MIS ARTÍCULOS PUBLICADOS

Todos mis trabajos para las colecciones de Superman (y relacionadas) de Planeta DeAgostini y ECC Ediciones, que cada mes actualizaré con los nuevos artículos que aparezcan publicados. Puedes usar el buscador del blog para localizar las entradas por el título del cómic en el que se publicó.También encontrarás aquí mis artículos realizados para otras publicaciones impresas como Dolmen, Cinemacomics, Bats... Y, por supuesto, para estar al día de todo sobre Superman, no te olvides de visitar mi página principal: www.supermanjaviolivares.net.

26 de agosto de 2009

SUPERMAN: REGRESO A KRYPTON

Publicados en el tomo recopilatorio Superman: Regreso a Krypton (Agosto 2009), que también traduje yo.

KRYPTON: HISTORIA DE UN MUNDO

El origen de Krypton se remonta 9 billones de años atrás, después de que él y otros planetas se formaran alrededor de una estrella roja que sería llamada Rao, componiendo un sistema solar en el cual Krypton estaba dentro de la denominada Zona Goldilock, la única cuya proximidad al sol permitía reunir las condiciones para la vida. La primera civilización que reinaría el planeta fueron los Xan, seres energéticos basados en el electromagnetismo. Aunque las causas de su declive no están claras, su energía vital siguió latente en las que fueron conocidas como las Proto-tumbas de Xan, sobre cuyas ruinas se construiría mucho más tarde la capital kryptoniana: Kandor. Más de 4 billones de años después de la caída de los Xan, los kryptonianos de la Primera Era convirtieron al sol Rao en su deidad principal, aunque en su último período el planeta desecharía la religión para abrazar la ciencia.
A partir de la Cuarta Era, hace 200.000 años, la ciencia de Krypton perfeccionó la clonación hasta el punto de que, en la Quinta Era, cada kryptoniano disponía de tres clones para obtener recambios en caso de necesidad. Este uso de la clonación dio lugar al nacimiento de una facción terrorista que se conoció como Black Zero, que reclamaba los derechos de los clones y que acabaría haciendo estallar una guerra civil que duró mil años, la Guerra de los Clones. Kandor sufriría enormes daños por un artefacto termonuclear instalado por Black Zero, cuyas consecuencias para el ecosistema fueron devastadoras.
La historia de Krypton concluiría abruptamente en su Séptima Era, cuando se había convertido en un mundo estéril y sin sentimientos, donde incluso los niños eran engendrados en matrices artificiales. Unas extrañas presiones internas (probablemente favorecidas por la bomba de la Guerra de los Clones) dieron como resultado un mineral de radiación letal para sus habitantes y acabaron provocando que el planeta entero explotara.
Pero aún podríamos añadir un dato curioso: durante la Tercera Era, hace 250.000 años, un equipo científico liderado por el alienígena Bertron desarrolló en Krypton un experimento genético para crear un ser evolucionado hasta la perfección, aprovechándose de las terribles condiciones del medio ambiente y la fauna del planeta en aquella época. Tras lograrlo, la indestructible criatura resultante, recordando los millones de veces que lo habían dejado morir para clonarlo de nuevo a partir de sus restos, exterminó al equipo y escapó en una nave de carga, sembrando el terror allá a donde llegó. Su creador lo llamó El Definitivo, pero el mundo lo conoció como… Doomsday.

Javier Olivares Tolosa

CONTRAPORTADA

Ser el único superviviente de todo un mundo extinto nunca ha sido sencillo para Superman. Pese a haber disfrutado del calor de un hogar con sus padres adoptivos en Smallville, el hombre de acero nunca ha conocido su verdadera herencia. Por eso, cuando le es planteada la posibilidad de regresar a Krypton, no dudará en embarcarse en el más misterioso de los viajes. Pero Superman tendrá que hacer frente a que todo lo que creía saber sobre su mundo natal era una mentira, y sus acciones podrían cambiar el curso de la historia para siempre.

4 de julio de 2009

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 25

Publicado en Superman Vol. 2 núm. 25 (Julio 2009)

ANTERIORMENTE EN SUPERMAN

Tras detener la invasión de los criminales kryptonianos fugados de la zona fantasma -liderados por el General Zod-, y ayudar a la Legión de Superhéroes a restablecer la paz en la Tierra en el siglo XXXI, los problemas no parecen terminarse para Superman. Atlas, un misterioso personaje, apareció en el centro de Metropolis y derrotó con pasmosa facilidad al cuerpo de élite de la Policía Científica con un único objetivo: llamar la atención de Superman para enfrentarse a él. Y, por supuesto, cuando está por medio el bienestar de su ciudad, el Hombre de Acero no rechaza un desafío.

FINALES Y PRINCIPIOS

Esta colección alcanza su segundo año de publicación, buen momento para hacer un pequeño balance de los últimos 12 meses.
Lo primero que destacaremos es que la distancia editorial entre la publicación original norteamericana y estas páginas que llegan cada mes a vuestras manos, se ha reducido hasta mantenerse en unos ocho meses de diferencia. Un tiempo que permite, además, que pueda seleccionarse la forma más adecuada de publicar las aventuras del Hombre de Acero en sus distintas colecciones, bien sea en esta serie o en libros recopilatorios que incluyan sagas cuya lectura sea más conveniente realizar de una sola vez. En cualquier caso, la espera para poder disfrutar del desarrollo y conclusión de cada arco argumental se minimiza considerablemente al incluir siempre - al menos - dos cómics estadounidenses en cada número mensual de Superman; situación que por ahora va a mantenerse.
En el aspecto argumental, el acontecimiento más importante de este año para Superman ha sido, sin lugar a dudas, su aventura con la Legión de Superhéroes. El tándem creativo formado por el escritor Geoff Johns y el dibujante “favorito del público” Gary Frank, se sacó de la chistera una historia que brilló con luz propia y consiguió que el Hombre del Mañana fuera aclamado por público y crítica, afianzando - de paso - la reintroducción de la versión clásica de la Legión de Superhéroes en el Universo DC actual iniciada con La saga del relámpago (JLA/JSA). Terminada ahora La llegada de Atlas, del no menos brillante equipo formado por James Robinson y Renato Guedes, Superman protagonizará en los próximos meses un nuevo arco argumental que ha sido tan laureado como lo fue el de la Legión. En él, un clásico enemigo del Hombre de Acero regresará de forma espectacular, desde las páginas de Action Comics, para protagonizar la mejor historia reciente de Superman: Brainiac.
Y como ya hemos avanzado en otras ocasiones, el regreso de esta nueva versión del coluano coleccionista de mundos será el detonante para el gran evento de Superman que Planeta DeAgostini publicará este año. La resolución de Brainiac dejará el terreno preparado para Nuevo Krypton, una historia cuyas repercusiones para Superman, Supergirl, Metropolis y la Tierra aún se desconocen. Sin desvelar acontecimientos, solo diremos que muchos personajes supuestamente desaparecidos van a regresar, otros van a marcharse para siempre e, incluso, aparecerán nuevos y enigmáticos seres superpoderosos que todavía no sabemos si se convertirán en defensores de la Verdad y la Justicia… o en peligrosos villanos.
Nos encontramos en un momento en el que todo es posible y lo único seguro es que, en estas páginas, te espera otro año trepidante.

Javier Olivares Tolosa

25 de junio de 2009

SUPERMAN: JUICIO FINAL

Textos publicados en el volumen ómnibus Superman: Juicio Final (Junio 2009). Este primer artículo servía de introducción a la historia El día del juicio:

DESPUÉS DE LA TORMENTA


La pelea entre Superman y Juicio Final recorrió buena parte de América y terminó frente al edificio del Daily Planet en Metropolis. Para todo el mundo, aquel sería recordado como el día en que Superman se sacrificó para acabar con la criatura y salvar millones de vidas inocentes. Pero la lucha contra el monstruo fue una guerra en toda regla y, como toda guerra, los daños colaterales fueron terribles. La ciudad quedó prácticamente destruida, pese a que el Hombre de Acero minimizó la magnitud del desastre. Allá por donde Juicio Final había pasado, quedaba un reguero de destrucción y caos. Y lo peor de todo: miles de personas quedaron irremediablemente atrapadas entre el avance destructor de la criatura y los vanos esfuerzos militares y superheroicos por detenerlo. Miles de personas que perdieron sus hogares. Miles de familias rotas. Miles de vidas que se apagaron.
Pero si la llegada de Jucio Final fue un holocausto, lo peor, aunque pareciera imposible, aún estaba por llegar. Haciéndose pasar por Superman reconstruido y vuelto a la vida, el Ciborg, secretamente aliado con el tirano Mongul, pretendió convertir nuestro planeta en una nave espacial poderosamente armada para la conquista de otros mundos. El plan del Ciborg incluía no solo reconvertir la Tierra en ese nuevo Mundoguerra, sino que fuera Superman quien resultase inculpado por ello. La ciudad de Coast City fue elegida como emplazamiento para los motores que convertirían la Tierra en la mencionada máquina de guerra. Y el Ciborg cometió uno de los actos más terribles que jamás se han visto en la historia del Universo DC: arrasó por completo Coast City. Sus cuatro millones de habitantes desaparecieron de la faz de la tierra en un segundo. Vaporizados. Exterminados.
El resto de la historia tiene un aparente final feliz: Superman regresaba de la muerte y derrotaba al Ciborg y a Mongul junto a un pequeño grupo de héroes. Después, el mundo celebraría el regreso de su héroe caído. Se repararían los daños materiales. Los edificios volverían a alzarse. Las calles volverían a llenarse de vida. Hasta que Juicio Final y Coast City se convirtieron en un amargo recuerdo y en una página más de los libros de historia.
La miniserie que estás a punto de leer, escrita y dibujada por Dan Jurgens y Bill Sienkiewicz, plasma perfectamente las consecuencias derivadas de aquel “día del Juicio Final”. Porque Superman murió y regresó, pero otros muchos no lo hicieron. Y esa losa es demasiado pesada para cualquier hombre. Aunque sea un hombre de acero.

Javier Olivares Tolosa

Y este artículo cerraba el tomo:


LA CRIATURA DEL ARMAGEDÓN


Kraang… Kraang… Kraang… ¡Kroom!
Pocos podían sospechar que, con estas onomatopeyas, daba comienzo un acontecimiento que cambiaría para siempre el mundo del cómic. Representaban el sonido de un puño que golpeaba contra una gruesa pared de metal sepultada a gran profundidad bajo tierra. Un cautiverio del que, aparentemente, nadie podría salir. Pero que no constituiría un obstáculo duradero para aquel preso que continuaba abriéndose paso a base de demoledores puñetazos que propinaba incansablemente con su mano izquierda. La derecha la tenía encadenada a la espalda.
Sobre la bóveda que encerraba al silencioso prisionero, tan solo silencio, un bosque en el que el sonido de los animales y el ulular del viento entre los árboles eran lo único audible hasta que el recluso subterráneo comenzó su incesante martilleo. Si alguien hubiera pasado por el lugar en aquellos momentos, probablemente hubiera sentido bajo sus pies la vibración sorda de los golpes, cada vez más poderosos, cada vez más próximos, a medida que su autor penetraba en capas de metal y roca, cavando hacia la libertad. Se dijo después que los sismógrafos registraron la vibración de aquellos impactos.
En poco tiempo, el sol de la mañana bañaba por vez primera con sus cálidos rayos al prisionero de la bóveda, completamente libre. Lo primero que maravillaría de él sería su tamaño, corpulento como una docena de hombres. Después nos fijaríamos en su atuendo, un traje de buzo verde en el que se hallaba embutido su enorme cuerpo y que cubría también su cabeza. Sus ojos quedaban detrás de dos lentes de color rojo, como pequeños prismáticos, que formaban parte de la peculiar vestimenta. Y aún más inquietante si cabe: la criatura estaba completamente envuelta en ataduras metálicas parcialmente rotas que habían mantenido inmóvil su cuerpo y que ahora dejaban libre su brazo izquierdo, con el que había cavado su túnel de salida. La tela de su guante aparecía destrozada por los nudillos a causa de los impactos y eso nos dejaría ver con estupor unas protuberancias afiladas que surgían de sus propios huesos.
Por primera vez en miles de años, el gigante respiraba aire libre. Un confiado pajarillo, sin temer aquello que jamás había visto antes, se posó en la mano abierta que le tendía el recién llegado. Más rápido de lo que el pájaro pudo reaccionar, la mano se cerró en un puño, aplastando a su huésped con pleno conocimiento y regocijo de estar asesinando a un ser vivo. La criatura lanzó una carcajada de satisfacción que retumbó en el bosque como un pistoletazo anunciando su llegada.
Ya era libre.
Ya estaba aquí.
El Jucio Final era inminente.
Lo que acabáis de leer no es más que una narración de las primeras páginas del arco argumental conocido como La muerte de Superman, en las que se nos presenta por primera vez al monstruo que se convertiría en envidia de todos los villanos de DC Comics. Una criatura de origen desconocido –en aquel momento- y furia imparable que lograría, aun sin comprender el alcance de su acto y moviéndose solo por su brutal instinto, lo que muchos habían intentado sin éxito: matar a Superman.
El número 75 de Superman, en cuya portada veíamos la capa del Hombre de Acero hecha jirones y ondeando premonitoriamente de un palo, puso punto y final a una batalla que se desarrolló entre 1992 y 1993 en las colecciones del Hombre de Acero (Superman, Action Comics, The adventures of Superman y Superman the Man of Steel) y el número 69 de Justice League of America. Toda esta saga puede encontrarse en el libro recopilatorio La muerte de Superman de Planeta DeAgostini, en la edición más completa que se ha realizado de esta historia, incluyendo material nunca antes publicado en España.
Todos conocemos los hechos: el monstruo, que fue bautizado involuntariamente por Booster Gold como Juicio Final, diezmó a la Liga de la Justicia y acabó con la vida del Último Hijo de Krypton. Y todo ello sin superpoderes, sin capacidad de volar, sin hechizos mágicos, sin la temida kryptonita. A base de fuerza bruta. La bestia también cayó, pero nadie sabía aún que aquel ser estaba más allá de la muerte y que perder la vida en combate, para él, solo representaba una nueva forma de evolución. Si el dicho reza “lo que no te mata, te hace más fuerte”, con Juicio Final lo que le hace más fuerte es, paradójicamente, aquello que le ha matado antes.
Una de las historias recopiladas en el volumen que ahora tienes entre manos explica precisamente el enigma del origen de Juicio Final. Hasta que se publicó este segundo asalto entre Superman y su asesino, solo sabíamos que la bestia avanzaba en constante línea recta hacia el este, en dirección a Metropolis, sin que nada lo detuviera. Pese a que el telépata alienígena Dubbilex escaneó su mente, no halló en ella ninguna respuesta, solo la más salvaje furia que jamás había visto. Durante El reinado de los superhombres, la historia que continuó a La muerte de Superman, la primera acción del Ciborg en su período como Superman impostor sería encadenar a Juicio Final a un asteroide y lanzarlo al espacio. Allí, en la soledad del vacío, la bestia volvería a la vida sin que nadie se percatara de ello. Así que, durante un tiempo, tan solo supimos del monstruo dos cosas: que había sido lo bastante fuerte como para matar a Superman… y que había resucitado.
Fue precisamente en Superman/Jucio Final: Cazador/Presa, cuando conocimos la historia detrás de esa imparable fuerza de la naturaleza. Aunque no fue precisamente la naturaleza, sino la ciencia, la responsable de su venida al mundo.
De la mano del mismo equipo creativo que concibió y diseñó a la criatura (Dan Jurgens y Brett Bredding), en aquella miniserie se nos revelaría la historia de su origen, fruto de un experimento genético en busca de la perfección evolutiva. Irónicamente, dicho experimento se emplazó en Krypton, el mismo Krypton del que proviene Superman (de ahí la extraña atracción que la criatura sentiría posteriormente hacia la presencia del Hombre de Acero), pero en su llamada Tercera Era, 250.000 atrás, una época en la que las condiciones meteorológicas, atmosféricas y la fauna del planeta lo convertían en uno de los lugares más inhóspitos del universo. El resultado de miles y miles de clonaciones y de varias décadas de trabajo, sería el ser que todos conocemos como Juicio Final y al que su creador llamó El definitivo. Por supuesto, una fuerza semejante no podía ser contenida demasiado tiempo y el monstruo acabó escapando. Después de ser derrotado en el planeta Calatón, como hemos visto, acabaría en la Tierra, donde permanecería encerrado hasta que volvió a liberarse. El resto ya lo conocemos.
Pero tras matar a Superman y después de los acontecimientos de Cazador/Presa, el destino de la criatura del Armagedón guardaba aún muchas sorpresas. En una alianza simbiótica, la privilegiada mente de Brainiac y el indestructible cuerpo de Juicio Final se unirían por un breve tiempo dando lugar a la historia de Las guerras del Jucio Final. No volveríamos a saber nada del monstruo, que permanecería preso en la Luna en un constante ciclo de teletransporte, hasta que el presidente Luthor activó el “protocolo Juicio Final” cuando la Tierra se convirtió en el objetivo del destructor galáctico Imperiex, durante el arco Nuestros mundos en guerra. Sería la primera vez que Superman y su antiguo asesino luchaban en el mismo bando, y aunque ya hemos visto que la aportación de Juicio Final fue útil, Imperiex no tuvo problemas para aniquilarlo.
Pero si algo quedaba claro en Cazador/Presa, era la incomparable capacidad de evolución que había desarrollado El definitivo. Así que, cuando Luthor le devolvió la vida en el Superman #175 (número que, además, conmemoraba la centena desde aquel memorable ejemplar en el que Superman moría), esta criatura regresaba siendo ya poseedora de algo de lo que, hasta entonces, había carecido: inteligencia y conciencia. Esa sería también su perdición, como también habéis podido comprobar, ya que en la saga de Gog, el nuevo e inteligente Juicio Final ayudaba al Hombre de Acero a derrotar a su enemigo… pero acababa perdiendo su recién adquirida mente y regresando a su estado original. Su paradero fue desconocido hasta que volvimos a verlo fugazmente en Crisis Infinita, durante la batalla de Metropolis, en la que nuestro Superman y el Superman de Tierra-2 dieron buena cuenta de él. Será que últimamente los kryptonianos le tienen cogida la medida, porque en la saga Nuevo Krypton, que próximamente podréis ver en las páginas de Superman, Jucio Final regresará para enfrentarse a los supervivientes de Kandor… y el resultado de la contienda será tan rápido como sorprendente.
Por supuesto, un enemigo tan versátil y poderoso como éste no iba a ser desaprovechado por los otros medios de difusión. La bestia fue convertida en un dibujo animado para la serie de la Liga de la Justicia, pero más destacable todavía fue su papel en la película - también de animación - La muerte de Superman, una adaptación libre de la célebre saga de los noventa. Aunque Juicio Final apareció descrito en ella como un soldado perfecto creado por bioingeniería, la película permitió disfrutar de un espectacular combate entre Superman y la criatura.
Incluso la interminable serie televisiva Smallville ha introducido en su más reciente temporada -ya la octava- una particular versión de Juicio Final que ha sorprendido agradablemente a los espectadores. Ha sido presentado como un paramédico de Metropolis llamado Davis Bloome, que sufre extraños desmayos durante los que comete atroces crímenes que luego no recuerda. Bajo su aspecto se oculta una creación kryptoniana llevada a cabo por el General Zod y su esposa, Feora, con la intención de crear un ser capaz de evolucionar hasta convertirse en un monstruo destinado a ser el destructor definitivo de la Tierra. La primera intervención de Davis en Smallville, completamente transformado en Juicio Final, podría catalogarse como demoledora, y aunque su enfrentamiento contra Clark se resolvió a favor del monstruo con un solo golpe, la trama de la serie está dirigiéndose hacia un segundo y definitivo asalto.
Una cosa es segura: después de lo ocurrido en Nuevo Krypton, solo es cuestión de tiempo que volvamos a tener noticias de Juicio Final, puesto que ya estamos acostumbrados a que este monstruo muera y reaparezca según convenga a las historias. No en vano tiene ya ganado su puesto en lo más alto del Olimpo de los supervillanos, ostentando el “honor” de ser el único que ha logrado quitarle la vida a Superman.
Al menos, hasta la fecha.

Javier Olivares Tolosa

Y esta es la contraportada:

CONTRAPORTADA

Cuando, en 1992, la última página del Man of Steel #17 mostró cómo aquel puño de nudillos afilados comenzaba a golpear contra una pared de metal, todavía no teníamos ni la más remota idea de que estábamos contemplando al monstruo que iba a matar a Superman.
Pero… ¿y después? ¿Qué fue de la criatura que acabó con la vida del Hombre de Acero?
Superman-Juicio Final reúne la historia completa de este imparable ser, desde su sorprendente origen hasta su evolución posterior, en un repaso a la trayectoria de un personaje que ya es historia por méritos propios.

15 de junio de 2009

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 24

Publicado en Superman Vol. 2 núm. 24 (Junio 2009)

ANTERIORMENTE EN SUPERMAN

Después de regresar del siglo XXXI y enfrentarse al General Zod y su ejército de criminales kryptonianos, Superman aún no ha tenido un momento de descanso. Batman acudió a él para que le ayudara a investigar la muerte de dos legionarios (Karate Kid y Triplicada) por un extraño virus cuando, casualmente, el Hombre de Acero estaba recibiendo la visita de Relámpago. Entre los tres no lograron desvelar lo ocurrido y Relámpago se llevó a su época los cuerpos de sus amigos, mientras que descubríamos detrás de todo al Amo del Tiempo. Además, recordamos una de las primeras intervenciones de Superman, en la que se enfrentó a Solomon Grundy junto al Green Lantern Alan Scott.

LA LLEGADA DE ATLAS

Estrenando arco argumental, esta colección recibe ahora la demoledora visita de Atlas, un villano que viene para poner a prueba lo que Superman tiene de “súper”. Solo el nombre de dicho antagonista ya exuda fuerza y poder. Y no es para menos, puesto que su apelativo no es tan solo la manera común de llamar actualmente a ciertos mapas mundiales, sino el nombre de una de las figuras más poderosas de la prolífica mitología griega.
En la historia helénica original, Atlas era hijo de Jápeto y de la ninfa Clímene. Entre sus hermanos estaba Prometeo, célebre por ser, según la leyenda, quien robó el fuego a los dioses y lo entregó a los mortales. La más común de las versiones narra que cuando Atlas, líder de los Titanes –de quienes cierto grupo actual de jóvenes superhéroes tomaría su nombre –, fue derrotado en la batalla contra los olímpicos conocida como la Titanomaquia, Zeus lo condenó a una “pesada” penitencia: cargaría para toda la eternidad con el peso de los cielos sobre sus hombros, contrariamente a la creencia general y a las representaciones artísticas que lo muestran sosteniendo la Tierra. Cuenta la leyenda que, pese a la fuerza sin igual del titán, podían escucharse sus lamentos de esfuerzo durante tan ardua condena.
Nuestro Atlas, en cambio, no nació del vientre de una ninfa, pero sí de la mente de quien es considerado casi un dios: Jack Kirby. En abril de 1975, “el Rey” escribía y dibujaba la historia Atlas the great, que se publicó en el 1st Issue Special #1. El origen de este ancestral guerrero no difería mucho al que veremos en estas páginas, ya que lo que el guionista James Robinson ha hecho es rescatarlo del olvido para convertirlo – según declaró en una entrevista – en un personaje trascendental. “Me gusta verlo como a Namor en el Universo Marvel: un héroe que camina sobre la delgada línea entre ser un héroe o un villano, pero se queda del lado del héroe”, afirma James Robinson. “Atlas – continúa – también oscila sobre esa línea que separa al héroe del villano, pero finalmente siempre cae del lado del villano.”
La estética actual del personaje será idéntica al diseño original de Jack Kirby, si bien el realista dibujo de Renato Guedes todavía logrará mejorarla y darle un aspecto más humano, poderoso y bárbaro. Pero, casi más importante que la llegada de Atlas a nuestro tiempo, será descubrir cómo ha llegado aquí, quién está detrás de su ataque contra el Hombre de Acero y qué le aguarda al coloso en el futuro. Como concluía James Robinson en la entrevista citada, “Atlas se convertirá en un personaje muy importante en la mitología de Superman; (alguien) que evolucionará y protagonizará algunos giros realmente sorprendentes.”

Javier Olivares Tolosa

5 de junio de 2009

SUPERMAN ALL STAR

Contraportada publicada para el tomo recopilatorio Superman: All Star (Junio 2009)

Superman se muere. Es cuestión de tiempo que su cuerpo sucumba a una sobrecarga masiva de la misma energía solar que le confiere sus increíbles poderes. Por su parte, Lex Luthor está condenado a pena de muerte por sus crímenes contra la humanidad. Así que el mundo va a perder, casi al unísono, a su mayor protector y a su peor enemigo.
Recopilando los doce números de la edición americana en un solo volumen, Planeta DeAgostini se enorgullece en presentar la obra de Grant Morrison y Frank Quitely que ha cosechado algunos de los premios más importantes del Noveno Arte y ha sido unánimemente aclamada por el público como uno de los mejores cómics de la década. Y es que, haciendo honor a su nombre, todas las estrellas que conforman el firmamento del Hombre de Acero se encuentran aquí.

2 de mayo de 2009

SUPERMAN: HIJO ROJO

Contraportada publicada en el tomo Superman: Hijo Rojo (Mayo 2009), también traducido por mí.

Imagina que la nave de Kal-El hubiera caído en la vieja Unión Soviética. Imagina después a un Superman adulto que, en vez de luchar por la “verdad, la justicia y el estilo de vida americano” defendiera absolutamente lo contrario bajo el eslogan “Stalin, comunismo y Pacto de Varsovia”. Ahora adapta a este contexto a un terrorista llamado Batman, al eminente doctor Lex Luthor, a la princesa Diana de Themyscira, a Brainiac, al agente federal James Olsen y a muchos de los personajes más emblemáticos del Universo DC.
¿Ya te lo has imaginado?
Pues ahora descúbrelo todo en el fascinante mundo alternativo de Superman Hijo Rojo.

30 de abril de 2009

SUPERMAN VOL. 2 NÚM. 23

Publicado en Superman Vol. 2 núm. 23 (Abril 2009)

NACIDO UN LUNES...

En una de las dos aventuras incluidas en este ejemplar, Superman hace equipo con el Green Lantern Alan Scott para enfrentarse a uno de los seres más indestructibles que se pasean por las páginas de DC Comics: Solomon Grundy.
La revista All American Comics publicaba en su número 61, en octubre de 1944, el origen de este zombi pasado de esteroides. En aquella historia, un comerciante del siglo XIX llamado Cyrus Gold era asesinado y arrojado a una ciénaga en las afueras de Gotham. Cincuenta años después, resurgía de ella transformado en una gigantesca mole gris, de fuerza descomunal y sin más recuerdos que el haber nacido un lunes. Desde entonces, Grundy se convirtió en un poderoso adversario del Green Lantern clásico, a quien dio no pocos problemas no solo por su brutalidad y capacidad para volver de la muerte una y otra vez, sino también porque el medio siglo que pasó en las profundidades del pantano parecía haber otorgado a su cuerpo las propiedades de la madera, material contra el que el anillo de Alan Scott resulta inútil.
Otro detalle curioso del personaje residía en que, tras cada resurrección, regresaba con una personalidad diferente y – habitualmente – sin recuerdos de su existencia pasada. No obstante, en la mayoría de sus encarnaciones se ha manifestado como un ente malvado y de pocas luces, características que le han llevado a pertenecer a equipos como la Sociedad de la Injusticia y a enfrentarse a superhéroes tan conocidos como Green Arrow, Batman o Superman. De hecho, los aficionados a Superman guardaremos siempre en la retina una impactante escena de la colección Justicia, de Alex Ross: un equipo de villanos, entre los que se encontraba Grundy, acorralaba al Hombre de Acero y le daba una tremenda paliza, haciendo que el kryptoniano suplicase ayuda con lágrimas en los ojos.
Excepcionalmente, hace poco nos fue presentada una versión de Grundy con abundante materia gris, tanto en su dermis como en su cerebro. Debemos retroceder hasta el último número de Crisis Infinita para descubrir cómo sucedía todo. En la batalla de Metropolis, Superboy Prime descargaba a plena potencia su visión calorífica sobre el Grupo Sangriento, justo cuando Solomon Grundy luchaba también contra estos héroes. Como resultado de esto todos ellos, incluido nuestro muerto viviente, quedaban reducidos a cenizas. Ya no volvería a saberse nada del monstruo de la ciénaga hasta que en la saga La senda del Tornado, dentro de la colección JLA, se revelaba que un nuevo Grundy - ahora inteligente - era la mente responsable del secuestro de Tornado Rojo. En esa última encarnación, las intenciones de Grundy eran las de terminar con su maldición de resucitar cada vez, azarosamente, con una personalidad nueva. Para ello, pretendía transferir su consciencia a un cuerpo robótico en el que vivir para siempre con sus aptitudes actuales. Por fortuna los héroes se lo impidieron, así que habrá que esperar a ver qué depara la próxima “vida” de este desdichado.

Javier Olivares Tolosa

16 de abril de 2009

SUPERGIRL: REUNIÓN

Textos publicados en el tomo recopilatorio Supergirl: Reunión (Abril 2009), del que también fui traductor.

CRECER, EQUIVOCARSE, AVANZAR...

Tras los últimos acontecimientos que han sacudido todo el universo DC y en los que la chica de acero ha estado directamente involucrada, puede que este sea uno de los momentos más difíciles para Supergirl. Por si fuera poco, Kara ha tenido que luchar contra una situación personal bastante delicada tras la abrupta ruptura de su romance con Power Boy, como vimos en el anterior volumen de esta colección, Supergirl: Orígenes. Definitivamente las cosas no parecen ir bien para nuestra amiga, y como suele decirse “aún tendrán que ponerse mucho peor para empezar a mejorar”.
Cuando la Crisis Infinita parece ya cosa del pasado y el misterio que encerraba la colección 52 ha sido desvelado finalmente, todos los personajes y colecciones están inmersas en el nuevo evento Cuenta Atrás, que Planeta DeAgostini lleva publicando desde mayo. En él estamos viendo semana tras semana, narrado a tiempo real en el mismo estilo que caracterizó a 52, el principio del fin de todo lo que ahora conocemos en el elaborado universo DC. Todas las series confluirán en un último acontecimiento en el que habrá bajas, cambios y nuevos comienzos en todo y para todos los héroes. El misterio del multiverso de 52 solo ha abierto las puertas a lo que está llamada a ser la crisis definitiva, el evento más importante de los últimos tiempos: la Crisis Final. No perdáis la pista a lo que va sucediendo en las páginas de Cuenta Atrás porque lo que ocurre en ellas afecta estrechamente a lo que podemos ver en las colecciones individuales de cada personaje, mientras que todo el entramado conjunto se irá precipitando hacia la mencionada próxima crisis. Pero para eso aún faltan unos meses muy duros para los habitantes del universo DC…
Los acontecimientos de este volumen se ubican justo tras los hechos que se han desarrollado en la miniserie El Ataque de las Amazonas (también publicada por Planeta DeAgostini), en la que Supergirl ha tenido un papel desafortunadamente protagonista al ser responsable, junto a Wonder Girl, de un terrible error que ha podido costar la vida de nada menos que el Presidente de los Estados Unidos. Intentando mediar entre las fuerzas de las amazonas y las tropas militares, Casey y Supergirl se ofrecen para conseguir un encuentro entre el Presidente y la reina Hipólita. Para conseguir la audiencia con el Presidente se interpondrán en el camino del Air Force One, pero su esfuerzo pacificador se convertirá en desastre cuando un escuadrón de guerreras amazonas aprovecha el momento para atacar y derribar el avión presidencial, causando numerosas bajas e hiriendo de gravedad al propio Presidente. Por supuesto Supergirl no ha sido la directa culpable de este incidente, como podría deducirse tras la lectura de las primeras páginas de este tomo que tenéis entre manos, pero su actitud confiada e inexperta la han propiciado, y una vez más ha sido su primo quien ha tenido que mediar en una situación que a ella se le ha ido de las manos. Ahora veremos si nuestra chica sale airosa de semejante embrollo.
Este aspecto de la relación entre Superman y Supergirl, o deberíamos personalizar a entre Kara y Kal, también será explorado y casi definitivamente solucionado en este mismo volumen. Solo hay que echar la vista atrás para ver lo muchísimo que Kara ha progresado como persona y como superhéroe desde su nueva incursión en la nueva continuidad de DC, ocurrida en las páginas de Superman/Batman y que pudisteis leer en el Volumen 1 de la colección publicado por Planeta DeAgostini, y eso a pesar de que, en los dos años que la chica de acero lleva en nuestro planeta, nadie se lo ha puesto nada fácil. Todo el mundo se esfuerza en ponerla a prueba; su primo vela por ella con, a veces, una involuntaria sobreprotección, lo cual es un conflicto en sí mismo teniendo en cuenta que, en principio, Kara es quien estaba destinada a cuidar del pequeño Kal-El y no al revés. En definitiva, como adolescente que es, Kara aún no ha conseguido encontrar por completo su lugar, el sitio al que pertenece. Pero pronto veréis que el final de estas páginas puede ser solo el comienzo de una nueva etapa mucho más serena, y no por ello carente de emociones, para Supergirl.

Javier Olivares Tolosa

CONTRAPORTADA

Continúan siendo tiempos difíciles para Supergirl, que ahora más que nunca tendrá que demostrar que es la chica de acero. Los acontecimientos de este volumen están directamente relacionados con las páginas de Cuenta Atrás a Crisis Final y con el desastre que ha sucedido en el especial El ataque de las Amazonas, del cual Supergirl ha sido, en parte, la culpable. Es momento de comprobar si Kara está preparada para asumir la responsabilidad de sus errores y de redimirse. Pero nadie ha dicho que vaya a ser fácil.

El artículo siguiente debía haberse publicado al final del tomo, pero por reestructuración de páginas no se incluyó.

DISEÑANDO A LA CHICA DE ACERO

El dibujo que habéis podido ver en las páginas de este tomo que ahora concluye, es algo que no os habrá dejado indiferentes. Se han roto muchos estereotipos y han caído muchos tópicos sobre el aspecto que estamos acostumbrados a que tengan las superheroínas de cómic.
La primera aparición del personaje de Supergirl en esta nueva andadura la vimos hace ya dos años en Superman/Batman Volumen 1, en un arco argumental concebido por el siempre brillante Jeph Loeb en el que se reintrodujo al personaje en la continuidad de los comics actuales dándole, como ya sabemos, un nuevo enfoque y un origen similar al que la viera nacer en el mítico Action Comics #252 de mayo de 1959, pero adaptado a la demanda actual. Este nuevo nacimiento del personaje se convirtió en un éxito absoluto, y devolvió a la chica de acero tras su periodo de ausencia (no la veíamos desde la complicada y profunda etapa de Peter David) a la posición que, por derecho ganado a pulso tras casi cuarenta años de historia, se merecía ocupar dentro del universo DC.
En su nueva etapa, la primera imagen que se nos ofreció del personaje salió de los lápices del particular Michael Turner. Su visión de la chica de acero era la de una joven extremadamente delgada y atlética, de musculatura fina y bien definida y con una cintura prácticamente inexistente. Muchos han tildado a la Supergirl de Turner de “anoréxica”, si bien el dibujo de este artista siempre roza los extremos y éste en concreto no iba a ser una excepción. Ahora en estas páginas habéis visto como el dibujante Renato Guedes ha dado una vuelta de tuerca a aquella Supergirl y la ha convertido en una chica mucho más corriente sin hacer que pierda un ápice de su atractivo y dotándola de más realismo, más curvas y de un aspecto más humano. El estilo de este artista brasileño, que poco a poco se está convirtiendo en uno de los grandes del panorama actual, siempre busca la máxima aproximación a la realidad, tanto en físicos como en expresiones faciales, y son muchos ya los que lo consideran un peso pesado dentro de la difícil y competitiva industria del dibujo de cómics. Como respaldo de estas palabras, pronto podréis ver a Guedes dibujando al primo de Kara, también conocido como Superman, dentro de las páginas de la colección homónima del personaje, del que se ha convertido en dibujante regular a partir de su número 674, tras algunas aportaciones anteriores para el hombre de acero, como la que pudimos ver en el número 8 de Superman (Volumen 2), de Planeta DeAgostini, en la que ya demostró lo que era capaz de hacer este artista en una historia de un solo número que servía como puente en la aclamada trama Último Hijo, de Geoff Johns y Richard Donner.
Como comentábamos al principio del volumen, parece que Supergirl empieza a ver un poco de luz al final del oscuro túnel que han supuesto todos los incidentes relacionados con El ataque de las amazonas. Así mismo, la relación entre ella y Superman parece estar llegando alcanzando un nuevo plano en el que el hombre de acero comprende que su prima ya no es una niña y que está sobreponiéndose a sus errores y aprendiendo de ellos. La alianza con los Jóvenes Titanes promete ser muy positiva (aunque nadie ha dicho que sencilla) para Supergirl, pero no vamos a adelantar acontecimientos de lo que pronto está por llegar.
Tras las dos historias autoconclusivas que han sido presentadas en este tomo, la chica de acero se enfrentará a una nueva etapa en la que seguiremos encontrando al frente del guión a Kelley Puckett, responsable de los dos últimos números incluidos en este volumen y todo un veterano con las superheroínas, ya que es el creador de la última Batgirl, Cassandra Cain. Formando equipo con Drew Johnson (a quien recordaréis por su trabajo con Wonder Woman) y Lee Ferguson, entre otros artistas ya viejos conocidos como Rick Leonardi y Dan Green, que también desfilarán por estas páginas, nos seguirán trayendo las aventuras en solitario de uno de los personajes más interesantes, afianzados y atractivos (en todos los sentidos) del universo DC.

Javier Olivares Tolosa