MIS ARTÍCULOS PUBLICADOS

Todos mis trabajos para las colecciones de Superman (y relacionadas) de Planeta DeAgostini y ECC Ediciones, que cada mes actualizaré con los nuevos artículos que aparezcan publicados. Puedes usar el buscador del blog para localizar las entradas por el título del cómic en el que se publicó.También encontrarás aquí mis artículos realizados para otras publicaciones impresas como Dolmen, Cinemacomics, Bats... Y, por supuesto, para estar al día de todo sobre Superman, no te olvides de visitar mi página principal: www.supermanjaviolivares.net.

15 de junio de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 10

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 10 (Junio 2008)

UNA CUESTIÓN DE CEREBRO

Brainiac es uno de los enemigos más antiguos, poderosos y difíciles del Hombre de Acero, y su especialidad es, precisamente, el control mental y los sistemas informáticos, así que no es de extrañar que los Metal Men cayeran bajo su dominio en esta saga que acaba de concluir.
La historia de este supervillano es extremadamente cambiante desde su primera aparición, acontecida en el #242 de Action Comics, en 1958. Originalmente, Vril Dox era un destacado científico del planeta Colu. Su ambición le llevó a intentar derrocar al gobierno del planeta, y detenido, su castigo fue la desintegración. Pero la mente superior de Vril Dox sobrevivió, vagando sin cuerpo por el universo hasta que llegó a la Tierra, donde ocupó el cuerpo de un mentalista de circo llamado Milton Fine, adoptando como suyo el nombre artístico del desdichado: Brainiac.
En la Tierra y con este nuevo cuerpo, Brainiac usó sus poderes telequinéticos y de control mental para tratar de dominar el planeta, encontrándose siempre con la resistencia de Superman. Pero la mente de este científico era demasiado poderosa y su nuevo cuerpo humano demasiado frágil, así que a lo largo de su carrera ha adoptado innumerables formas. Desde Milton Fine, Brainiac ha habitado incluso dentro de Doomsday, se introdujo en el cuerpo de un robot transformándose en Brainiac 2.5, e incluso remodeló Metropolis en una ciudad del futuro lejano como Braniac 13, su versión más avanzada, que acabó destruida en la batalla contra Imperiex. Incluso más allá del cómic, recientemente hemos conocido una nueva versión en la serie televisiva Smallville, en la que Brainiac es presentado como una inteligencia artificial kryptoniana al servicio del general Zod, y que habita en el cuerpo de un profesor de historia de Clark que también se hace llamar Milton Fine.
No es de extrañar que la tecnología prototipo del OMAC haya sido un perfecto receptáculo para el intelecto de este villano que, una vez más, ha vuelto a ser detenido. Pero ¿hasta cuándo?

Javier Olivares Tolosa

30 de mayo de 2008

SUPERMAN/SHAZAM: PRIMER TRUENO

Escrito como introducción para el tomo Superman/Shazam: Primer Trueno (Mayo 2008). Una vez más, los errores de coordinación y maquetación dejaron fuera este artículo mío.

HÉROES, AMIGOS... Y RIVALES

Superman aparecía en 1938, nacido de la imaginación de Jerry Siegel y del lápiz de Joe Shuster. El personaje, un alienígena de increíble fuerza, capaz de volar (o de saltar muy alto, en aquellos primeros años) y de realizar casi cualquier proeza, tuvo una aceptación y éxito inmediatos entre el público.
En 1939, Fawcett Comics presentaba al personaje del Capitán Marvel, creado por C.C. Beck y Bill Parker. Sus poderes eran muy similares a los de Superman, pero de origen místico; el mago Shazam dotó a un niño de los poderes de varios dioses, convirtiéndole en un luchador contra cualquier forma de mal.
Inmediatamente ambos personajes compitieron en ventas. Y a decir verdad, guardaban mucho en común, aparte de sus poderes y aspecto: Superman es huérfano, igual que Billy Batson; ambos trabajan en medios de comunicación, el Daily Planet y WHIZ radio; el enemigo de Superman, Lex Luthor, y el de Marvel, el Dr. Sivana, son megalómanos e inventores brillantes de aspecto idéntico.
La National Periodical Publications (actualmente DC) demandó a la Fawcett, alegando que el Capitán Marvel era una copia de Superman, y siendo éste el único juicio por plagio que se conoce en la industria del cómic. El éxito del Capitán crecía, y en mayo de 1943 le arrebató a Action Comics el privilegio de ser “la revista juvenil más vendida del mundo”. También en los años 40, la primera aparición en cines de los dos personajes, en los clásicos seriales matinales, fue casi simultánea: Superman (Columbia) se estrenaba en 1940, y Las aventuras del Capitán Marvel (Republic) en 1941. Ambos héroes iban a la par, y la rivalidad era absoluta.
La resolución inicial de aquel juicio falló a favor de la Fawcett, pero a mediados de los 50, la editorial estaba en decadencia y se comprometió con la National a no publicar más historias del Capitán. En 1972, la propia DC adquirió los derechos del personaje, al que incorporó a sus filas, pero usando el nombre de Shazam en las cabeceras, para evitar conflictos con la competencia, Marvel Comics. DC publicaba el número 1 de Shazam! en febrero de 1973.
Superman y el Capitán Marvel, rivales y compañeros. Ahora sabrás cómo se conocieron.

Javier Olivares Tolosa

15 de mayo de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 9

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 9 (Mayo 2008)

LA AMENAZA OMAC

Uno de los más ingeniosos y sorprendentes inventos de Batman se convirtió también en una de las amenazas más aterradoras que han acechado la Tierra y puesto en jaque a sus héroes. Y parece que no ha terminado, ya que en este número vemos de nuevo como los OMACs son un peligro potencial.
En Crisis de Identidad, el villano Dr. Luz violó en la mismísima Atalaya a Sue Dibney, la esposa del Hombre Elástico, y fue sorprendido y apresado inmediatamente por varios miembros de la Liga de la Justicia. Fuera de sí, Dr. Luz juró que iría a por todas las familias de los héroes, y se produjo un acontecimiento que sirve de punto de inflexión en la historia de la Liga: parte del equipo, los presentes durante su captura (Hawkman, Zattana, Canario Negro, El Hombre Elástico, Barry Allen (el primer Flash) y Hal Jordan) decidieron que Zattana alterara la mente del criminal para que no cumpliera sus amenazas. Como resultado, el villano quedó convertido en poco más que un vegetal. Pero Batman irrumpió en la estancia en ese preciso momento y la Liga tomó la decisión de silenciarlo a él también del mismo modo, borrando de su cerebro aquella escena.
Tras recordar lo ocurrido, Batman comenzó a desconfiar de sus propios compañeros, y diseñó un satélite de control, el Hermano Ojo, con la misión de observar las actividades de los seres superpoderosos y avisarle si había alguna anomalía. Como ejército de contención creó el virus nanobótico OMAC, que transformaba a simples humanos en criaturas cibernéticas de gran poder controladas por el Hermano Ojo.
Pero este plan de contingencia fue aprovechado por la organización Jaque Mate para intentar destruir a todos los metahumanos. Bajo las órdenes de Max Lord, antiguo dirigente de la JLA, el Hermano Ojo lanzó el virus OMAC infectando a millones de personas y desencadenando los acontecimientos que pudimos leer en El Proyecto Omac y Superman: Sacrificio, que conducirían a Crisis Infinita.
Y ahora que aquellos acontecimientos parecen parte del pasado, la tecnología OMAC no podía haber caído en peores manos que las de Brainiac.

Javier Olivares Tolosa

1 de mayo de 2008

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 12

Textos escritos para el Superman Vol. 2 núm. 12 (Mayo 2008), con motivo de conmemorar el primer aniversario de la colección y comentar lo que estaba por llegar. De nuevo los packagers volvieron a liarla, y mis textos se quedaron sin salir.

ANTERIORMENTE EN SUPERMAN

El hechicero Arión de Atlantis ha viajado al presente para mostrar a Superman una visión de lo que, según él, será el apocalíptico futuro de la humanidad si el hombre de acero no abandona la protección de La Tierra: un futuro desolador donde el villano Khyber y el propio Superman serían responsables de la extinción de toda la raza humana. Después, el hechicero lanza un ultimátum: o Superman abandona, o la humanidad desaparecerá para siempre. El hombre de acero debe tomar una decisión.

UN AÑO DE SUPERMAN... Y MUCHO MÁS.

Con este número alcanzamos el primer año de publicación de esta segunda etapa de Superman en Planeta DeAgostini. Y no puede llegar en un momento más adecuado, precisamente coincidiendo con el 70 aniversario de la primera aparición del hombre de acero. Durante los últimos 12 meses, esta colección ha acortado enormemente las distancias entre la edición original americana y el material que se publica en nuestro país, devolviendo al personaje de Superman al lugar que le corresponde y otorgándole la continuidad que se merece en España y que, sin embargo, no había tenido desde hacía tiempo. Nos encontramos en un momento idóneo para ser aficionado al hombre de acero, con una de las sagas más interesantes a punto de llegar a su fin, y muchas otras sorpresas que solo son la punta del monstruoso iceberg que está por llegar. Así que, tras este año de Superman, vamos a hacer una pequeña recapitulación de lo que ha venido… y de lo mucho que está por venir los próximos meses en estas páginas.
Como habéis podido ver en este número, al recopilar de tirón cuatro ejemplares de Superman, la historia de La caída de Camelot ha avanzado hasta alcanzar su momento más interesante. La batalla final entre Superman y Arión de Atlantis está a punto de tener lugar en las profundidades del océano, y al hechicero aún le quedan ases en la manga. Pero aunque este número se haya quedado justo en lo mejor, la espera hasta el clímax no va a ser larga: el mes que viene tendréis la conclusión, algo de lo que podéis sentiros afortunados, ya que en la edición original se publicaron tres ejemplares entre el último número recopilado en este cuaderno, el Superman 667 (noviembre de 2007) y la conclusión, que se publicó en el Superman Annual 13 (enero de 2008). Durante esos meses intermedios se publicaron los números 668, 669 y 670, en los que se desarrolló un arco argumental llamado El tercer kryptoniano. Sin destriparos lo que leeréis próximamente, Superman conocerá aquí a un nuevo superviviente de su planeta natal, que lleva años viviendo en secreto en La Tierra, en una historia que permitirá mostrar nuevos aspectos de la sociedad kryptoniana y presentar a un personaje que tal vez volvamos a ver en un futuro. Concluyó en el número 670 (enero de 2008), tras el cual se publicaría el anual que concluía la saga de Arión de Atlantis, y que, como hemos dicho, vosotros podréis leer sin más demora en el próximo número de Superman.
Para no romper el ritmo del arco La caída de Camelot, en este número que tenéis entre manos hay un “salto” entre el Superman 664 y el Superman 667, y no se incluyen los números 665 y 666. El primero de ellos presentará a Jimmy Olsen como protagonista, en una historia directamente relacionada con los acontecimientos de la serie semanal Countdown (que este mismo mes comienza a ser publicada por Planeta DeAgostini), que afectaban decisivamente al personaje, como veremos más adelante. Aquí se reinventará el origen de Jimmy, explicando cómo conoció a sus amigos del Daily Planet, a Superman, y cómo consiguió el trabajo de chico de los recados que le daría la oportunidad de convertirse en uno más del prestigioso diario. Se trata de una nueva adaptación del origen de uno de los clásicos en la mitología del hombre de acero, que convierte a Jimmy en un personaje aún más entrañable y más fuerte al mismo tiempo.
En Superman 666 se presentó una historia autoconclusiva que escribió Kurt Busiek y dibujó el genial Walter Simonson. Tradicionalmente conocido como el número del demonio, éste número 666 de Superman se aprovecha como pretexto para crear un argumento con tintes terroríficos. La expresión “enfrentarse a sus propios demonios” alcanzará un significado literal en esta historia, en la que el hombre de acero tendrá que luchar contra otra consecuencia inesperada de una acción que realizó en el pasado: ejecutar a tres criminales kryptonianos que habían dominado y asesinado a todos los habitantes de La Tierra en un universo de bolsillo. Superman decidió que la amenaza que representaban para su propia realidad era demasiada como para permitirla, así que actuó de juez y verdugo. Todo esto pudimos verlo en la saga Superman en el exilio, publicada en la colección Las aventuras de Superman, de Planeta DeAgostini.
Con La caída de Camelot a punto de concluir, podemos hacer balance de lo que esta historia ha representado. Superman se ha enfrentado a la incertidumbre de no saber si su ayuda puede hacer más daño que bien a la humanidad, y ha tenido que tomar la decisión de abandonar o continuar su lucha interminable. Por otra parte se han introducido a los personajes de Khyber y Sujeto 17, dos enemigos muy prometedores que todavía pueden dar problemas al hombre de acero. Y como guinda del pastel, hemos podido disfrutar al dibujo del dúo español formado por Carlos Pacheco y Jesús Merino, que nos han demostrado una vez más que sus lápices y su tinta parecen haber nacido para estar juntas y que encuentran la perfecta armonía con Superman. Pacheco y Merino ya trabajaron juntos dibujando al hombre de acero para el arco argumental Poder absoluto, que fue también publicado por Planeta DeAgostini desde el número 13 de la colección Superman/Batman, en su primer volumen. Si aquélla vez su labor fue sobresaliente, en Superman han dado todavía un paso más, y puede que ésta haya sido una de las etapas del personaje más brillantemente dibujadas de los últimos años.
Tras el desenlace de La caída de Camelot, el equipo artístico que se haría cargo de Superman sería Rick Leonardi y Dan Green, mientras que el guión seguiría en manos de Kurt Busiek. Ellos serán los responsables del arco argumental El tercer kryptoniano, que como anticipábamos antes se desarrollará en tres partes, dando paso a una nueva saga a partir del número 671, en la que regresará Jesús Merino como entintador, en este caso del dibujante Peter Vale. Sin adelantar demasiado, en esta historia recupera un papel importante Lana Lang, cuya vida estará en un serio peligro del que Superman tendrá que intentar rescatarla enfrentándose a… No decimos más, ya lo veréis.
En lo que respecta al segundo título principal del personaje, Action Comics, la cosa no se queda atrás. Mientras esperamos pacientemente la conclusión de la saga Último hijo, que se ha retrasado muchísimo debido a la tardanza en el dibujo que ha tenido Adam Kubert, la colección ha explorado otras perspectivas, pudiendo contar historias muy variadas. Geoff Johns continúa como guionista principal de la cabecera que, por cierto, en 2007 alcanzó su asombroso número 850, una cifra que se cuenta desde aquel mítico cómic que vio la luz el 8 de junio de 1938.
Geoff Johns se tomó unos meses de descanso en los que otros guionistas llevaron las riendas. Dwayne McDuffie se ocuparía del número 847, y tras él Fabian Nicieza, junto a Allan Goldman y Ron Randall como dibujantes, que se hicieron cargo de la colección durante dos números, en los que se mostró una trama titulada Redención. Los acontecimientos de esta historia se ubican antes de lo ocurrido en Último hijo, ya que se publicaron originalmente mientras que Superman está encerrado en la zona fantasma.
El número 850 de Action Comics fue un especial de 36 páginas en el que se profundizó un poco más en la relación entre Superman y su rebelde prima Kara Zor-El, Supergirl. Renato Guedes dejó una vez más patente su estilo de dibujo realista que tanta controversia despertaría posteriormente en la colección propia de la chica de acero.
Después veríamos una historia en tres partes que se publicó desde el número 852 al 854. El guión fue de Kurt Busiek, el dibujo de Brad Walker y John Livesay, y los acontecimientos vuelven a estar vinculados con lo ocurrido en Countdown y con Jimmy Olsen como estrella. El joven fotógrafo ha adquirido poderes extraños y cambiantes, y se ha convertido por voluntad propia en el superhéroe Mr. Acción, lo cual no le resulta nada fácil de llevar. Durante tres números, Jimmy y Superman se enfrentarán al dr. Russel Abernathy, el hombre de kryptonita, y tendrá un pequeño homenaje un viejo enemigo de Superman que hace su aparición en estas páginas de un modo diferente, pero que arrancará una sonrisa a los que recuerden al personaje.
En el regreso de Geoff Johns a la colección lo veremos acompañado por Richard Donner en la saga en tres partes Fuga de mundo bizarro. El dibujante Eric Powell desarrolla un ambiente oscuro y tétrico y unos personajes visualmente impactantes (atención a su frankensteniano Bizarro). La historia arrancará con el secuestro de Jonathan Kent a manos de Bizarro, y la búsqueda llevará a Superman al extraño planeta donde vive su clon imperfecto, rodeado de las réplicas de todos los habitantes de Metropolis. Una vez más, Bizarro es un personaje que, convenientemente llevado, ofrece unas posibilidades increíbles, en una historia de atmósfera tenebrosa, pero con notas de humor y una estética muy particular que no dejará a nadie indiferente.
Tras Powell y la historia del mundo bizarro, Action Comics comenzará una de las mejores etapas que se han visto en años. Gary Frank pasará a ser el dibujante regular de la colección, y el argumento no puede ser más prometedor: Superman y la Legión de Superhéroes juntos de nuevo, en el siglo 31 y luchando por sus vidas contra una autoproclamada Liga de la Justicia de la Tierra, en una sociedad sojuzgada y controlada bajo la falsa creencia de que Superman, nativo de Krypton y convertido en el mayor héroe de La Tierra, no es lo que ellos creían. El dibujo de Frank es simplemente sensacional, buscando que su Superman guarde parecido con el más recordado Superman cinematográfico: Christopher Reeve. También se recuperarán algunos aspectos de antes de las Crisis en las tierras infinitas, como la personalidad torpe y tímida de Clark Kent para camuflar su identidad secreta. Esto, unido a la brillante trama creada por Johns y a la acción en ese futuro apocalíptico junto a sus viejos amigos de la Legión, convierten esta etapa en una auténtica joya que no debéis perderos.
Y lo mejor es que todo esto culminará en un proyecto que va mucho más lejos. Próximamente, las colecciones de Superman y en general de DC, van a confluir de nuevo en una saga que será la conclusión final de todos los acontecimientos que habéis leído desde Crisis Infinita, la recién terminada 52, y de lo que ahora empieza en Countdown.
¿Creías que el universo DC se había remodelado? ¿Pensabas que había acabado la crisis?
Pues esto… es solo el principio.

Javier Olivares Tolosa

26 de abril de 2008

SUPERMAN: UN REPASO A SETENTA AÑOS DE HISTORIA

Publicado en la web de Planeta DeAgostini como conmemoración del 70 aniversario de Superman (Abril 2008)

En setenta años el mundo ha cambiado mucho. Desde 1938 se han librado guerras, han caído muros, han sido derrocados regímenes y la ciencia y la tecnología están a un nivel que, para los que vivieron a finales de los 30, parecería de ciencia ficción. Y entre todo ese avance y progreso, 1938 fue el año en que vería la luz el más importante de todos los personajes que se han paseado jamás por las páginas de los comic book: Superman.
Si nos remontamos a los años 30, el cómic de superhéroes no existía como tal; se publicaban tiras cómicas y revistas juveniles en las que los personajes eran, generalmente, detectives o de ciencia ficción. El concepto del superhéroe no estaba definido. Jerry Siegel y Joe Shuster, dos jóvenes de Cleveland amigos desde el instituto, tuvieron una idea diferente para un personaje que era muy distinto a lo que se podía leer en aquellos momentos: un ser de otro planeta, refugiado en el nuestro tras la destrucción del suyo, y que en La Tierra adquiría increíbles poderes que usaría para combatir la injusticia. Jerry y Joe pasearon su creación por varias editoriales sin lograr que ninguna lo publicara por encontrarlo demasiado extravagante, hasta que la National Periodical Publications, entonces dirigida por Harry Donnenfeld, les compró los derechos del personaje por poco más de 100 dólares. Así, sin demasiadas expectativas, se publicaba a Superman por primera vez en el Action Comics 1, el 8 de junio de 1938. La National no apostaba demasiado por el éxito de aquel extraño visitante de otro planeta, tan raro en el ámbito editorial de la época.
La revista vendió 130.000 ejemplares de una tirada de 200.000. Un 65 por 100 de su edición, en una época en la que vender el 50 por 100 se consideraba un éxito de ventas. Superman había despegado.
A partir de entonces ya no se detuvo. En poco tiempo, y pese a que en las páginas de Action Comics compartían publicación varios personajes, Superman se alzó con el papel protagonista en todas las portadas. Apenas un año después de su aparición, el hombre del mañana había multiplicado casi por cuatro la tirada de la revista. La editorial comprendió que el público demandaba más y se dio el siguiente paso: una colección propia. El número 1 de Superman se publicó el verano de 1939, con éxito rotundo. El número 2 se convertiría en el primer cómic de la historia en vender más de 1.000.000 de ejemplares.
En este contexto, Superman continuaba aumentando su éxito. Action Comics incluyó en su número 22 la frase: “World's largest selling comic magazine”, algo así como “la revista de cómic más vendida del mundo”. Este título lo ostentaría orgullosamente hasta mayo de 1943, cuando un personaje publicado por la Fawcett, el Capitán Marvel, lo superó en ventas. Fueron tiempos extraños, ya que las dos editoriales mantenían una dura lucha por el evidente parecido entre los dos héroes, que acabaría desencadenando en el único juicio por plagio que se conoce en la historia del cómic. En el tomo Superman-Shazam: primer rayo, publicado por Planeta DeAgostini, se puede encontrar toda la historia de aquel peculiar juicio explicada con detalle en el artículo titulado “Héroes, amigos… y rivales”.
En plena Segunda Guerra Mundial, Superman fue uno de los activos en la lucha contra el Eje de Hitler. El hombre de acero no combatió en el frente, pero las portadas de Action Comics de la época, algunas de las más bellas que se han hecho jamás, mostraban casi siempre al hombre de acero combatiendo a las tropas nazis, destruyendo tanques enemigos, o ayudando a los soldados norteamericanos. Los interiores de los cuadernos presentaban aventuras que no tenían nada que ver con la guerra, pero las batallas de Superman se libraban en aquellas maravillosas portadas, que también han sido publicadas por Planeta DeAgostini dentro de los volúmenes de Los Archivos de Superman.
En 1939 también veía la luz el personaje de Bob Kane del hombre murciélago. Batman fue competencia directa de Superman pese a ser propiedad de la misma editorial, que pronto se dio cuenta que unir a los dos personajes podría representar todo un filón. Así, en 1939 se publicaba en la Feria Mundial un cómic que reproducía en su interior aventuras de Batman y Superman por separado, y que mostraba en su portada a los dos héroes juntos por primera vez. Aquel fue el precedente para la que se convertiría en la emblemática colección conjunta de Superman, Batman y Robin a partir de 1941 y hasta 1986: World’s Finest.
Paralelamente al cómic, Superman también aparecía publicado en tiras diarias de los periódicos, y en 1942 se publicó la primera novela de Superman, titulada The adventures of Superman, escrita por George F. Lowther con 10 ilustraciones de Joe Shuster, 6 en blanco y negro y 4 en color. Pese a su tremenda relevancia en la historia del personaje, esta novela jamás se ha publicado en España siendo poco conocida. En ella Superman se enfrenta a una trama de espionaje y sabotaje, dentro del contexto bélico que vivía la sociedad; además, nos cuenta por vez primera muchos detalles que nunca se habían tratado: los últimos instantes del planeta Krypton y los padres de Superman, a los que se les da nombre, Jor-El y Lara, así como al pequeño Superman, Kal-El; los padres adoptivos de Superman (Eben y Sarah, por aquel entonces); su adolescencia en Smallville y cómo llegó a convertirse en periodista. Y por encima de todo, la novela sienta el precedente de la nobleza del personaje. Hasta aquel momento, Superman no dejaba de ser un justiciero que combatía el crimen con fuerza y violencia, causando a menudo bajas en los maleantes y sin preocuparse por ello. En The adventures of Superman, Eben Kent en su lecho de muerte le pedirá a su hijo que use sus poderes por el bien de la gente, y es él mismo quien le llama Superman y le recomienda que lleve una doble vida. Fue una novela pionera, y los nuevos conceptos presentados en ella se incorporarían posteriormente en los guiones de los cómics. Una curiosidad más: en la novela, Superman poseía un extraño poder que le alertaba ante una situación de peligro inminente. Todo un precursor de uno de los poderes más característicos de otro personaje actualmente muy conocido, pero al que en 1942 aún le faltaban más de 20 años para ser creado.
Con el éxito en los medios impresos, el salto a los otros medios de comunicación no se haría esperar. En 1940 comenzaría el serial radiofónico de la Mutual, con Clayton “Bud” Collyer como Superman. “Bud” se convirtió en “la voz” del personaje, prestándosela durante 11 años. Al serial radiofónico le debemos la introducción de frases célebres como “Es un pájaro… es un avión… es Superman”, elementos como la kryptonita, los primeros efectos de vuelo de Superman, o el genial cambio de registro vocal que hacía “Bud” durante la frase “Esto parece un trabajo para… ¡Superman!”. “Bud” volvería a ser la voz del hombre de acero durante los 17 episodios animados que los hermanos Max y Dave Fleischer producirían entre 1941 y 1943, con un presupuesto de 50.000 dólares, algo desorbitado para la época. Los 17 cortos tuvieron una excelente acogida por calidad de animación y dibujo y fueron la primera incursión de Superman en el cine.
1948 sería el año en el que Superman dejaría de ser un personaje animado o una voz para convertirse en un rostro humano. El serial Superman (Columbia), presentaría por primera vez a un actor de carne y hueso encarnando al hombre de acero. El elegido fue Kirk Alyn, que interpretó a Superman durante los 15 episodios en los que se fragmentaban las más de seis horas que duraba el serial completo. En 1950, tras el gran éxito cosechado por Superman, Columbia presentó su segunda parte de las aventuras del hombre de acero: Atom Man Vs. Superman. 15 nuevos episodios en los que el enemigo era un villano muy similar a Lex Luthor en intenciones y aspecto: magnate, respetado ciudadano, científico con ansias de dominación mundial… y calvo, por supuesto.
El acontecimiento audiovisual de Superman más grande hasta el momento llegaría con el estreno de la serie televisiva Las aventuras de Superman, protagonizada por el desconocido George Reeves. A principios de los 50, la televisión aún no era un electrodoméstico habitual en todos los hogares norteamericanos, pero su difusión era cada vez mayor y el serial de cine estaba tocando a su fin. Motivados por el éxito de una película rodada en 1951, Superman and the mole men, la productora decidió darle luz verde a toda una temporada televisiva. La película se dividiría en dos partes que se incluirían posteriormente como los episodios 25 y 26 de la primera temporada, y en 1953 la serie comenzó a emitirse en blanco y negro, manteniéndose así durante sus dos primeras temporadas. A partir de la tercera y ya con un éxito impresionante (e imprevisto) entre el público, sobre todo infantil, la serie ya se grabó en color durante sus cuatro últimas temporadas. George Reeves se convirtió en un ídolo de los niños pese a que el papel de Superman no le trajo precisamente la felicidad. Las aspiraciones de Reeves eran las de convertirse en un galán de cine, y la mala suerte unida al encasillamiento en el papel del hombre de acero le apartaron de su sueño. La película Hollywoodland (2006) narra la biografía de este actor, que acabaría muerto en extrañas circunstancias en 1959, presuntamente por suicidio. Con él comenzó la tristemente conocida “maldición de Superman”, que ha afectado a muchos de los actores relacionados con el personaje de manera trágica. ¿Casualidad?
En los 60, Superman aterrizó incluso en los escenarios de Broadway, con la obra musical It’s a bird, it’s a plane, it’s Superman! En clave de humor y canciones, la obra giraba en torno a un Superman (interpretado por Bob Holiday) que acudía al psiquiatra para tratarse su complejo de inferioridad, y por supuesto no podía faltar Lois Lane (Patricia Marand). La obra duró 129 representaciones e incluso ha tenido otras versiones posteriores.
En el cómic, Superman continuaba siendo uno de los principales personajes, y así fue durante las llamadas Edad de Oro y Edad de Plata, momentos de gran nacimiento y expansión de personajes superheroicos más o menos inspirados en el hombre de acero. Grandes guionistas como el propio Jerry Siegel, Bill Finger, Otto Binder y dibujantes como Wayne Boring, Al Plastino, Kurt Schaffenberger o Curt Swan, por nombrar solo a unos pocos, llenaron miles de páginas de Superman. En lo concerniente a la popularidad del personaje en nuestro país, en esta época habría que destacar un dato importante, y es que entre 1964 y 1971 se prohibió completamente la publicación en España de los cómics de Superman. Los poderes que ostentaba eran considerados como una afrenta a la espartana educación religiosa que se impartía en los colegios durante el régimen franquista, así que durante esos años ni un solo cómic del hombre de acero fue publicado en español. Además, en los 70, la editorial Marvel se alzaba como una dura competidora en el mercado del comic book, presentando unos héroes más humanos con los que el lector tendía a identificarse, mientras que Superman estaba saturado en sí mismo; tenía tantos poderes, creados a lo largo de los años por los distintos guionistas, que sus historias no ofrecían demasiado interés. Había que hacer algo, así que en 1971 el guionista Denny O’Neil se hizo cargo de Superman con el propósito de restarle poder y humanizarlo para que resultara más accesible y competitivo en el panorama actual. Durante 9 números de Superman se desarrolló una saga tras la cual el hombre de acero vería sus poderes reducidos y se realizarían ciertos cambios al personaje. La misión estaba cumplida a medias, ya que el éxito no fue todo el que se pretendía. Superman estaba de capa caída.
Entonces, a finales de la década de los 70, Superman revolucionó el mundo.
Superman The Movie se estrenó en 1978. El director Richard Donner realizó una obra personal y estéticamente perfecta, en la que su mantra fue “verisimilitud”. Aparte de contar con que ha sido considerado el mejor actor de todos los tiempos, Marlon Brando, para el papel del padre del héroe, Jor-El, y con Gene Hackman como Lex Luthor, Donner quería recrear a la perfección todos los poderes del hombre de acero. Para conseguirlo tuvieron que emplearse todos los medios técnicos disponibles en la época, e incluso se inventaron incluso otros nuevos efectos especiales sobre la marcha. La película fue un auténtico fenómeno que logró recaudar más de 300 millones de dólares con un presupuesto de 55, y teniendo en cuenta que la secuela, Superman II, se rodó casi en su totalidad simultáneamente. Hay que destacar, cómo no, la elección del actor que interpretaría a Superman: Christopher Reeve. Tras su papel en Superman The Movie, el actor neoyorkino nunca se desprendería de la alargada sombra del hombre de acero, e interpretó al personaje en otras tres secuelas hasta 1987. Tras el trágico accidente que lo dejara tetrapléjico en 1995, Christopher Reeve emprendió una lucha por los derechos y recuperación de las personas en su situación, que continuó hasta su fallecimiento en 2004. Una razón más para que siempre se le recuerde con cariño como el mejor Superman.
El personaje se vio inmediatamente revitalizado por el éxito de la película, comenzando una auténtica “supermanía” que alcanzó todos los medios: juguetes, cómics, libros, revistas, posters, merchandising… Tras 40 años desde su nacimiento, Superman estaba de nuevo en todas partes.
Pero el mundo editorial era otra cosa, y los lectores cada vez eran más exigentes. No solo Superman debía adecuarse a los tiempos modernos, sino que todo el complejo universo DC que había ido desarrollándose con los años tenía que simplificarse. A mediados de los 80, los cientos de personajes que poblaban las páginas de los cómics DC vivían repartidos entre incontables tierras paralelas en universos diferentes. Resultaba muy complicado entenderlo todo a menos que fueras un lector regular desde hacía años, así que la solución fue… empezar de cero.
En 1985 Superman decía adiós a casi 50 años de aventuras en una historia titulada ¿Qué le pasó al hombre del mañana? (incluida en el recopilatorio Superman: Las historias de Alan Moore, publicado por Planeta DeAgostini). Originalmente aparecida en dos partes, en Superman 423 y Action Comics 583, se trató de una historia alternativa en la que Superman se atrincheraba con sus amigos en la Fortaleza de la Soledad, mientras recibía los ataques de todos sus enemigos, y que terminaba con el aparente final del hombre de acero (y decimos aparente, porque los que la hayan leído sabrán a qué nos referimos). Una historia considerada por muchos como la mejor aventura de Superman de la época clásica y que sirvió además para despedir al dibujante Curt Swan, que realizaba su último trabajo para Superman en esta aventura, tras años de ser uno de sus más destacados artistas.
¿Pero por qué decir adiós a Superman? La respuesta es muy sencilla: no se le decía adiós, solo se le ponía punto final a una etapa mientras se preparaba el terreno para otra. También en 1985, tras varios años de preparación, comenzaba a publicarse Crisis en las tierras infinitas, una maxisaga cuyo objetivo era “resetear” el universo DC, desenmarañando la compleja red de mundos paralelos y reduciéndolos a una sola Tierra unificada. Marv Wolfman se ocupó del guión y George Pérez del dibujo, construyendo entre los dos una de las obras maestras del cómic contemporáneo, que también ha sido publicada por Planeta DeAgostini en una edición absolute. Tras doce números, todo un año de publicación, Crisis en las tierras infinitas concluía cumpliendo su propósito; las miles de Tierras habían desaparecido, los universos paralelos ya no existían, y solo había una Tierra, hogar de todos los héroes DC. Se había dado un nuevo punto de partida a todas las colecciones, que ahora podían ser perfectamente seguidas por cualquier nuevo lector. Y por supuesto, los personajes tenían que remodelarse para estar en consonancia con los cambios establecidos por las Crisis.
En este sentido Superman fue una de las máximas prioridades de la editorial. Tras los años anteriores en los que había pasado sin pena ni gloria, la intención era devolver al personaje todo su esplendor. El guionista y dibujante John Byrne se pondría al frente del hombre de acero, y comenzó con la miniserie Man of Steel en la que se contaba de nuevo su origen adecuándolo a la nueva situación. Los cambios eran sutiles, pero importantes: el planeta Krypton, su historia y personajes, incluidos Jor-El y Lara, cambiaban por completo; la personalidad de Clark se modificaba convirtiéndose en un personaje más importante en sí mismo y no como simple tapadera de Superman; sus padres adoptivos, Jonathan y Martha, continuaban vivos; se eliminaba su época como Superboy, de modo que la decisión de convertirse en Superman la tomaba un Clark Kent adulto; y por supuesto sus amigos, enemigos y situaciones más características eran de nuevo redefinidas. La etapa de John Byrne es, sin duda, una de las más importantes en los cómics del hombre de acero, y Planeta DeAgostini la ha ofrecido íntegra dentro del Coleccionable Las Aventuras de Superman.
La televisión volvería a darle protagonismo a Superman en 1988. Primero con una serie de dibujos animados producida por Ruby-Spears que duró 13 episodios; y además comenzaba Superboy, una serie producida por el mismo responsable de Superman The Movie y protagonizada en un principio por John Haymes Newton, aunque en su segunda temporada y hasta el final en la cuarta el protagonista sería Gerard Christopher. Esta serie resulta toda una curiosidad en sí misma, teniendo en cuenta que en el momento de estrenarla, el personaje de Superboy ya había sido eliminado del cómic dos años antes, en la nueva versión byrneana del personaje.
Los noventa fueron una buena década para los aficionados a Superman. El acontecimiento más importante en su historia y probablemente el más importante en la historia de todo el cómic de superhéroes se produciría en 1993. Lo que nadie imaginaba que pudiera ocurrir iba a ser llevado a cabo por uno de los mejores equipos de guionistas y dibujantes jamás reunidos en un evento de este tipo: Superman iba a morir.
En una controlada estrategia editorial, DC ideó toda una saga en la que el hombre de acero moría en una brutal pelea contra una criatura llamada Doomsday. Tras dejar fuera de combate a media Liga de la Justicia, la bestia y Superman, concretamente en el número 75 de su colección homónima, morían al mismo tiempo en el centro de Metropolis, después de una lucha que había dejado su estela de destrucción por todo el país. Con la muerte del héroe y tras su multitudinario funeral, cuatro personajes reclamarían ser el auténtico hombre de acero. La genial conclusión de la saga no podía ser otra que el regreso del verdadero Superman tras una serie de acontecimientos que afectarían decisivamente y aún afectan en la actualidad a muchos de los personajes DC. La Muerte de Superman y el reinado de los superhombres sirvió además para introducir importantes personajes como John Henry Irons, Acero, o Superboy (Conner Kent). Aún es aclamada como una de las mejores novelas gráficas, y para disfrute de todos los lectores actuales, Planeta DeAgostini ha publicado la historia completa de la muerte y el regreso en una edición absolute de 792 páginas con material nunca visto antes en España. Y recientemente hemos podido ver incluso una película de animación inspirada en este arco argumental, Superman: Doomsday, de los mismos responsables de la serie animada de la que hablaremos más tarde.
Pero no todos los acontecimientos de los noventa serían tan funestos para Superman como el evento del que acabamos de hablar. En 1996 el hombre de acero pasaba por el altar para contraer por fin matrimonio con Lois Lane, una relación que era tan antigua como el personaje y que llegaba entonces a su momento más dulce. El especial Superman: The Wedding Album nos ofrecía la celebración de la boda de Lois y Clark. Boda que también se pudo ver incluso por televisión, en un episodio de la serie Lois y Clark, las nuevas aventuras de Superman. Esta serie había comenzado en 1993, con Dean Cain y Teri Hatcher como protagonistas, y duraría cuatro temporadas. Su éxito fue principalmente el tratamiento distinto que recibió, centrado en la relación entre ellos dos más que en la temática superheroica, creando una especie de comedia romántica con las aventuras de Superman como trasfondo.
Con el fin de la serie en 1996, la televisión no se quedaba sin su dosis de Superman, ya que comenzaba a emitirse la serie de animación creada por Bruce Timm, creador también de la aclamada serie animada de Batman. Posteriormente Superman aparecería en otras series de dibujos como Justice League, que sería conocida después como Justice League Unlimited, o Legion of Super Heroes. Pero el año 2000 dio comienzo la que ya es la serie más larga de todas las que nunca se han hecho sobre Superman, y eso que no se trata de una serie sobre Superman propiamente dicho, sino que gira en torno a su adolescencia como Clark Kent (Tom Welling). Por supuesto estamos hablando de Smallville, que actualmente ya va por su séptima temporada y con perspectivas de una octava y última. Por la serie ya han desfilado personajes tan relevantes y conocidos como Green Arrow, Canario Negro, Brainiac, Impulso, Aquaman e incluso la acertada incorporación al elenco habitual del personaje de Kara Zor-El, Supergirl (Laura Vandervoort), directamente inspirada en la nueva versión del mismo que fue introducida en el cómic en Superman/Batman, y publicada por Planeta DeAgostini en el Volumen 1 de la colección.
Durante años, los medios de comunicación hicieron correr ríos de tinta acerca del regreso del hombre de acero a la gran pantalla. Desde Superman IV: en busca de la paz, la última y prescindible película que protagonizara Christopher Reeve en 1987, el personaje estaba ausente del mundo del cine. Los rumores acerca del posible regreso de Reeve al papel se esfumaron tras la tragedia personal que sufrió el actor, así que la campaña en búsqueda de un nuevo director y sobre todo de un nuevo Superman había comenzado. A finales de los noventa se especulaba con directores como Tim Burton, McG o Brett Rattner, actores como Nicolas Cage, Josh Harnet o Brendan Frasier, e incluso el guionista y director Kevin Smith realizó un guión completo sobre una película titulada Superman Lives!, en la que el villano era Brainiac y se aprovechaban partes de la saga de la muerte. Nada de esto llegó a buen puerto, y mientras Warner malgastaba millones de dólares en contratos y guiones, la franquicia de Superman seguía en un callejón sin salida. Hasta que Bryan Singer, reconocido fan del personaje, aceptó la dirección bajo sus condiciones, y así se ponía en marcha el proyecto de Superman Returns, que en verano de 2006 se estrenaba en todo el mundo. Criticada por muchos, venerada por otros tantos, lo que es indiscutible es que Singer realizó un homenaje al clásico de Richard Donner y rodó una película estéticamente perfecta. El defecto más evidente pudo ser su falta de acción, aunque suplido con creces por los incontables detalles que solo un aficionado al personaje puede encontrar. En definitiva Superman Returns sirvió para abrir de nuevo la puerta a la franquicia cinematográfica del hombre de acero, con una secuela prácticamente confirmada. Y también nos dejó el descubrimiento del más digno sucesor de Christopher Reeve que pudiera imaginarse: Brandon Routh.
En cuanto al cómic más actual, Superman atraviesa uno de los momentos más interesantes. Nuevos estilos de dibujo han dejado huella, como el amerimanga de Ed McGuinness, el impactante trazo de Michael Turner o el genial arte de Jim Lee, que alcanzó en Superman su máximo nivel en la saga Por el mañana, que fue publicada dentro del Volumen 1 de Superman de Planeta DeAgostini. Mientras, el español Carlos Pacheco se ha alzado como uno de los grandes del dibujo, y su labor en la colección Superman ha sido sencillamente asombrosa. En Action Comics el director Richard Donner ha realizado colaboraciones en los guiones junto a Geoff Johns, desarrollando historias que han llevado a Superman a situaciones límite. Y todo esto después del evento Crisis Infinita, directa continuación de los acontecimientos vistos 20 años atrás en Crisis en las tierras infinitas. Esta segunda crisis ha sacudido de nuevo los cimientos del universo DC, jugando Superman, como siempre, un papel decisivo. Tras la conclusión, durante todo un año el mundo tuvo que vivir sin Superman, Batman ni Wonder Woman, lo que daría pie al evento llamado Un Año Después y a la colección semanal 52, que narraba precisamente ese año perdido. Y 52 solo sería el primer paso hacia la Cuenta Atrás, la última gran novedad de Planeta DeAgostini tras la publicación de las demás obras que mencionábamos. Por supuesto toda Cuenta Atrás lleva hacia el comienzo o final de algo, y en este caso se trata del que va a ser el último gran evento DC cuyo objetivo es volver a reestructurar todo su mundo. Se avecina una Crisis Final, y pronto tendremos noticias de ella…
Así que, tras una mirada a su ayer, podemos afirmar más que nunca que Superman sigue siendo el hombre del mañana, y que estos 70 años han pasado para él más rápidos que una bala. Nosotros no dejaremos nunca de mirar al cielo.

Javier Olivares Tolosa

16 de abril de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL.2 NÚM. 8

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 8 (Abril 2008)

LOS NUEVOS METAL MEN

En este número comienza una historia en tres partes en la que estará como invitado uno de los grupos de héroes más sorprendentes del cómic: los Metal Men.
Tras su aparición en Showcase en 1962, estos personajes creados por Robert Kanigher y Ross Andru se hicieron muy populares, para sorpresa de sus propios creadores, y obtuvieron colección propia durante 56 números entre 1963 y 1970, aunque su historia ha sido mucho más prolífica como invitados en otras colecciones.
El cerebro del grupo y padre de los Metal Men es el genial doctor William Magnus. Inspirado en el trabajo de Thomas Oscar Morrow, creador de Tornado Rojo y posterior supervillano, Magnus logró diseñar un dispositivo al que llamó responsómetro, que dotaba de vida e inteligencia a metales puros. Así nacieron los Metal Men, formados por Hierro, Plomo, Platino, Mercurio, Estaño, Oro y en esta nueva andadura, Cobre. Estos robots, aparte de poseer cualidades del principal metal del que están compuestos, presentan incluso semejanzas en sus personalidades con las propiedades de sus metales origen. Oro, el líder del equipo, es noble y leal, y puede alargar su cuerpo hasta casi el infinito; Platino puede estirarse y ensancharse, y es coqueta y sensual; Plomo es resistente a la radiación, fuerte y protector; Mercurio puede licuarse y reformarse a voluntad, y es de personalidad volátil; Estaño, inseguro y tartamudo, posee también un cuerpo maleable; Cobre es superconductora de la electricidad; y Hierro es duro y enormemente fuerte, tanto físicamente como de carácter. Aunque a todos ellos, por supuesto, les acompaña la nobleza de su “padre”, el Dr. Magnus (a quien ellos llaman “Doc”), y bajo su tutela se han dedicado en todas sus encarnaciones a colaborar activamente en la lucha contra el mal.
Tras los acontecimientos de 52, Doc ha vuelto a construir a su equipo añadiéndoles a Cobre como nuevo miembro. Estos nuevos Metal Men aún no han tenido la ocasión de ser probados en acción y las preguntas sobre su correcta conducta están en el aire. Las respuestas las encontraréis en estas páginas.

Javier Olivares Tolosa

31 de marzo de 2008

SUPERGIRL TPB NÚM. 5: ORÍGENES

Textos escritos para el tomo Supergirl: Orígenes (Marzo 2008). Por error de coordinación (aquellos viejos tiempos de Planeta...) los textos para este tomo se nos encargaron a dos articulistas. El packager, a la hora de la maquetación, seleccionó dos al azar, y los míos quedaron fuera y se publicaron posteriormente en la web de Planeta.

¿QUIÉN DIJO QUE SER JOVEN ERA FÁCIL?

En este cuarto tomo de Supergirl, Orígenes, arranca un nuevo arco argumental que va a resultar crucial para el personaje. Hasta ahora, hemos visto en números anteriores como la chica de acero se enfrentaba a los problemas de adaptación que todo adolescente suele atravesar, con la dificultad añadida que supone la enorme responsabilidad que conllevan sus poderes. Kara trata de encontrar su lugar en un mundo que no es el suyo y de demostrar que es merecedora de la S que luce en el pecho. Y todo ello mientras continúa madurando como persona y como heroína, con la particularidad de que, en ocasiones, lucir dicha S es para ella una pesada carga que no está muy segura de querer asumir. Pese a sus poderes, Kara solo es una chica joven con ganas de divertirse y de encajar, y con las mismas posibilidades de cometer errores que cualquier otro adolescente. Y eso no es nada fácil de llevar cuando tu primo, la persona ante la que respondes, es nada menos que Superman.
Por si no tuviera ya pocas preocupaciones (sin olvidarnos de la divertida relación que tiene con su indomable gato, Streaky), ahora comienzan para ella los problemas sentimentales, también tan característicos de esta complicada edad. Pero es evidente que, cuando vienes de otro planeta, puedes volar y mover montañas, nada de lo que te ocurra va a ser… característico.
En el anterior volumen, Amor a primera vista, se presentó un personaje que va a complicar aún más la vida de Supergirl. Se trata de Power Boy, otro superhéroe adolescente que, al menos en una primera impresión, parece ser todo lo que una superchica como Kara puede necesitar: vuela, posee superfuerza, un carisma arrollador y está absolutamente enamorado de ella. Aparentemente son la pareja ideal, y Supergirl, cómo no, ha caído entre sus brazos. Pero hay una línea divisoria muy fina entre el amor y la obsesión, y no vamos a adelantar acontecimientos, pero en las próximas páginas vais a ver cómo el novio perfecto también esconde peligrosos secretos. Si en la viñeta final del último tomo ya vimos que Power Boy llevaba demasiado lejos su obsesión por Kara, en esta nueva entrega vais a comprender hasta qué punto y por qué. No obstante no hay que olvidar que Kara Zor-El es, ante todo, una chica fuerte e independiente, y de ningún modo va a dejar que un hombre dirija su destino. Que le pregunten a su primo Kal, si no.
Y dado que Power Boy va a tener marcado protagonismo en esta historia que estáis a punto de leer, vamos a conocerlo un poco más, ya que varios personajes han tenido ese nombre desde la primera vez que se usó en los años 50.
El primer Power Boy se llamaba Zarl Vorne. Nacido en Atlantis, la historia publicada en Superboy núm. 52, de 1956, narra como sus padres lo enviaron al asteroide Juno para evitar que pereciera junto al resto de la ciudad, en un origen muy similar al de Superman.
En los años 80, el personaje de Jedediah Rikane asumió el nombre Power Boy. Dotado de una fuerza increíble, fue un estudiante de la Academia de la Legión de Superhéroes en el siglo XXX que no llegó a convertirse en legionario, pero sí en instructor de aspirantes. El personaje moriría asesinado mientras defendía las minas de pluridio de Xolnar.
Y el tercer y último Power Boy es el que podemos ver en esta colección. En la serie semanal 52, que también publica Planeta DeAgostini, y concretamente en la semana 21, el personaje aparece como miembro de los Jóvenes Titanes. Para un lector atento, esta primera aparición ya daría indicios de su origen: Power Boy trata familiarmente con Little Barda, y utiliza la exclamación “por los testículos de Darkseid…”. Así que su relación con el planeta Apokolips es evidente, pero será en la historia que estáis a punto de leer, cuando conozcamos su verdadero origen y la razón de su obsesión por Supergirl. Recordad que la joven de acero ya tuvo que vérselas con Darkseid en una saga que se desarrolló en el volumen 1 de Superman/Batman. En aquella historia, Darkseid se hizo con el control de Supergirl, prácticamente recién llegada a nuestro planeta, y la llevó hasta Apokolips con el propósito de que sirviera a sus fines. Superman y Batman tuvieron que rescatarla, y Darkseid acabó derrotado y atrapado en el Muro de la Fuente. El tiempo que pasó prisionero en aquel lugar tendría para el villano un efecto secundario imprevisto, que dará pie a un nuevo arco argumental de Superman/Batman que será publicado próximamente por Planeta DeAgostini.
También en la historia que estáis a punto de empezar, Supergirl va a tener que enfrentarse (y literalmente, ya lo veréis), con los fantasmas de su pasado. Nuevos detalles sobre el origen kryptoniano de la chica de acero serán revelados, así como más datos sobre su genealogía y su misión en La Tierra. Y además, esta excepcional trama sirve como despedida a Joe Kelly, el guionista responsable de haber devuelto a Supergirl a lo más alto. Pero lo que está por venir en el futuro de la chica de acero… eso es otra historia.

Javier Olivares Tolosa

SUPERGIRL: PASADO, PRESENTE Y FUTURO

Zor-El y Allura, los padres de Kara, son dos personajes cuya historia en el universo DC se remonta muy atrás. La primera aparición de Zor-El se dio en el mismo cómic que presentó a Supergirl en mayo de 1959, el Action Comics 252, un número que hoy en día es todo un clásico, y que también mostró la primera aparición del villano Metallo.
Antes de la Crisis en las tierras infinitas, cuando Krypton era un mundo idílico y súper avanzado, Zor-El, hermano de Jor-El, era un reputado científico experto en clima, y una de las pocas personas que creían en la teoría de Jor-El sobre la inevitable destrucción que se cernía sobre el planeta. Cuando finalmente ocurrió la tragedia y Krypton explotó, un gran pedazo del mismo se desprendió intacto, y en él permanecieron supervivientes que lograron subsistir, protegidos por una cúpula, como un pequeño planeta independiente a la deriva. Aquel fragmento desprendido de Krypton era Argo City, la ciudad en la que residía Zor-El con su esposa Allura. Los peligros para aquellos escasos supervivientes de Krypton no terminarían, ya que todo el suelo se transformaría en el mineral radiactivo que los envenenaba: la kryptonita. Zor-El fue quien tuvo la idea de cubrir el suelo del planeta con planchas de plomo que no dejaban pasar la radiación, y de este modo Argo City continuó largo tiempo con su casi milagrosa existencia.
Años más tarde, una tormenta de meteoritos provocó enormes daños en la estructura de plomo que protegía el suelo, y la radiación comenzó a afectar a los ciudadanos. Zor-El y Allura, viendo que aquello era el final del sueño de supervivencia para los afortunados ciudadanos de Argo, decidieron que su hija, nacida durante aquellos años felices, no tenía por qué perecer allí. Así que tras descubrir el planeta al que su hermano había enviado a su hijo Kal-El años antes, y donde éste se había criado y convertido en su protector, Zor-El mandó a Kara a La Tierra. Kara contaba unos 16 años de edad, y su madre le hizo un traje similar al de Superman para que éste no tuviera la más mínima duda de su procedencia. Y aunque fue el fin de Argo City, tampoco sería el fin de Zor-El y Allura, que sobrevivirían en una zona fantasma alternativa y serían posteriormente rescatados por su propia hija.
La historia moderna de Supergirl tiene importantes diferencias con respecto a la clásica. Pudimos ver la llegada de la chica de acero a nuestro planeta en el volumen 1 de Superman/Batman, de la mano de Jeph Loeb y Michael Turner. En esta nueva versión, Kara era enviada a La Tierra por Zor-El incluso antes de que Jor-El mandara a su hijo. La intención era que la propia Kara ayudara a criar al niño, ya que ella tenía 16 años y Kal viajaba en una cámara de gestación, produciéndose su nacimiento ya en nuestro mundo. Pero la nave en la que viajaba Kara quedó atrapada en un meteorito, permaneciendo durante años en animación suspendida, y llegando a La Tierra cuando Kal-El ya era el adulto conocido como Superman. El duro golpe que esto supuso para Supergirl es algo que ya habéis podido ver los lectores habituales.
Este nuevo origen y actitud del personaje está siendo utilizado como referente para la serie televisiva Smallville, que en su actual séptima temporada ha introducido el personaje de Kara Zor-El con la misma historia que vimos en Superman/Batman, y puesto que Jeph Loeb, el guionista de aquella saga que trajo de vuelta a Supergirl en el cómic, es consultor creativo para Smallville. La aparición de la chica de acero en la serie, interpretada por la actriz canadiense Laura Vandervoort, ha sido de gran agrado para los seguidores tanto del personaje como de la propia serie, que ha podido enriquecer así sus argumentos y permitirse explorar un poco más la historia de Krypton. Como curiosidad, la actriz Helen Slater, que fue Supergirl en la película de 1984, ha aparecido en esta temporada interpretando a Lara, la madre biológica de Clark y tía de Kara, en una trama que ha incluido también al personaje de Zor-El con un sorprendente giro argumental que lo convierte en un personaje malvado y vengativo, capaz incluso de tratar de asesinar a su propio hermano.
Y si este tomo cierra la etapa de Joe Kelly como guionista de la colección, que tanto ha aportado al personaje, el próximo volumen traerá recopiladas nuevas aventuras bajo un nuevo equipo formado por Tony Bedard y Renato Guedes. Un tándem que, de momento, ya está dando que hablar por el realista dibujo de Renato Guedes, presentando a una Supergirl mucho menos delgada y atlética y de belleza más sencilla y natural. Esta etapa comienza en el número 21 de la edición americana, así que nos queda suelto el 20, una aventura directamente relacionada con la miniserie El Ataque de las amazonas, que próximamente publicará Planeta DeAgostini. Así que, para que no quede la sensación de que ese número está fuera de contexto dentro de los próximos arcos argumentales de Supergirl, será incluido precisamente en El ataque de las amazonas, donde encaja a la perfección.

Javier Olivares Tolosa

11 de marzo de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL.2 NÚM. 7

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 7 (Marzo 2008)

LOS MEJORES DEL MUNDO

Esta aventura que acabáis de leer es un buen ejemplo de lo divertidas que resultan las historias imaginarias, en las que vemos a los personajes en situaciones que no afectan a la continuidad de sus series regulares. Joe Kelly, junto a un buen plantel de artistas, nos ha presentado aquí una versión diferente de como se conocieron Clark Kent y Bruce Wayne y descubrieron sus mutuas identidades secretas. Pero, ¿cómo ocurrió esto en realidad? ¿Cuándo se conocieron y se unieron en equipo el Hombre de Acero y el Caballero Oscuro?
Retrocedamos en el tiempo. En 1938, después de no pocas penurias para conseguir vender su creación, dos jóvenes de Cleveland, Jerry Siegel y Joe Shuster, veían su personaje publicado en una revista juvenil. Superman veía así la luz el 8 de junio de aquel año en el número 1 de Action Comics, revista publicada en aquellos momentos por la editorial conocida como Nacional Periodical Publications, Inc. (la actual DC Comics). Inmediatamente, y contra todo pronóstico, Superman, un alienígena venido de otro planeta en el que todos los habitantes eran superpoderosos y su evolución miles de años por encima de la humana, fue un éxito arrollador. La gente exigía más historias del Hombre de Acero, que en aquéllos primeros números era un justiciero fuera de la ley que luchaba contra los criminales, normalmente amparado en la noche, y con violencia. No se cortaba en pegarles, lanzarlos por los aires e intimidarlos, y hacía alarde de su fuerza y de sus poderes, a los que por aquel entonces se trataba de dar una explicación basada en la “liviana gravedad de La Tierra” comparada con la de su planeta natal, Krypton, y a la súper evolución de la raza kryptoniana.
Así pasó 1938, con el Hombre de Acero ganando popularidad y convirtiéndose en el personaje estrella de Action Comics. El público pedía más personajes como Superman, y se decidió crear uno que incluso compitiera con él en el mercado. Así, en 1939, Bob Kane sugirió una historieta con un nuevo personaje de su invención, Batman, un vigilante enmascarado que luchaba contra el crimen tras presenciar el asesinato de sus padres. En un principio, el Batman concebido originalmente por Kane no era como el que se acabó publicando, sino un personaje más similar a un hombre pájaro, y de hecho fue llamado Birdman. Fue el guionista Bill Finger quien le propuso los cambios estéticos y de nombre hasta dejar a lo que sería el Hombre Murciélago. Batman aparece por primera vez en los quioscos en mayo de 1939, en el número 27 de Detective Comics, con un guión de Bill Finger y dibujo de Bob Kane. Es curioso que solo conozcamos a Kane como creador del personaje, sin atribuirle el mérito que le corresponde a Bill Finger… Pero Kane tuvo olfato y negoció por su cuenta con la National para que siempre apareciera su nombre como creador único del personaje, aún a costa de no obtener beneficio económico en aquel momento.
De este modo, en 1939 la National Periodical Publications se encontraba publicando a los dos personajes más populares de los comic-books en Estados Unidos. Superman, un alienígena que lucha por los oprimidos y contra los maleantes y corruptos; y Batman, un justiciero de la noche que combate el crimen motivado por una vendetta personal tras el asesinato de sus padres. No es de extrañar que los dos estandartes de la editorial acabaran uniendo sus fuerzas de un momento a otro, por supuesto con un objetivo puramente económico por parte de la National. En verano de 1939 apareció el título New York World’s Fair Comics, promocionado además en la Expo de Nueva York de ese año, y que incluía en su interior una aventura de Superman. El año siguiente se publicaría otro cuaderno con el mismo título, que en su interior contenía una aventura de Superman y otra de Batman, ambas reproducciones de historias publicadas anteriormente en Action y Detective Comics, respectivamente. Pero este ejemplar sienta el precedente de ser el primer cómic en el que Superman y Batman comparten cabecera. A partir de 1941, con el número 1 de World’s Best Comics, Superman y Batman comparten portada, y en el 2 la colección cambió de nombre a World’s Finest Comics.
Los lectores veían en estos cómics (impresionantes con sus tapas de cartulina y sus 100 páginas), a sus dos héroes favoritos reunidos, aunque, insisto, sus aventuras en el interior del cómic iban por separado, solo aparecían juntos en la portada de cada ejemplar. Pronto (tras 17 números publicados) la calidad de la edición bajó por motivos económicos, pasando las portadas a ser de papel corriente y disminuyendo el número de páginas hasta 68. Y así transcurrió la colección hasta llegar a 1952, donde se realizó un cambio de rumbo.
A esas alturas, Superman y Batman llevaban 11 años compartiendo un mismo título, pero… no se conocían. La editorial nunca los había unido en una misma aventura. Ambos personajes habían evolucionado. En plena Edad de Oro del cómic, Superman era ahora un ser con habilidades increíbles, que vuela, posee todo tipo de poderes ópticos, sentidos súper desarrollados y un intelecto superior, además de su invulnerabilidad y muchos más. Batman ya era un detective sin igual, con un arsenal de artilugios a su disposición creados por él mismo, y un compañero de aventuras: Robin (Dick Grayson), un muchacho que le ayudaba en su lucha contra el crimen con una motivación similar a la de Batman, el asesinato de su familia. Y llegó el momento de que formaran equipo.
Esta primera historia de Superman y Batman (y Robin, no lo olvidemos), ocurrió en el Superman #76 de julio - agosto de 1952, con portada de Win Mortimer, guión de Ed Hamilton, y dibujo de Curt Swan entintado por John Fischetti. En esta historia Bruce Wayne y Clark Kent coinciden en un crucero, y durante la travesía hay un incendio. Aprovechando la oscuridad del camarote que comparten, ambos se cambian a sus uniformes de superhéroe, con tan mala suerte que un foco ilumina casualmente la habitación permitiendo que los dos vean quiénes son en realidad. En ese momento, Superman y Batman prometen guardar el secreto de la identidad del otro y ayudarse en el futuro si fuera necesario. Ni que decir tiene que el ejemplar que acabáis de leer es un clarísimo homenaje a aquella primera y mítica aventura.
Con este precedente, en 1954 la colección World’s Finest decide unir a sus dos protagonistas principales en historias conjuntas para abaratar costes. Los ejemplares bajaron drásticamente de 68 a 36 páginas, al unificar a dos de los personajes de la misma bajo un mismo argumento. Porque no hay que olvidar tampoco que la colección no era exclusivamente de Superman y Batman, y que en esos momentos los cuadernos de 36 páginas incluían historias de diferentes personajes. La primera siempre era de Superman y Batman, pero por la serie desfilaron muchos otros como Green Arrow, Tomahawk o Tommy Tomorrow. En el número 71 (julio - agosto de 1954) se publicó la primera historia compartida de Superman y Batman en la colección. Con un guión de Alvin Schwartz, dibujo otra vez de Curt Swan y entintado de Stan Kaye (y la portada también de Win Mortimer), la aventura comienza con dos viñetas recordando cómo Superman y Batman descubrían sus identidades secretas en el número 76 de Superman. Después la historia explicaba como entre Batman y Robin debían ayudar a Superman a confundir a Lois, que había visto cómo se cambiaba de ropa siendo Clark Kent. Finalmente los tres consiguen que la pobre y sufrida Lois piense (otra vez) que Clark Kent no es más que el tímido reportero que pretende ser, y todo gracias a la estrategia de equipo con Batman y Robin. A partir de ese momento, y hasta el final de la colección, World’s Finest siempre dedicaría su portada y una historia conjunta interior a Superman y Batman. La relación entre los dos héroes no es como la que conocéis ahora. Entre ellos había una gran amistad y compañerismo, no la actual tirantez que podemos apreciar ante su diferencia de personalidades y métodos.
Pero todo llega a su fin, y en enero de 1986, en el número 323 de World’s Finest, la portada de Denys Cowan y Dick Giordano hablaba por sí sola: Superman y Batman se despedían mientras en una esquina se podían leer las palabras “THE END”. La historia, escrita por Joey Cavalieri y dibujada por José Delbo con tinta de Alfredo Alcalá, se tituló “Afraid of the Dark”. En ella aparecía como enemigo Nightwolf, que con sus poderes mágicos sumía a la ciudad de Gotham en la oscuridad y derrotaba a Superman, que es vulnerable a la magia. Batman acababa salvando la papeleta y diciéndole a Superman que dejara de entrar en batalla sin pensar. Esta situación abría los ojos a los dos compañeros, que decidían (aunque más bien sería decisión de Batman) que sería mejor continuar sus caminos por separado y cada uno en su territorio: Superman durante el día, Batman como señor de la noche. Se ponía así punto final a 45 años de colección.
Y el motivo para ello no fue otro que Crisis en las tierras infinitas. El universo DC iba a ser redefinido por esta maxisaga y todos sus personajes sufrirían cambios. John Byrne se hacía cargo de Superman y modificaba su origen en la saga Man of Steel (publicada por Planeta DeAgostini Cómics en el Coleccionable Las Aventuras de Superman), adecuándolo a tiempos más modernos y humanizando el personaje para restarle poder y hacerlo más accesible para los lectores. Por su parte, Batman quedó en manos de Frank Miller, que lo devolvió a sus orígenes, como se pudo ver en la saga Batman: Año Uno, en la que se nos ofrecía un nuevo punto de partida para el personaje, ahora más frío y oscuro. John Byrne, en el número 3 de Man of Steel, reunió a estos dos iconos en su primer team-up post-crisis, en una trama en la que se enfrentaban a una ladrona conocida como Urraca. Los diferentes métodos de los dos renovados héroes quedaban patentes, pero ya en aquella primera toma de contacto se daban señales del respeto y admiración que acabarían sintiendo el uno por el otro. De hecho, la relación entre los dos personajes sigue siendo el eje de la actual Superman / Batman, esta colección en la que casi 20 años después del último número de World’s Finest los dos titanes de la historia del cómic vuelven a estar codo con codo.

Javier Olivares Tolosa