MIS ARTÍCULOS PUBLICADOS

Todos mis trabajos para las colecciones de Superman (y relacionadas) de Planeta DeAgostini y ECC Ediciones, que cada mes actualizaré con los nuevos artículos que aparezcan publicados. Puedes usar el buscador del blog para localizar las entradas por el título del cómic en el que se publicó.También encontrarás aquí mis artículos realizados para otras publicaciones impresas como Dolmen, Cinemacomics, Bats... Y, por supuesto, para estar al día de todo sobre Superman, no te olvides de visitar mi página principal: www.supermanjaviolivares.net.

5 de diciembre de 2008

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 19

Publicado en Superman Vol. 2 núm. 19 (Diciembre 2008)

ANTERIORMENTE EN SUPERMAN

Superman acaba de regresar del siglo XXXI tras una de las mayores aventuras de su vida. En ese desolador futuro, Tierra-Man y su Liga de la Justicia de la Tierra habían creado un mundo xenófobo y totalitario basado en mentiras sobre un supuesto origen humano de Superman y sobre su persecución a los alienígenas. El hombre de acero y sus amigos de la adolescencia, la Legión de Superhéroes, fueron perseguidos por Tierra-Man y su Liga de la Justicia de la Tierra, pero lograron derrotarlos y restablecer el orden y la verdad en el futuro.

MUCHO MÁS QUE AMIGA

La primera aparición de Lana Lang se remonta al número 10 de Superboy, en septiembre-octubre de 1950, en una historia con un título más que obvio: The girl in Superboy’s life. Obviamente aquel personaje femenino, que continuaba con la célebre tradición de los nombres con doble “L”, fue creado como una contrapartida de Lois Lane adaptada a las aventuras juveniles de Superboy. De hecho, del mismo modo que Lois se esforzaba por confirmar sus sospechas sobre la doble identidad de Clark y Superman, Lana hacía lo mismo con Clark y Superboy. Incluso conseguiría un puesto como reportera en el Daily Planet, que más tarde cambiaría por uno como reportera de la WGBS, todo ello compaginado con sus esfuerzos por enamorar a Superboy y, más tarde compitiendo con Lois, a Superman.
Tras la revisión del personaje en 1986, John Byrne convirtió a Lana en un personaje más relevante y también un poco más amargo. Clark y Lana eran la pareja de moda de Smallville, el mejor jugador de fútbol y la animadora, hasta que el joven decidió que sus poderes obedecían a un fin más importante que ganar partidos. Clark le enseñó de lo que era capaz y ella aceptó estoicamente no poder retenerlo, aunque nunca dejaría de quererlo en secreto. Pero saber que Clark era el misterioso Superman que apareció en Metropolis traería a la joven no pocos problemas, hasta el punto de que Lex Luthor la mandó secuestrar y torturar para intentar descubrir la conexión entre ella y el hombre de acero. Lana demostraría a su amigo que su secreto estaba a salvo con ella.
Más tarde acabaría casándose con Pete Ross, otro de sus mejores amigos de la infancia, y teniendo un hijo al que llamarían Clark. Pero su difícil relación se complicaría aún más cuando Pete decidió comenzar una carrera política que le llevaría a convertirse en el vicepresidente de los EEUU bajo el mandato de Lex Luthor, asumiendo la presidencia cuando Lex fue destituido tras los hechos ocurridos en los primeros números de Superman/Batman Volumen 1. El matrimonio Ross no soportó tanta tensión y acabó rompiéndose definitivamente. Del mismo modo que también hubo tensión cuando, durante su separación, Lana pareció querer reconquistar a un Clark ya casado (tras los hechos del especial La Boda de Superman, de Planeta DeAgostini), situación que él tuvo que cortar de raíz.
Decidida a empezar una nueva vida, Lana asumió la presidencia de LuthorCorp, dispuesta a demostrar que no era solo una mujer a la sombra de un hombre. Esta historia es un gran ejemplo de que la mejor amiga de Superman también tiene algo de “súper”.

Javier Olivares Tolosa

29 de noviembre de 2008

BATS #5

Publicado en el fanzine Bats #5 (Noviembre 2008), del Club Batman, para conmemorar el 70 aniversario de Superman.

SUPERMAN: DE SU ORIGEN A LA EDAD DE PLATA

Cuando un personaje tan mítico como el de Superman logra mantenerse arriba, arriba, en el cielo durante 70 años, es evidente que no puede ser idéntico a cuando comenzó. Desde finales de los años 30 hasta hoy, decir que el mundo ha cambiado considerablemente sería un mero eufemismo. El noveno arte se ha convertido en una industria poderosísima, y actualmente incluso en la principal fuente de inspiración de otras dos industrias que se retroalimentan: la cinematográfica y la del videojuego. Quién les iba a decir a Siegel y Shuster en 1938 que lo que estaban creando era el padre de todo un género al que ellos enseñaron a andar… y a volar: el cómic de superhéroes.
A grandes rasgos, los primeros 15 años de historia de Superman, entre 1938 y principios de los 50, sirvieron para que el personaje adquiriera el estatus de icono que aún ostenta hoy en día. Su popularidad creció hasta el punto de saltar de las páginas de Action Comics, la colección que lo vio nacer, a otra colección propia, Superman, y otra más, World’s Finest, en la que sus aventuras se desarrollaban junto a las del otro gran icono del género: Batman (y su inseparable Robin, por supuesto). No contento con eso, el hombre de acero también se adueñó de los otros medios de comunicación, como los periódicos, en los que sus aventuras protagonizaron tiras diarias y dominicales durante nada menos que 27 años, entre 1939 y 1966; la radio, con el serial Las Aventuras de Superman, que se emitió desde 1942 a 1951; el cine, con los 17 cortometrajes animados de los hermanos Fleischer, entre 1941 y 1943 y los seriales matinales Superman (1948) y Atom Man VS. Superman (1950), que presentaron al primer Superman cinematográfico de carne y hueso, Kirk Alyn; e incluso la literatura “seria”, con la publicación de la primera y más mítica novela del personaje, que influyó decisivamente en su historia: Las Aventuras de Superman, de George F. Lowther, en 1942. Un palmarés impresionante para un personaje que prácticamente acababa de despegar. Y literalmente, porque aunque hoy en día pueda resultar curioso, Superman tardó años en ser representado en vuelo, ya que solo se decía que podía “saltar por encima de los más altos edificios”.
Era indiscutible que la DC Comics, por aquel entonces llamada National Periodical Publications, encontró a su rey Midas en aquel pintoresco personaje vestido con colores primarios. El éxito de Superman propició una explosión de personajes que, en mayor o menor medida, se inspiraban en su fórmula: las dobles identidades, los coloridos uniformes ajustados, las capas y los poderes más allá de lo imaginable, fueron la tónica general de los años 40. Fue la Edad de Oro del cómic.
Pero de entre los cientos de superhéroes que eclosionarían en la Edad de Oro, pocos serían los que iban a sobrevivir. El género estaba sobresaturado, y la mayoría de personajes eran muy similares, todos cortados por el mismo patrón que había establecido Superman. Él, en cambio, logró soportar la decadencia de los años 40 y 50 y continuó protagonizando historias, bajo la supervisión, eso sí, de la Comics Code Authority, el organismo de censura oficial de los comics norteamericanos. Y es que en 1954, el eminente psiquiatra Frederic Wertham publicaba su libro Seduction of the Innocent, en el que describía al cómic como una lectura perniciosa, violenta y propagadora de violencia y en ningún caso recomendable a niños y jóvenes. Incluso catalogaba a Batman y Robin y a Wonder Woman como homosexuales, a los primeros por su convivencia en pareja y a la segunda por su extremada fuerza, independencia y carácter. Aterrado por aquellas palabras, en las que a los cómics se los consideraba poco menos que manuales de delincuencia juvenil, el Senado de los Estados Unidos decidió tomar cartas en el asunto y “suavizar” los guiones, lo cual tuvo un impacto terrible en la calidad de las historias, que se volvieron más infantiles, más ridículas, y perdieron mucho interés en un momento en el que, tras la Segunda Guerra Mundial, el interés por el cómic de superhéroes ya había decaído en beneficio del género en alza: el cómic de terror.
Pero tras esa época difícil, volvería un renacer. A finales de los años 50, y normalmente asociada con la publicación de Showcase #4 (octubre de 1956), en el que aparecía el Flash Barry Allen por primera vez, comenzaba una nueva época de esplendor que duraría hasta principios de los 70. Sería la llamada Edad de Plata del cómic. En este período se darían las primeras apariciones de la Liga de la Justicia (The Brave and the Bold #28 (febrero/marzo de 1960) y la Legión de Superhéroes (en un inolvidable encuentro con Superboy en el número #247 de su colección). También comenzaría a desarrollarse el concepto de la “saga”, puesto que hasta el momento las historias eran, por lo general, autoconclusivas, pero en esta etapa comenzaron a desarrollarse historias que continuaban varios números. Y pudieron verse los primeros esbozos de lo que sería el multiverso DC, con sus tierras paralelas en las cuales había sitio para infinidad de versiones de los mismos héroes, incluyendo sus versiones originales, las de la Edad de Oro, que vivían en el mundo conocido como Tierra-2. En esta Tierra-2, Superman no era exactamente como lo conocemos; nos encontramos con un Superman más mayor, canoso y con su traje más clásico (que podemos distinguir por el escudo y la capa más corta). Además, en Tierra-2 Superman está felizmente casado con Lois Lane, y es también el redactor jefe del diario en el que trabajan ambos, que se llama Daily Star en recuerdo del primer nombre que se le dio en el cómic, y que sería cambiado a Daily Planet en el Action Comics #23 sin ninguna razón. En este mundo idílico, Supergirl también es distinta, llega a la Tierra años después que su primo ya como una mujer, y se hará llamar Power Girl. Posteriormente formaría parte de la Sociedad de la Justicia de América, el primer grupo de superhéroes de la historia y predecesores directos de la JLA. A quienes estéis familiarizados con la actual marcha del Universo DC, estos personajes os sonarán e incluso reconoceréis a este Superman de Tierra-2 como uno de los responsables de la llamada Crisis Infinita. Pero eso sería otra historia…
En lo que atañe a nuestro querido hombre de acero, este período le trajo importantes cambios. Por supuesto, no podemos hablar de la Edad de Plata sin destacar al artista que definiría el aspecto del Superman de toda aquella época: Curt Swan, el dibujante que más años ha dado forma al personaje, desde su entrada en 1953 hasta su última aparición regular en 1985. A la Edad de Plata, y a los lápices de Swan (amén de guionistas como Otto Binder, Jim Shooter, Edmond Hamilton, Robert Bernstein o el propio Jerry Siegel), le debemos también el inicio de colecciones como Superman’s Pal Jimmy Olsen (septiembre/octubre de 1954), o del mismo período también es Superman’s Girlfriend Lois Lane (marzo de 1958), siendo responsable de esta última Kurt Schaffenberger. Recordemos también que esta época es cuando se escribieron más cantidad de historias con situaciones disparatadas y rocambolescas, bien fuera por asuntos mágicos, o las más de las veces motivadas por la exposición a las diversas kryptonitas de la época. La hubo verde, roja, dorada, azul y blanca, e incluso se inventó la plateada para una historia en la que se hacía creer a Superman que había aparecido un nuevo tipo de kryptonita que, finalmente, resultaba ser una estatua de plata que le regalaban sus amigos (Superman’s Pal Jimmy Olsen #70, de 1963).
Este nuevo período también exigió una primera remodelación del hombre de acero. Paulatinamente se le había ido otorgando tantos superpoderes que ya nada representaba para él un desafío, y parecía más un dios que un héroe (otra de las razones de que su publicación fuera prohibida en la España franquista). En enero de 1971 se publicaba el número 233 de Superman, con el que el guionista Denny O’Neil comenzaba una historia en 9 entregas en la que al personaje se le restarían muchos de sus poderes más pintorescos, a fin de humanizarlo y hacerlo más accesible. Desapareció la kryptonita, Clark Kent cambió de medio de comunicación, pasando de reportero del Daily Planet a presentador de noticias de la WGBS, y en definitiva, Superman quedó con sus poderes más clásicos y algo más vulnerable sin dejar, por supuesto, de ser súper. De todas maneras los 70 no serían la mejor de las épocas para Superman. La Edad de Plata llegó a su fin, y volvimos a encontrarnos con unos años en los que las historias fueron bastante planas, hasta que llegó 1985 y todo cambió.
Pero eso sería otra historia.

Javier Olivares Tolosa

12 de noviembre de 2008

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 18

Publicado en Superman Vol. 2 núm. 18 (Noviembre 2008), momento en el que me incorporé de forma regular a la colección mensual en grapa de Superman.

ANTERIORMENTE EN SUPERMAN

En el siglo XXXI, la Tierra es un estado policial dominado por la Liga de la Justicia de la Tierra, liderada por el perturbado Tierra-Man y amparado en la creencia de que Superman fue un terrícola. Los alienígenas son perseguidos, y la Legión de Superhéroes, fugitivos. Mientras el planeta entero se prepara para una inminente guerra, Superman, sin sus poderes bajo el nuevo sol rojo de la Tierra, pero junto a sus fieles amigos legionarios, se dirige a la batalla definitiva contra Tierra-Man que decidirá el destino del mundo.

Y ESTO SOLO HA SIDO EL PRINCIPIO

Llega a su fin el que ya es considerado por muchos como el mejor arco argumental de Superman de los últimos años. Geoff Johns ha devuelto a la Legión de Superhéroes a todo su esplendor, concediendo a este legendario grupo un más que merecido homenaje en una historia en la que, de paso, hemos conocido un poco mejor otra parte del pasado del hombre de acero: su difícil juventud tratando de adaptarse a sus poderes, a su entorno, y al mundo. Como hemos visto, el papel que jugaron sus amigos legionarios fue importantísimo para forjar la personalidad de Superman.
Por otro lado, si hay algo que ha destacado a simple vista en esta historia es el trabajo de Gary Frank a los lápices, para quien todo elogio sería un mero eufemismo. En muchas de sus viñetas hemos podido ver a Superman con un aspecto claramente inspirado en el Superman de carne y hueso más conocido y querido: Christopher Reeve. Y su dibujo realista, detallado y perfeccionista, ha dotado a la historia de una personalidad propia. Sin Gary Frank al dibujo, la sensacional aventura de Superman y la Legión de Superhéroes no hubiera alcanzado unas cotas tan altas.
Y con nuevo equipo creativo encabezado por Kurt Busiek y Peter Vale, el mes que viene arrancará una historia en tres partes en la que Superman se enfrentará a una amenaza alienígena que pondrá en peligro a uno de sus seres más queridos: su eterna amiga (y enamorada) de la infancia, Lana Lang, ahora la presidenta de una LuthorCorp en decadencia tras los crímenes de su fundador, Lex Luthor. Lana no solo tendrá que tratar de levantar la empresa y limpiar su imagen, sino que se convertirá en el principal objetivo del villano de la historia.
Pero si eres uno de los que va echar de menos al tándem Johns-Busiek, no te preocupes. Ante la evidencia que ha supuesto la asombrosa calidad de la historia que concluye en este número, su regreso solo será cuestión de tiempo. En unos meses comenzará un nuevo arco argumental del que no vamos a desvelar nada de momento, pero podemos asegurar que es, cuanto menos, tan bueno como la historia de Superman y la Legión, y que servirá además de nexo con lo que está llamado a ser el evento más importante para Superman en 2009. Una saga que se desarrollará durante 9 meses y que afectará a todas sus colecciones, en la que Superman hará frente a una situación asombrosa que afectará a toda la Tierra. Algo que siempre ha estado presente en la mitología del hombre de acero dará un giro inesperado. ¿Que de qué se trata? Tendrás que seguir atento a estas páginas.

Javier Olivares Tolosa

8 de noviembre de 2008

SUPERMAN: PRESIDENTE LUTHOR

Publicado en el tomo recopilatorio Superman: Presidente Luthor (Noviembre 2008)

LEX LUTHOR: DE CIENTÍFICO LOCO A PRESIDENTE DE LOS EEUU

Desde que el Hombre de Acero apareciera en Metropolis y se convirtiera por pleno derecho en el héroe del pueblo, Lex Luthor pasó a ocupar un segundo puesto con el que jamás estaría conforme. Aquella era su ciudad. ¿Qué hacía aquel alienígena robándole el protagonismo? ¿Cómo se atrevía a despojarlo, aún sin pretenderlo, del orgullo de ser el hombre más poderoso de Metropolis?
Desde que apareciera en 1940 en el número 23 de Action Comics –recogido dentro de Los archivos de Superman Volumen 2- como un criminal de privilegiado intelecto científico y roja cabellera, la némesis del Hombre del Mañana ha evolucionado a la par que su adversario. Su estatus de científico loco y genio malhechor se mantuvo durante toda la época clásica. Luthor no cejaba en su empeño por matar a Superman –lo cual solo lograría en una historia imaginaria de 1961, publicada en Superman #149-, para lo cual construía toda clase de ingenios, entre los cuales destacó la pistola de rayos de kryptonita o su característica armadura de combate verde y morada. La misma armadura que volvería a vestir en la saga Enemigos públicos, dentro de la colección Superman/Batman Volumen 1 y que, pese a haber sido publicada con anterioridad, continuaba tras lo que vemos ahora en Presidente Lex. Aquel sería el fin de la etapa de Lex Luthor en la Casa Blanca y su transformación definitiva de villano en las sombras a supervillano en toda regla, devolviendo al personaje parte de su maldad –y de su aspecto- más clásica.
Pero el Luthor que llegaría a ocupar el despacho oval no podía ser un inventor megalómano con ansias de dominar el mundo. El clásico científico loco, enemigo recurrente de innumerables héroes de la Edad de Oro y que popularizó tanto el cómic como el serial cinematográfico, debía ser sustituido para el público de los noventa por un nuevo villano más complejo y desarrollado. Tras la Crisis en las tierras infinitas el guionista y dibujante John Byrne partió de cero con Superman, y uno de los principales y más acertados cambios repercutiría sobre su antagonista. Así, en su miniserie Man of Steel, que pudimos ver en el Coleccionable Las Aventuras de Superman, Byrne reinventaba a Luthor como un empresario multimillonario y filántropo que jamás mostraba al mundo su cara oculta: la del joven humilde cuya fortuna se sostenía sobre los cadáveres de sus enemigos, y que incluso se cimentaba sobre el de sus propios padres, como se explicó en la brillante Lex Luthor: biografía no autorizada, de James D. Hundnall y Eduardo Barreto. Alguien que no dudaría en utilizar todos los medios a su alcance para acabar con quien le hiciera sombra. Alguien que hasta vendió a su propia hija a Brainiac 13 para obtener de nuevo el control de Metropolis. Alguien que, en este volumen, se convierte en el hombre más poderoso del planeta.

Javier Olivares Tolosa

12 de octubre de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 14

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 14 (Octubre 2008)

A LAS PUERTAS DE LA MUERTE

Espectacular final, con Superman aparentemente ante el fin de sus días. Pero tranquilos, porque esta no es la primera vez que el Hombre de Acero ve de cerca la muerte. De hecho, incluso regresó de ella.
En 1993, DC emprendió la más ambiciosa apuesta editorial en la historia del personaje, en una estrategia cuyo objetivo era conseguir más ventas y que contó con los mejores guionistas y dibujantes: Dan Jurgens, Louise Simonson, Roger Stern, Tom Grummett, Jon Bogdanove... Ellos fueron algunos de los artífices de un acontecimiento que siempre será recordado: La muerte de Superman.
En el nº 18 de Superman: The Man of Steel (diciembre 1992) se introducía un nuevo personaje que estaba destinado a ser el asesino de Superman: una bestia de origen desconocido e incontrolable furia asesina aunque sin superpoderes, aparte de su fuerza bruta y una resistencia sin comparación. La historia de la criatura no sería revelada hasta el año siguiente en la saga Hunter-Prey, donde descubriríamos que era el producto de un experimento genético llevado a cabo por un científico sin escrúpulos, y nada menos que en el primitivo planeta Krypton.
En su avance devastador, la criatura pronto fue llamada Doomsday, un nombre perfecto para “algo” que destruía todo aquello que captaba su atención. Varios miembros de la JLA se enfrentaron al monstruo y fueron cayendo, así como el ejército y otras fuerzas de élite, de modo que la batalla definitiva la libró Superman en Metropolis. En el número #75 de Superman, el hombre de acero derrotaba a la criatura a costa de su propia vida.
La muerte de Superman se convirtió en un éxito de ventas sin precedentes y, posiblemente, en uno de los mejores cómics de todos los tiempos. Superman regresaría más tarde en una elaborada saga en la que también vieron su origen personajes tan importantes hoy en día para el universo DC como John Henry Irons (Acero), o Superboy, Conner Kent, la gran baja de la Crisis Infinita. Recientemente, incluso hemos podido ver por primera vez una interpretación audiovisual de La muerte de Superman en la película de animación Superman: Doomsday. Aunque, eso sí, bastante diferente a la que se vio en el cómic.

Javier Olivares Tolosa

12 de septiembre de 2008

SUPERMAN/BATMAN VOL. 2 NÚM. 13

Publicado en Superman/Batman Vol. 2 núm. 13 (Septiembre 2008)

LA ESTIRPE DE DARKSEID

Ningún dios, por más poderoso que sea, puede escapar a su propio destino, y Darkseid no es una excepción. Su final ha sido predicho, y está destinado a ser nada menos que a manos de su propio hijo, Orión, en una batalla sin precedentes en las llamas del Armaghetto de Apokolips.
Kalibak (aparecido en New Gods #1, febrero de 1971) es el primogénito de Darkseid y Suli, quien sería posteriormente asesinada por Deesad cumpliendo órdenes de Heggra, la madre de Darkseid. Kalibak es un guerrero temible de enorme fuerza y furia en combate (aunque escasa inteligencia), que ha luchado junto a su padre en las batallas contra Nueva Génesis combatiendo, sin saberlo, contra su propio hermano Orión. La envidia hacia su hermano le llevó a luchar contra él sin el consentimiento de Darkseid, lo que le costó un “pequeño” correctivo: su padre lo desintegró con sus rayos Omega para resucitarlo después.
Orión, el segundo hijo de Darkseid (y su esposa Tigra), fue intercambiado de pequeño con Scott Free, hijo del Alto Padre de Nueva Génesis, en un acuerdo que garantizaba una tregua entre los dos planetas. De este modo, Orión fue criado en los ideales de paz de Nueva Génesis, de los que llegó a ser máximo defensor. No obstante, la lucha interior entre su verdadera naturaleza maligna y los preceptos de paz bajo los que ha vivido y luchado, es terrible. Orión también apareció en New Gods #1 pero disfrutó incluso de serie propia que duraría 25 números entre 2000 y 2002, de la mano de Walt Simonson. Por cierto que en esta saga estamos viendo jugar un papel importante a la esposa de Orión, Bekka, que posee un poder tan curioso como irrefrenable. Y si no, que le pregunten a Batman.
El tercer hijo de Darkseid (y de madre desconocida) es Grayven. Su aparición fue en el nº 74 de Green Lantern (vol.3) en 1996, enfrentándose a Kyle Rayner, que trataba de impedir que conquistara el planeta Rann. Posteriormente Grayven también estaría involucrado en la batalla contra Imperiex (Mundos en Guerra). Sin adelantar acontecimientos, diremos que la serie Countdown no le trajo buenos momentos al benjamín de Darkseid.

Javier Olivares Tolosa

30 de agosto de 2008

SUPERMAN: EL TERCER KRYPTONIANO

Artículos publicados en el tomo Superman: el tercer kryptoniano (Agosto 2008). Uno introductorio a la aventura central, y uno centrado en el número 666 de Superman.

LA PROLÍFICA FAMILIA DE SUPERMAN

Todos sabemos que Superman sobreviviría a la destrucción de su planeta natal, Krypton, cuando sus padres lo enviaron a la Tierra en una nave espacial. Este aspecto de su mitología ha permanecido casi inmutable durante toda su historia. Pero ¿quién más sobrevivió al planeta? ¿Es realmente Superman el último hijo de Krypton?
En la época clásica, antes de enviar a la Tierra a su único hijo, el precavido Jor-El realizaría pruebas de la nave experimental con animales como tripulantes, los cuales adquirían también poderes en nuestro mundo. Así llegaría a la Tierra el chimpancé Beppo, que fue posteriormente encontrado por Superman durante su infancia (Superboy 76, octubre de 1959). Más famoso todavía es otro animal kryptoniano cuya primera aparición en los comics se dio en Adventure Comics 210 (julio 1955): Krypto, el perro que tenía Kal-El en Krypton y que también fue usado por Jor-El como sujeto de pruebas. Krypto quedaría atrapado en el espacio y llegaría a la Tierra años más tarde para reunirse con su amo cuando éste ya era un adolescente y actuaba como Superboy. Otro animal superpoderoso fue el gato de Supergirl, Streaky, que pese a no proceder de Krypton adquirió poderes tras exponerse por accidente a una kryptonita experimental (Action Comics 261, febrero 1960). Y completando el elenco estaba Comet el supercaballo, con un origen mucho más místico: fue un centauro de la antigua Grecia que trató de convertirse en humano con una poción mágica, que tuvo el efecto contrario de convertirlo en un caballo por completo. Este personaje aportaría a las historias incluso tintes románticos, ya que ocasionalmente se podía transformar en un apuesto joven que conquistaría en sus comics a Supergirl y a Lois Lane. Juntos, todos estos animales formaron incluso un grupo: la Legión de Supermascotas.
Tampoco hay que olvidar a la Zona Fantasma. A esta prisión interdimensional descubierta por Jor-El, es adonde se enviaba a los criminales kryptonianos para cumplir sus condenas, y donde éstos “viven” en un plano de existencia diferente al que conocemos. Por lo tanto todos sus habitantes (entre los que se encuentra el General Zod) sobrevivieron al armagedón del planeta.
Y por si fuera poco toda una ciudad kryptoniana quedaría a salvo por un azar del destino. El villano Brainiac le haría un favor a la ciudad de Kandor cuando la miniaturizó para su colección, evitando que posteriormente desapareciera junto al resto del planeta. Superman siempre ha continuado con sus esfuerzos por devolver la ciudad embotellada y a sus habitantes a su tamaño normal.
Pero la primera visita que recibiría Superman de otro superviviente de su planeta, llegaría en el número 252 de Action Comics (mayo 1959). Y fue su propia prima, Kara Zor-El, Supergirl, que venía de Argo City, una ciudad kryptoniana que fue proyectada al espacio cuando el planeta explotó, y logró sobrevivir durante años, como si de un pequeño planeta independiente se tratase, gracias a los ingenios científicos de Zor-El. Cuando la kryptonita del suelo de Argo fue expuesta tras una lluvia de meteoritos, condenando a sus habitantes, Zor-El y Allura enviaron a su joven hija Kara a la Tierra para que su primo cuidara de ella.
Muchos de estos conceptos fueron eliminados tras la revisión post Crisis en las tierras infinitas, aunque paulatinamente han ido siendo reintroducidos en la mitología del hombre de acero. Actualmente, además de Kandor, que está a buen recaudo en la Fortaleza de la Soledad, tenemos de vuelta al superperro Krypto, aunque con un origen distinto, ya que procede de un falso Krypton creado por Brainiac 13. Todos sabemos también del regreso de Supergirl a la continuidad del universo DC, ocurrida en las páginas de Superman/Batman Volumen 1, también con su origen renovado. Power Girl es también una superviviente de Krypton, aunque su propia existencia es una de las paradojas de la Crisis Infinita, ya que “su” Krypton supuestamente jamás ha existido, con lo que no se la puede considerar kryptoniana en el contexto actual. Y no nos olvidemos de Christopher Kent, el hijo del General Zod y Ursa, nacido en la Zona Fantasma y ahora adoptado por Lois y Clark. Todo un kryptoniano cuya existencia dará mucho juego en las páginas de Superman.
Y ahora, en este volumen, estás a punto de conocer al último superviviente conocido del planeta Krypton. El misterio de su origen e identidad, está a la vuelta de la página.

Javier Olivares Tolosa
SUPERMAN Y EL DEMONIO

Tradicionalmente y según la creencia cristiana, la cifra 666 se atribuye al demonio. Dentro de este tomo se recoge el número 666 de la colección Superman, y aprovechando el número de la bestia, el cómic presenta una historia que se desarrolla en el infierno y con demonios como enemigos. Nada más apropiado.
Pero esta no es la primera vez que Superman se enfrenta a criaturas demoníacas. De hecho, y dada la vulnerabilidad a la magia que posee el personaje, los diablos y criaturas de la oscuridad son difíciles (y frecuentes) enemigos a los que el hombre de acero debe enfrentarse. Ya a finales de los años 80 y principios de los 90, tras la revisión del personaje que realizó John Byrne y que se pudo ver recopilada en el Coleccionable Las Aventuras de Superman, Superman y Batman se enfrentarían juntos a un pueblo asediado por una colonia de vampiros, y el hombre de acero mostraba su clara vulnerabilidad a estos seres, hasta el punto que es el caballero oscuro quien lo tiene que salvar de garras de uno, para evitar que “un súper-vampiro vaya volando por ahí”.
Un poco más tarde se introducirían dos personajes destinados a formar parte de la continuidad de la editorial: los demonios hermanos Blaze y Lord Satanus. Blaze (que es la creadora de otro conocido villano diabólico de Superman, Silver Banshee) se camuflaba bajo la identidad de Angelica Blaze, la propietaria de un club de moda en Metropolis, en una historia que involucró a Jimmy Olsen y Jerry White poniendo en peligro sus vidas... y sus almas. Superman derrotó a la criatura, pero no para siempre. Por su parte, Lord Satanus se escondía tras la apariencia del empresario Collin Thornton, propietario de la revista Newstime, en la que Clark Kent trabajaría como editor durante un tiempo. No hay que olvidar la aparición que realizó Blaze en la saga La muerte de Superman, intentando apoderarse del alma del hombre de acero cuando se encontraba confundida en el más allá.
Y en esta ocasión, como habréis visto, el enemigo es un demonio superviviente del mismísimo infierno de Krypton. Porque todos tenemos nuestros propios demonios… Incluso Superman.

Javier Olivares Tolosa

29 de agosto de 2008

BATS #5

Publicado en el fanzine Bats #5 (Noviembre 2008), del Club Batman, para conmemorar el 70 aniversario de Superman.

SUPERMAN: DE SU ORIGEN A LA EDAD DE PLATA

Cuando un personaje tan mítico como el de Superman logra mantenerse arriba, arriba, en el cielo durante 70 años, es evidente que no puede ser idéntico a cuando comenzó. Desde finales de los años 30 hasta hoy, decir que el mundo ha cambiado considerablemente sería un mero eufemismo. El noveno arte se ha convertido en una industria poderosísima, y actualmente incluso en la principal fuente de inspiración de otras dos industrias que se retroalimentan: la cinematográfica y la del videojuego. Quién les iba a decir a Siegel y Shuster en 1938 que lo que estaban creando era el padre de todo un género al que ellos enseñaron a andar… y a volar: el cómic de superhéroes.
A grandes rasgos, los primeros 15 años de historia de Superman, entre 1938 y principios de los 50, sirvieron para que el personaje adquiriera el estatus de icono que aún ostenta hoy en día. Su popularidad creció hasta el punto de saltar de las páginas de Action Comics, la colección que lo vio nacer, a otra colección propia, Superman, y otra más, World’s Finest, en la que sus aventuras se desarrollaban junto a las del otro gran icono del género: Batman (y su inseparable Robin, por supuesto). No contento con eso, el hombre de acero también se adueñó de los otros medios de comunicación, como los periódicos, en los que sus aventuras protagonizaron tiras diarias y dominicales durante nada menos que 27 años, entre 1939 y 1966; la radio, con el serial Las Aventuras de Superman, que se emitió desde 1942 a 1951; el cine, con los 17 cortometrajes animados de los hermanos Fleischer, entre 1941 y 1943 y los seriales matinales Superman (1948) y Atom Man VS. Superman (1950), que presentaron al primer Superman cinematográfico de carne y hueso, Kirk Alyn; e incluso la literatura “seria”, con la publicación de la primera y más mítica novela del personaje, que influyó decisivamente en su historia: Las Aventuras de Superman, de George F. Lowther, en 1942. Un palmarés impresionante para un personaje que prácticamente acababa de despegar. Y literalmente, porque aunque hoy en día pueda resultar curioso, Superman tardó años en ser representado en vuelo, ya que solo se decía que podía “saltar por encima de los más altos edificios”.
Era indiscutible que la DC Comics, por aquel entonces llamada National Periodical Publications, encontró a su rey Midas en aquel pintoresco personaje vestido con colores primarios. El éxito de Superman propició una explosión de personajes que, en mayor o menor medida, se inspiraban en su fórmula: las dobles identidades, los coloridos uniformes ajustados, las capas y los poderes más allá de lo imaginable, fueron la tónica general de los años 40. Fue la Edad de Oro del cómic.
Pero de entre los cientos de superhéroes que eclosionarían en la Edad de Oro, pocos serían los que iban a sobrevivir. El género estaba sobresaturado, y la mayoría de personajes eran muy similares, todos cortados por el mismo patrón que había establecido Superman. Él, en cambio, logró soportar la decadencia de los años 40 y 50 y continuó protagonizando historias, bajo la supervisión, eso sí, de la Comics Code Authority, el organismo de censura oficial de los comics norteamericanos. Y es que en 1954, el eminente psiquiatra Frederic Wertham publicaba su libro Seduction of the Innocent, en el que describía al cómic como una lectura perniciosa, violenta y propagadora de violencia y en ningún caso recomendable a niños y jóvenes. Incluso catalogaba a Batman y Robin y a Wonder Woman como homosexuales, a los primeros por su convivencia en pareja y a la segunda por su extremada fuerza, independencia y carácter. Aterrado por aquellas palabras, en las que a los cómics se los consideraba poco menos que manuales de delincuencia juvenil, el Senado de los Estados Unidos decidió tomar cartas en el asunto y “suavizar” los guiones, lo cual tuvo un impacto terrible en la calidad de las historias, que se volvieron más infantiles, más ridículas, y perdieron mucho interés en un momento en el que, tras la Segunda Guerra Mundial, el interés por el cómic de superhéroes ya había decaído en beneficio del género en alza: el cómic de terror.
Pero tras esa época difícil, volvería un renacer. A finales de los años 50, y normalmente asociada con la publicación de Showcase #4 (octubre de 1956), en el que aparecía el Flash Barry Allen por primera vez, comenzaba una nueva época de esplendor que duraría hasta principios de los 70. Sería la llamada Edad de Plata del cómic. En este período se darían las primeras apariciones de la Liga de la Justicia (The Brave and the Bold #28 (febrero/marzo de 1960) y la Legión de Superhéroes (en un inolvidable encuentro con Superboy en el número #247 de su colección). También comenzaría a desarrollarse el concepto de la “saga”, puesto que hasta el momento las historias eran, por lo general, autoconclusivas, pero en esta etapa comenzaron a desarrollarse historias que continuaban varios números. Y pudieron verse los primeros esbozos de lo que sería el multiverso DC, con sus tierras paralelas en las cuales había sitio para infinidad de versiones de los mismos héroes, incluyendo sus versiones originales, las de la Edad de Oro, que vivían en el mundo conocido como Tierra-2. En esta Tierra-2, Superman no era exactamente como lo conocemos; nos encontramos con un Superman más mayor, canoso y con su traje más clásico (que podemos distinguir por el escudo y la capa más corta). Además, en Tierra-2 Superman está felizmente casado con Lois Lane, y es también el redactor jefe del diario en el que trabajan ambos, que se llama Daily Star en recuerdo del primer nombre que se le dio en el cómic, y que sería cambiado a Daily Planet en el Action Comics #23 sin ninguna razón. En este mundo idílico, Supergirl también es distinta, llega a la Tierra años después que su primo ya como una mujer, y se hará llamar Power Girl. Posteriormente formaría parte de la Sociedad de la Justicia de América, el primer grupo de superhéroes de la historia y predecesores directos de la JLA. A quienes estéis familiarizados con la actual marcha del Universo DC, estos personajes os sonarán e incluso reconoceréis a este Superman de Tierra-2 como uno de los responsables de la llamada Crisis Infinita. Pero eso sería otra historia…
En lo que atañe a nuestro querido hombre de acero, este período le trajo importantes cambios. Por supuesto, no podemos hablar de la Edad de Plata sin destacar al artista que definiría el aspecto del Superman de toda aquella época: Curt Swan, el dibujante que más años ha dado forma al personaje, desde su entrada en 1953 hasta su última aparición regular en 1985. A la Edad de Plata, y a los lápices de Swan (amén de guionistas como Otto Binder, Jim Shooter, Edmond Hamilton, Robert Bernstein o el propio Jerry Siegel), le debemos también el inicio de colecciones como Superman’s Pal Jimmy Olsen (septiembre/octubre de 1954), o del mismo período también es Superman’s Girlfriend Lois Lane (marzo de 1958), siendo responsable de esta última Kurt Schaffenberger. Recordemos también que esta época es cuando se escribieron más cantidad de historias con situaciones disparatadas y rocambolescas, bien fuera por asuntos mágicos, o las más de las veces motivadas por la exposición a las diversas kryptonitas de la época. La hubo verde, roja, dorada, azul y blanca, e incluso se inventó la plateada para una historia en la que se hacía creer a Superman que había aparecido un nuevo tipo de kryptonita que, finalmente, resultaba ser una estatua de plata que le regalaban sus amigos (Superman’s Pal Jimmy Olsen #70, de 1963).
Este nuevo período también exigió una primera remodelación del hombre de acero. Paulatinamente se le había ido otorgando tantos superpoderes que ya nada representaba para él un desafío, y parecía más un dios que un héroe (otra de las razones de que su publicación fuera prohibida en la España franquista). En enero de 1971 se publicaba el número 233 de Superman, con el que el guionista Denny O’Neil comenzaba una historia en 9 entregas en la que al personaje se le restarían muchos de sus poderes más pintorescos, a fin de humanizarlo y hacerlo más accesible. Desapareció la kryptonita, Clark Kent cambió de medio de comunicación, pasando de reportero del Daily Planet a presentador de noticias de la WGBS, y en definitiva, Superman quedó con sus poderes más clásicos y algo más vulnerable sin dejar, por supuesto, de ser súper. De todas maneras los 70 no serían la mejor de las épocas para Superman. La Edad de Plata llegó a su fin, y volvimos a encontrarnos con unos años en los que las historias fueron bastante planas, hasta que llegó 1985 y todo cambió.
Pero eso sería otra historia.

Javier Olivares Tolosa