esta historia desde que Geoff Johns y Gary Frank dieron el pistoletazo de salida, y hemos visto cómo la trama se ramificaba, propiciando la aparición de nuevos villanos, también de nuevos héroes, y creando un clima de tensión insostenible entre la Tierra y Nuevo Krypton, que se ha extendido como la pólvora gracias a la conspiración del General Lane para lograr que el mundo crea que los kryptonianos son el enemigo.
Pero para Zod, el general del otro bando, el único enemigo a derrotar es Brainiac. Él es la mancha en su impoluta hoja de servicio. La astilla bajo su uña. La piedra en su zapato. Brainiac ha vivido en la mente de Zod desde el mismo instante en que logró robarle ante sus narices toda una ciudad con decenas de miles de compatriotas a los que no pudo salvar. Él, que era aclamado como el campeón de Krypton, que lideraba sus ejércitos y velaba por la seguridad de su mundo, no pudo sino observar, impotente, cómo aquella fuerza invencible lograba su objetivo sin que pudieran oponerle la menor resistencia. Aquel fatídico día para la historia de Krypton, el General Zod paladeó por vez primera un sabor amargo que no conocía: el de la derrota. Y desde entonces, más humillado por perder que compungido por la abducción de Kandor, Zod se dedicó en cuerpo y alma –si es que posee lo segundo– a planear el segundo asalto. Confiaba en que el destino le otorgaría la oportunidad de redimirse, de volver a enfrentarse con su adversario. Y entonces lo aplastaría. Le haría sentir la hondura del fracaso al igual que él lo sintió en su primer y desigual combate.
Ahora ese momento se acerca. Brainiac ha vuelto, y Nuevo Krypton se prepara para su última batalla. Pero la ocasión que Zod lleva décadas esperando no puede llegar en peor momento. Recordemos que, en la Tierra, los kryptonianos tienen vetada su entrada. La tensión entre ambos mundos está a punto de estallar, y solo hace falta un pequeño detonante para que uno de los dos bandos decida que ha llegado el momento de atacar. Y… ¿podéis imaginar las consecuencias de una guerra entre 100.000 kryptonianos superpoderosos y todos los efectivos militares y metahumanos del planeta Tierra? Es más: conociendo al General Lane, ¿no es lógico pensar que esconde un poderoso as en la manga si está decidido a entrar en combate con un ejército tan aplastantemente superior como el que forman los superhombres de Zod? Estas preguntas se resolverán durante los próximos meses en las páginas de Superman, que incluirán también las aventuras de los cuadernos de Supergirl, cuyo papel en La última batalla de Nuevo Krypton será fundamental.
Porque si crees que han sido tiempos difíciles para Kara, espera y verás. Podemos afirmar, no sin tristeza, que Supergirl todavía no ha atravesado su momento más amargo. Durante los dos últimos años, Kara ha tenido que asumir el impacto de ver regresar a sus seres queridos cuando los creía muertos, y de verlos después enfrentados entre sí por sus diferencias ideológicas. Se ha visto obligada a elegir entre su mundo natal y el mundo al que lleva tiempo llamando hogar. E incluso presenció el asesinato de su padre a manos de Reactrón, para verlo regresar después de entre los muertos –brevemente, eso sí– convertido en un Black Lantern (ver La noche más oscura: Superman). Terribles vivencias para una joven que todavía está intentando adaptarse a sus responsabilidades como superhéroe y a su vida como adolescente. Y aún le queda un terrible trance que superar, algo que no hay color en el espectro emocional que pueda definirlo. Falta muy poco para que esta historia llegue a su sobrecogedora conclusión, y será entonces cuando veamos realmente de qué pasta está hecha Kara Zor-El. Decía el poeta inglés Benjamin Jonson que “quien no ha afrontado la adversidad, no conoce su propia fuerza”. Pues si esto es así, pronto veremos que Supergirl es la chica más fuerte del mundo.

Javier Olivares Tolosa

CONTRAPORTADA

En este tercer volumen de la nueva etapa de Supergirl, la Chica de Acero va a estar endemoniadamente ocupada. Por un lado, aliada con el inspector Henderson, tendrá que luchar contra lo sobrenatural para enfrentarse a Silver Banshee e impedirle que reúna unas reliquias malditas. Por otra parte, la misteriosa enfermedad que lleva meses haciendo mella en Lana Lang se revelará como parte de un plan que lleva mucho más tiempo fraguándose. Un plan que obligará a Kara a combatir con un antiguo enemigo de Superman para salvar la vida de Lana y por la supervivencia de la Tierra. Y, además, conoceremos el sorprendente desenlace de la historia de la mayor Lucy Lane, Superwoman, muerta durante su pelea contra Supergirl… ¿o no?

CONTRAPORTADA UNIVERSO DC

Las aventuras de Supergirl continúan en este tercer tomo de su colección individual, haciendo un pequeño paréntesis dentro del gran evento que sacude el universo Superman. Mientras que en este tomo la Chica de Acero se enfrenta a amenazas sobrenaturales y villanos alienígenas, la serie mensual de Superman continúa avanzando tras la conclusión de la trama de Mundo de Nuevo Krypton, que da paso este mismo mes al inicio de La última batalla de Nuevo Krypton. Con el regreso inesperado de Brainiac, los supervivientes de Kandor tendrán que luchar de nuevo por sus vidas, mientras que, en la Tierra, el General Lane continúa confabulando en las sombras e inclinando la balanza cada vez más hacia una guerra entre kryptonianos y humanos que parece inevitable…

29 de noviembre de 2010

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 43

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 43 (Noviembre 2010).

ANTERIORMENTE

Kal-El y Adam Strange formaron equipo para investigar el asesinato de la consejera Mar-Li, descubriendo una conspiración inimaginable, orquestada desde la Tierra por el General Lane. Éste había convencido a algunos miembros del consejo para ser sus espías, pero uno de ellos, Wri-Qin, estaba asesinando al resto de consejeros para acaparar mucho más poder en el nuevo orden después de que Nuevo Krypton cayera bajo el control de Lane. Desobedeciendo órdenes y jugándose la vida, Kal-El logró que Wri-Qin se desenmascarara y que el ejército lo detuviera, limpiando el nombre del Gremio Obrero, garantizándoles un asiento en el consejo y ganándose el aparente respeto del General Zod. Pero cuando ambos parecían estar despidiéndose de su vieja enemistad, la nave de Brainiac apareció sobre el cielo de Nuevo Krypton…

ARTÍCULO

EL QUINTO JINETE DEL APOCALIPSIS

Su nombre provocaba pesadillas en todo el universo. Las historias sobre sus visitas a otros planetas, de los que arrancaba y embotellaba ciudades que pasaban a formar parte de su macabra colección, daban más escalofríos que cualquier cuento de terror. Se le conocía como Brainiac, el nómada intergaláctico que, igual que una plaga de langostas pero movido por su insaciable hambre de conocimiento, sustraía a la fuerza lo mejor de cada planeta por el que pasaba, y destruía el resto con el mismo desdén de quien arroja a la basura la inservible cáscara de una nuez tras devorar su contenido. Nadie sabía con exactitud cuántas veces había realizado el mismo ritual; cuántos mundos habrían recibido la visita de aquel monstruo y perecido bajo su maldad. Pero mientras en la Tierra los niños siempre se han acostado revisando que en sus armarios no se ocultara el Hombre del Saco, o mirando sin querer mirar debajo de sus camas en busca de un monstruo inexistente, en galaxias más lejanas, donde la leyenda de Brainiac era conocida, los niños se acostaban con el temor real de ver, a través de sus ventanas, aproximarse una siniestra nave en forma de calavera…
Hace 35 años, Brainiac llegó al planeta Krypton para llevarse su ciudad capital, Kandor. El poderoso y disciplinado ejército kryptoniano que comandaba el General Zod fue incapaz de impedir que aquel demonio de las estrellas lograra su cometido. Con la misma facilidad de quien toma una porción de tarta, Brainiac abdujo la ciudad más esplendorosa de aquel mundo fantástico. Una cúpula de energía cubrió toda la urbe, penetrando muchos metros bajo el suelo y actuando como una cuchilla que seccionó la ciudad entera, separándola del resto del planeta. En cuestión de minutos, la fantasmagórica calavera metálica que servía de transporte y hogar al despiadado alienígena elevó la recién embotellada y miniaturizada ciudad de Kandor hasta hacerla entrar en sus entrañas, donde ocuparía un lugar en la colección de ciudades de las que Brainiac extraía conocimiento y poder. Todo lo que había quedado en el interior de la cúpula sobrevivió. Un centenar de miles de kryptonianos asustados tuvieron que continuar con sus vidas en aquella nueva y extravagante situación, como microbios en un matraz a merced de un observador cruel.
Pero la suerte de Krypton aún sería más trágica. Una vez cobrada su presa, Brainiac lanzó un artefacto explosivo contra el sol de Krypton haciéndolo explotar, lo que sería causa de la destrucción de todo el planeta. Paradójicamente, los desdichados habitantes abducidos de Kandor se salvarían de perecer gracias a su presidio. Solo sobrevivirían ellos, la ciudad de Argo –que se desprendió del planeta tras la explosión y fue posteriormente encontrada por Brainiac y añadida a la botella de Kandor–, y un bebé a quien sus padres colocaron en una pequeña nave en dirección a la Tierra…
Unas tres décadas después, aquel bebé kryptoniano, criado por una gentil pareja de granjeros americanos, era ya Superman, el mayor héroe de la Tierra. Bajo el sol amarillo de nuestro planeta, el niño a quien llamaron Clark Kent desarrolló poderes y habilidades mucho más allá de las de los simples mortales. Su círculo íntimo se llenó de amigos, compañeros, aliados… y hasta se casó con el amor de su vida. Pero también fue cosechando peligrosos enemigos en su batalla interminable por la verdad y la justicia.
Hace un par de años (concretamente desde el número 26 de Superman, de Planeta DeAgostini), Superman supo de la existencia de aquel a quien llamaban Brainiac. Descubrió la relación del alienígena con la destrucción de Krypton, y que éste poseía una ciudad kryptoniana viva y miniaturizada en su nave de pesadilla. El Hombre de Acero venció el combate contra Brainiac y devolvió Kandor a su tamaño natural, dándole un nuevo emplazamiento en la Tierra. Sus 100.000 habitantes kryptonianos quedaron libres, desarrollando rápidamente los mismos poderes que Superman. Fue el inicio de un largo y convulso período de tensiones entre la Tierra y Kandor, que culminó con la creación de un planeta artificial en el que los supervivientes de Kandor empezarían desde cero: Nuevo Krypton.
Pero las tensiones no acabaron ahí. Nuevo Krypton y la Tierra se convirtieron en enemigos irreconciliables. Superman colgó la capa y se enfundó un traje militar para servir en Nuevo Krypton bajo las órdenes del General Zod y poder controlarlo de cerca. Otro general, terrestre en este caso, Sam Lane, orquestaba la campaña anti-kryptoniana desde los emplazamientos secretos de su proyecto militar numerado como 7734, dígitos que, girándolos 180º, forman la palabra “hell”, infierno en inglés, en una serendipia realmente apropiada.
Y ahora, en el peor momento imaginable, la bestia ha regresado como un quinto Jinete del Apocalipsis, cabalgando sobre su caballo metálico y descendiendo sobre los cielos de Nuevo Krypton, donde muchos de los hombres y mujeres que le han pertenecido durante años han comenzado a librar su última batalla contra él. Con el retorno de Brainiac, ya falta muy poco para que toda esta trama, que comenzó a gestarse hace más de dos años, llegue a su fin. Pero recordad que los Jinetes del Apocalipsis nunca vienen solos, y muy pronto recibiremos la visita del más temido de ellos. Y, adaptando aquí uno de los eslóganes más conocidos del Universo DC: “mundos vivirán, mundos morirán… y el universo de Superman no volverá a ser el mismo.”

Javier Olivares Tolosa

20 de noviembre de 2010

MUNDO CONTRA SUPERMAN VOL. 2

Textos publicados en el volumen recopilatorio Mundo contra Superman núm. 2 (Noviembre 2010).

ANTERIORMENTE

Después de que Natasha Irons informara a Jimmy Olsen sobre los planes del Proyecto 7734, el sicario de Lane, Alias: Asesino, disparó a Jimmy dándolo por muerto. Pero Jimmy sobrevivió y continuó su investigación desde su condición de oficialmente fallecido.
Mon-El logró escapar de su terrible secuestro a manos del proyecto 7734 y tuvo que hacer frente a Bizarro en Metropolis, mientras seguía sufriendo recaídas intermitentes de su envenenamiento por plomo. Comenzó, además, una relación con Billi Harper, su compañera en la Policía Científica y sobrina del Guardián.
Entretanto, Chris y Thara (Nightwing y Flamebird) tuvieron que recurrir al Dr. Pillings para frenar el envejecimiento acelerado que estaba matando a Chris, desconociendo que Pillings es, en realidad, Jax-Ur, el más peligroso infiltrado de Zod, que ahora dispone de una muestra del material genético divino de los dos héroes…

CONTRAPORTADA

¡Este segundo y último volumen de Mundo contra Superman viene cargado de sorprendentes revelaciones! Avanzaremos en la historia de Mon-El, descubriendo que el joven daxamita tiene mucha más importancia en el destino del universo del que podamos imaginar; tanta que, incluso, está siendo vigilado y ayudado por unos desconocidos amigos. Pero… ¿quién y por qué?
Y mientras, ajenos a todo esto, Chris y Thara deberán asumir su verdadero vínculo con Nightwing y Flamebird y derrotar a su mayor enemigo. Y no hablamos solo del falso Dr. Pillings –en realidad Jax-Ur, uno de los agentes de Zod–, sino que serás testigo de una batalla entre seres sobrenaturales que resolverá el destino de estos dos héroes de leyenda.

CONTRAPORTADA UNIVERSO DC

Tras este último volumen de Mundo contra Superman, podrás seguir la historia en la colección mensual Superman, en la que asistiremos al final de la estancia de Kal-El en Nuevo Krypton y a la batalla definitiva de los kandorianos por su supervivencia. Todo esto como antesala del explosivo final de esta odisea que todavía promete muchas sorpresas, terribles tragedias y acción sin límites. Y sin olvidarnos tampoco que, mientras el universo del Hombre de Acero se estremece hasta los cimientos en su particular guerra, el universo DC libra la Guerra de la Luz en las páginas de La noche más oscura y Green Lantern, en otro evento en el que Superman también tomó parte en La noche más oscura: Superman, y cuyas consecuencias aún no hemos empezado más que a atisbar…

8 de noviembre de 2010

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 42

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 42 (Noviembre 2010).

ANTERIORMENTE

Mar-Li, miembro del Consejo, fue hallada muerta en su habitación. Junto al cadáver se encontraba Adam Strange, sobre quien recayó inmediatamente la culpa del asesinato. Gracias al respaldo del General El, Adam pudo explicar que había aparecido allí por casualidad tras uno de sus saltos con el Rayo Zeta, y formó equipo con Kal para investigar la muerte de Mar-Li. Sus pesquisas les llevaron hasta el Gremio Obrero, cuyos miembros están siendo diezmados por una extraña –y demasiado selectiva– enfermedad, y todo parecía señalar como culpable del asesinato a Tam-Or, portavoz de los obreros. Pero Kal-El no deja de pensar que hay otros intereses políticos ocultos tras la muerte de Mar-Li…

ARTÍCULO

TAMBORES DE GUERRA

La nave de Brainiac ha irrumpido en el cielo de Nuevo Krypton, y es más que evidente que la del coluano no es lo que se dice una visita de cortesía. Brainiac vuelve con la intención de recuperar aquello que considera que es suyo y de vengarse del pueblo del Hombre de Acero. Se hace así realidad el mayor temor de los supervivientes de Kandor, que ven regresar al monstruo que les arrancó de su mundo (aunque, paradójicamente, aquello les salvara de una muerte segura junto con el resto del planeta). Pero junto a la nave-calavera de Brainiac, flota también una pregunta: ¿estará Nuevo Krypton preparado para este segundo asalto? ¿Obtendrá el General Zod la ansiada venganza que lleva años preparando contra el primer enemigo que lo derrotó o, por el contrario, Kandor volverá a ser una de las preciadas posesiones del macabro coleccionista intergaláctico?
Bom… Bom… Bom…
La respuesta la conoceremos en el nuevo arco argumental que ahora comienza, y cuyo título no puede ser más acertado: La última batalla de Nuevo Krypton. El tiempo que Superman lleva viviendo entre su gente termina en este número, y atrás quedan los dos últimos años de aventuras que hemos podido seguir en esta serie mensual y en los volúmenes Mundo sin Superman, Supergirl: ¿quién es Superwoman? y Mundo contra Superman. Porque con la siniestra silueta de la nave de Brainiac recortada en el horizonte de Nuevo Krypton, cruzamos el umbral de la penúltima puerta que queda por abrir para llegar al final de esta historia que comenzó a gestarse allá por el número 26 de esta misma colección, con la primera aparición de este nuevo Brainiac que nos presentaron Geoff Johns y Gary Frank. En los próximos meses, Nuevo Krypton librará su contienda definitiva, mientras que en Metropolis, epicentro del clima anti-kryptoniano que se respira en la Tierra –como habrás podido ver en los recientes tomos Mundo contra Superman–, asistiremos al último acto de las aventuras de Mon-El, Nighwing y Flamebird, cuyas historias todavía prometen increíbles sorpresas.
Bom… Bom… Bom…
En los próximos meses, además, la cabecera Superman de Planeta DeAgostini incluirá una “nueva” colección entre sus páginas : nada menos que la mítica Adventure Comics, protagonizada en su nueva andadura, como no podía ser de otra manera, por Superboy (ahora Conner Kent) y la Legión de Superhéroes en su versión actual. Junto al resto de colecciones habituales del universo del Hombre de Acero, compondrán en Superman el todo necesario para seguir una trama en la que estará en juego la existencia del futuro del universo DC tal y como lo conocemos.
Bom… Bom… Bom…
Pero espera… ¿qué es eso que no deja de oírse a lo lejos? ¿No sientes esos golpes sordos en el estómago? ¿No suenan como… tambores de guerra que se acercan?

Javier Olivares Tolosa

15 de octubre de 2010

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 41

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 41 (Octubre 2010).

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La maniobra para recolocar Calisto, una de las lunas de Júpiter, en órbita alrededor de Nuevo Krypton, provocó el inicio de un duro conflicto entre kryptonianos y thanagarianos. Durante el combate, los thanagarianos hicieron que la nave principal kandoriana que controlaba el enorme satélite perdiera el control, dejando a Calisto en trayectoria de impacto contra Nuevo Krypton. Por suerte, las fuerzas combinadas de ambos bandos lograron impedir el desastre, y el General El logró mediar con la líder militar de Thanagar para finalizar el conflicto. Pero apenas resuelta esa delicada situación, irrumpió en la cámara del consejo en actitud hostil Jemm, hijo de Saturno, junto a algunos de sus guerreros…

ARTÍCULO

CONOCIENDO A LOS INVITADOS

La estancia de Superman en Nuevo Krypton llegará a su fin el mes que viene, aunque no será sino otra estación más de este inmenso efecto mariposa que comenzó hace más de un año y del que aún nos queda mucho por ver. Este mes vamos a dedicar este espacio a conocer un poco mejor a dos de los personajes que han tomado parte en este número: Jemm, Hijo de Saturno y Adam Strange.
Fue el guionista John Ostrander quien, durante su período en la serie Martian Manhunter (ver Universo DC: Detective Marciano) y junto a Tom Mandrake a los lápices, redefinió el origen de Jemm, Hijo de Saturno, para otorgarle una historia común con su “primo” marciano, J’onn J’onnz. Se explicó que, en el pasado, los marcianos habían establecido diversas colonias de clones en Saturno y que una de ellas, harta de vivir en la esclavitud, terminó rebelándose contra sus amos y logrando la libertad. Jemm, hijo del rey Jaxx y miembro de la raza de clones de los marcianos verdes, acabó marchándose a la Tierra en busca de su amada Syraa, y terminó en el conflictivo barrio neoyorquino de Harlem, en el que vivió numerosas aventuras en compañía de un joven afroamericano. El guionista escocés Grant Morrison, en su etapa al frente de la JLA (recopilada íntegra en el ómnibus JLA de Grant Morrison), recuperaría a Jemm en una historia en la que Lex Luthor se valía de los poderes telepáticos del Hijo de Saturno después de lavarle el cerebro. La última vez que vimos a Jemm, antes de su breve aparición en estas páginas, fue en la Crisis infinita, cuando tomó parte en el bando de Rann durante La guerra Rann-Thanagar.
Y también en esa misma guerra pudimos contemplar a Adam Strange, un héroe que apareció en las páginas de Showcase #17 (Noviembre 1958) creado por Gardner Fox y Mike Sekowsky e inspirado en John Carter of Mars, un personaje de Edgar Rice Burroughs. Strange, arqueólogo de profesión, se encontraba en una excavación en Perú cuando se vio teletransportado al planeta Rann, donde se enfundaría en su característico traje y jetpack para ayudarles a hacer frente a una amenaza alienígena. Comenzaban así las aventuras fantacientíficas de este personaje, y también su estrecha y complicada relación con su alucinante medio de teletransporte: el rayo zeta, una energia capaz de provocar saltos instantáneos de años luz de distancia... aunque a veces terriblemente peligrosos para su viajero. Un ejemplo de esto se vio en la subtrama de la colección 52 que protagonizaron Animal Man, Starfire y Adam Strange, perdidos con su nave espacial a la deriva después de que un accidente durante un salto con el rayo zeta hiciese que Adam perdiese sus ojos. Toda una auténtica odisea en el espacio por la que desfilaron personajes como Lobo –en aquel momento reconvertido en sacerdote de una pintoresca religión que adoraba a un pez– y, tras la cual, Strange recibió nuevos ojos con la capacidad de ver todo el espectro electromagnético.

Javier Olivares Tolosa

30 de septiembre de 2010

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 40

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 40 (Septiembre 2010).

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Reactrón y Metallo, gracias a un hechizo de Mirabai, suplantaron las identidades de Nightwing y Flamebird para engañar a Mon-El y conducirlo a las alcantarillas. Allí, la propia Mirabai camuflada como Supergirl, tumbó a Mon-El y destruyó los suministros de agua de la ciudad, mientras que las cámaras del programa de Morgan Edge lo grababan todo para emitirlo al mundo. A ojos de la humanidad, los kryptonianos quedaron como los asesinos de Mon-El.
Además, Ral-Dar fue engañado una vez más para atentar contra el primer ministro de Markovia, pero el General Lane, realizando su oportunísima reaparición pública al frente del Escuadrón K, acabó con él. Superman regresó a Nuevo Krypton con el cuerpo de su compatriota en brazos, mientras escuchaba cómo el mundo ya no confiaba en él…

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ARRODÍLLATE ANTE... ¿KAL-EL?

Desde luego, la carrera militar de Kal-El no podía estar siendo más fulgurante… y accidentada. Después de que el general Zod le haya cedido su rango, con Kal convertido para sorpresa de todos –y envidia de algunos– en el general en funciones del ejército kryptoniano, ya hemos visto que las cosas no han hecho más que empeorar. Primero, la delicada maniobra para hacer orbitar una de las lunas de Júpiter alrededor de Nuevo Krypton ha provocado no solo un conflicto con los thanagarianos, sino un tremendo riesgo de impacto que hubiera podido acabar con el recién creado planeta. Y ahora entra en escena otro personaje decidido a tener una buena disputa con los compatriotas de Kal-El: Jemm, hijo de Saturno.
Creado por Greg Potter y Gene Colan en 1984, este alienígena rojo de dos metros debutó en su propia serie pese a que, en un principio, fue ideado como el primo (y sustituto) del Detective Marciano. Pero, al ser informados de que J’onn regresaría a la Liga de la Justicia, Potter y Colan modificaron considerablemente a Jemm para diferenciarlo del marciano, transformándolo en un nativo del planeta Saturno con poderes como fuerza, vuelo, telepatía, y descargas psicoquinéticas. Su serie duró 12 números, tras los cuales Jemm desapareció del universo DC hasta que fue reintroducido en la JLA por Grant Morrison (ver JLA de Grant Morrison). Este sería el punto de partida del que el guionista John Ostrander, durante su memorable etapa al frente del Detective Marciano (UDC: Detective Marciano), se valió para contar el origen de los hijos de Saturno, relacionándolo con los nativos de Marte y otorgándoles una historia común en la que profundizaremos en el artículo del próximo número. Un número que no debéis perderos, porque podréis disfrutar de una aventura detectivesca en la que Kal formará equipo con un conocido investigador y viajero temporal para resolver un crimen que haría que el mismísimo Batman tuviera que devanarse los sesos.
Pero mientras en Nuevo Krypton Superman tiene sus propios problemas, en la Tierra las cosas hacen honor al axioma de que “nada es tan malo como para que no pueda empeorar.” Para que no os perdáis nada, este mes se publica el primero de los dos volúmenes de Mundo contra Superman, protagonizado por los actuales guardianes de Metropolis. Por un lado, Nightwing y Flamebird, que continuarán buscando a los agentes infiltrados de Zod y tendrán que hacer frente a un nuevo e inesperado problema; y por otro lado, Mon-El, de quien sabremos dónde ha estado desde que se le diera por muerto en la lucha contra la falsa Supergirl (ver Superman núm. 39). Además, Mon-El estrenará nuevo look diseñado por el dibujante aragonés Javier Pina. Aunque bastantes dificultades va a tener como para preocuparse por su nuevo traje…

Javier Olivares Tolosa

29 de septiembre de 2010

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 39

Textos publicados en Superman Vol. 2 núm. 39 (Septiembre 2010).

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Mientras Nuevo Krypton celebraba la creación de una atmósfera propia y retiraba la cúpula que cubría la ciudad, el General Zod fue disparado por un joven kryptoniano llamado Ral-Dar. Manipulado por las mentiras del General Sam Lane, Ral-Dar atentó contra Zod creyendo que así impediría la guerra entre su pueblo y La Tierra. Superman persiguió a Ral-Dar hasta Metropolis, pero le perdió la pista mientras salvaba a los pilotos de unos aviones de combate que les atacaron nada más llegar. Al mismo tiempo, Nightwing y Flamebird fueron engañados y vencidos por Metallo y Reactrón, que se hicieron pasar por Nadira y Az-Rel gracias a la magia de Mirabai…

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ENROQUE


En ajedrez, deporte que el gran campeón Bobby Fischer ya definió oportunamente como “la guerra sobre un tablero”, el enroque es un movimiento de protección del rey con la torre que puede realizarse solo en ciertas condiciones. Una de ellas es que el rey no se encuentre amenazado directamente, o en jaque, con lo que el movimiento de enroque refuerza su defensa. Pues bien, la hábil manipulación del General Lane sobre Ral-Dar, un joven kryptoniano que creía hacer lo correcto atentando contra Zod, le ha reportado un beneficio similar al del enroque. Porque si éste consiste en proteger a tu rey y, de paso, posicionar mejor tu torre para el ataque, Lane ha logrado, por un lado, desbaratar la cúpula de Nuevo Krypton; y, por otro, dejar a los kryptonianos como peligrosos invasores a los ojos de la sociedad humana. Todo esto en una única y hábil jugada, valiéndose de un astuto movimiento y, lo más importante, sin haber corrido ningún riesgo. La Tierra nunca se ha visto amenazada por los kryptonianos del modo en el que el General ha logrado que parezca. Pero ahora, de cara al mundo entero, los alienígenas son peligrosos y Samuel Lane es un verdadero patriota que ha resurgido de sus cenizas cuando su país más le necesita ante la amenaza invasora. Todos los movimientos de sus piezas, desde sus más insignificantes peones como el desdichado Ral-Dar, sus penetrantes alfiles como Metallo y Reactrón, sus sorprendentes caballos como Superwoman, sus poderosas torres entre las que estaría el brutal Atlas, o su indiscutible y decisiva reina Mirabai, han tenido el resultado esperado. El mundo odia a los kryptonianos, se ha enrocado en sí mismo y se está preparando para la guerra contra el planeta del que, hasta hace nada, venía su mayor campeón.
Esta coyuntura dará pie a que, el mes que viene, la colección Superman vuelva a trasladar su acción a Nuevo Krypton, donde el Hombre de Acero tendrá que hacer frente a distintos y no menos difíciles problemas y hasta a un conflicto contra una de las razas guerreras más poderosas del universo. Mientras, la dramática situación en la Tierra será presentada en dos nuevos tomos recopilatorios que siguen la senda abierta en Mundo sin Superman, pero ahora con el revelador título de Mundo contra Superman. De nuevo sin el Hombre de Acero en La Tierra y con un panorama todavía más difícil, Mon-El, Nightwing y Flamebird lidiarán contra la situación en Metropolis, contra los agentes infiltrados de Zod y contra un sinfín de amenazas en un mundo que parece irremisiblemente abocado a la guerra.

Javier Olivares Tolosa

20 de septiembre de 2010

SUPERGIRL TPB VOL. 2: AMIGOS Y FUGITIVOS

Textos publicados en el volumen recopilatorio Supergirl: amigos y fugitivos (Septiembre 2010).

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Mientras Supergirl trataba de encontrar a Reactrón –el asesino de su padre– para llevarlo a Nuevo Krypton a ser juzgado, tuvo que vérselas también con su nueva y enigmática enemiga Superwoman. La sorpresa fue mayúscula cuando Supergirl logró averiguar la identidad de la mujer bajo la capucha. Nada menos que… ¡la mayor Lucy Lane, que gracias a su traje de Superwoman lograba imitar los poderes kryptonianos! Pero durante la pelea entre Superwoman y Supergirl, Kara le desgarró el traje para arrebatarle sus poderes, lo cual provocó una inesperada explosión que resultó en la muerte de Lucy Lane.
Tras esto, Kara regresó a Nuevo Krypton dispuesta a empezar una nueva vida. El día de su dieciocho cumpleaños, siguiendo la tradición kryptoniana, eligió a qué gremio quería incorporarse: al científico, igual que su madre.

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DE DÓNDE VENIMOS Y A DÓNDE VAMOS


En este tomo hemos presenciado cómo se ataba un cabo que llevaba suelto desde el número 32 de Superman. En aquella historia, Reactrón y Metallo –siempre bajo las órdenes de su maestro de ceremonias, el General Lane– penetraron en Nuevo Krypton y Reactrón asesinó a Zor-El, asestando un golpe decisivo a la cúpula de Nuevo Krypton y provocando un estudiado punto de inflexión en los acontecimientos. Y, hasta ahora, Supergirl no había tenido la ocasión de vérselas cara a cara con el asesino de su padre. Pero en estas páginas ha demostrado que, pese a su juventud y el dolor de su pérdida, su corazón late a ritmo de justicia y no de venganza.
De todas formas, volvamos al principio. En Superman núm. 35, el Hombre de Acero se trasladó a Nuevo Krypton para controlar mejor la situación con su gente, dando comienzo el arco argumental Mundo de Nuevo Krypton en el que aún estamos inmersos. Y los acontecimientos de este segundo volumen de Supergirl se ubican justo después de Superman núm. 39, que concluía con el ataque contra Mon-El de Mirabai, Reactrón y Metallo, camuflados mediante magia como Nightwing, Flamebird y Supergirl. De nuevo el General Lane se encontraba detrás de todo, logrando su objetivo de hacer quedar a los kryptonianos como asesinos ante la opinión pública. De ahí el ataque de Supergirl contra Thara y Chris al comienzo de estas páginas, al considerarlos responsables de la supuesta muerte de Mon-El.
En ausencia de Superman, ya sabemos que algunos valientes están tratando de llenar el vacío que su partida ha dejado en Metropolis. Valientes como Lar Gand de Daxam, más conocido como Mon-El; Thara Ak-Var de Kandor, Nuevo Krypton, que ha asumido el manto de Flamebird; y Lor Zod –o, mejor dicho, Christopher Kent–, kryptoniano de sangre y nativo de la Zona Fantasma, que se ha convertido en Nightwing. Todos ellos son protagonistas absolutos del actual devenir de las aventuras de Superman, que se desarrollan simultáneamente en varias colecciones. Por un lado, la nueva y nada sencilla vida de Kal-El entre sus iguales puede seguirse en la serie mensual Superman. Por otro, los dos tomos Mundo sin Superman nos presentaron las aventuras de Mon-El (como protagonista de la cabecera americana Superman tras la marcha del Hombre de Acero) y de Nightwing y Flamebird (desde las páginas de Action Comics), estrechamente relacionadas con la trama principal. El primer volumen de esta nueva etapa de Supergirl en tomos, ¿Quién es Superwoman?, resolvió también el misterio de la identidad de aquel misterioso personaje enmascarado que, como acabamos de ver, aún no ha dicho su última palabra. Y ahora, además, podréis encontrar dos nuevos tomos titulados Mundo contra Superman en los que continuarán las aventuras de Mon-El, Nightwing y Flamebird, auténticos suplentes de lujo que están logrando la nada sencilla tarea de que los dos títulos más míticos de Superman no acusen su ausencia.
Así que resulta de más decir que estamos ante un momento decisivo. Acepta un consejo y no pestañees. O te lo perderás.

Javier Olivares Tolosa

CONTRAPORTADA


¡Continúan las emocionantes aventuras de Supergirl enmarcadas en el evento de Mundo de Nuevo Krypton! Greg Rucka y Sterling Gates escriben esta historia en la que desfilan artistas como Pere Pérez, Jamal Igle o Fernando Dagnino.
En este segundo volumen la Chica de Acero regresa a La Tierra, donde formará equipo con el dúo dinámico de Nuevo Krypton, Nightwing y Flamebird, para capturar a Reactrón, el asesino de Zor-El. Pero ¿qué sucederá cuando Kara tenga la oportunidad de enfrentarse al villano que le arrebató a su padre? ¿Y cómo se las apañarán los tres jóvenes héroes para sobrevivir en un mundo que ahora persigue a los kryptonianos como a criminales?

CONTRAPORTADA UNIVERSO DC

Superman viviendo en Nuevo Krypton, Metropolis transformada en el bastión del odio de la humanidad contra los kryptonianos, el General Lane preparando el terreno para provocar una guerra… ¡El universo de Superman está a punto de estallar!
Las aventuras de este volumen continúan a los acontecimientos vistos en el núm. 39 de la colección mensual Superman, complementada, a su vez, por los tomos Mundo sin Superman 1 y 2 –que narran la situación en Metropolis durante la ausencia del Hombre de Acero– y por el primer tomo de esta misma serie de Supergirl, ¿Quién es Superwoman? ¡Y no te pierdas cómo continúa la historia cada mes en las páginas de Superman y en las de los dos nuevos volúmenes Mundo contra Superman!